El Concorde de Air France aterrizó ayer en el aeropuerto de Nueva York tras un vuelo inferior a cuatro horas. Epa

El Concorde vuelve a aterrizar en Nueva York

El avión comercial más rápido del mundo, el Concorde, volvió a cruzar ayer el Atlántico por primera vez en vuelo regular después del trágico accidente que, en julio del año pasado, costó la vida a 113 personas y obligó a suspender este tipo de vuelos. Dos aviones supersónicos, procedentes de París y Londres, aterrizaron ayer en Nueva York, tras unos vuelos que quisieron convertir en homenaje a las víctimas del terrorismo.

PARÍS. J. P. Quiñonero LONDRES. José Manuel Costa, corresponsales
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Dos aviones Concorde, uno de la compañía Air France y otro de British Airways, aterrizaron ayer en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, procedentes de París y Londres, respectivamente, y con 44 minutos de diferencia.

Mientras que el primero de ellos, el vuelo AF002, había salido del aeropuerto Charles de Gaulle con 92 pasajeros a bordo, la mayoría clientes normales que habían pagado unos 5.000 dólares (925.000 pesetas) por el billete; el segundo de los aparatos, procedente de Heathrow, trasladó, tras un vuelo de tres horas y 24 minutos, una comitiva especial compuesta en gran parte por líderes políticos y empresariales británicos, así como periodistas y famosos, entre los que se encontraba el cantante Sting.

Tal y como habían prometido las dos compañías aéreas, han vuelto a poner en servicio al Concorde, a pesar de su cuestionable rentabilidad económica, como una muestra de la confianza en el transporte aéreo después de los atentados del pasado 11 de septiembre.

SIN CEDER AL CHANTAJE

Y es que para Francia, el Concorde y sus vuelos restablecidos entre París y Nueva York, también son un homenaje a las víctimas del 11-S, una muestra de confianza, respeto, normalidad y determinación, sin ceder al miedo del chantaje terrorista.

Jean-Cyril Spinetta, director general de Air France, resumió ayer el punto de vista francés de esta manera: «Nuestro mejor homenaje a las víctimas, de cualquier nacionalidad o confesión religiosa, es restaurar la normalidad de los vuelos del Concorde entre París y Nueva York».

«Concorde es algo más que un avión: es un símbolo tecnológico, un emblema, una apuesta, un formidable desafío financiero y empresarial. Más allá de cualquier consideración técnica o empresarial. Hoy era necesario comenzar con una muestra de respeto y solidaridad con las víctimas del 11-S. Y nuestro nuevo primer vuelo París-Nueva York debe ser percibido como un homenaje a quienes perdieron la vida... ».

A partir de esa presentación moral, el primer vuelo del Concorde, tras el trágico accidente de hace año y medio, también fue un gesto de determinación política. Jean-Claude Gayssot, ministro de Transportes, formaba parte del grupo de altos dirigentes de Air France que hicieron ayer el viaje, acompañando a un público muy diverso. En varios casos, algunos pasajeros habían estado ahorrando varios meses para poder pagarse el billete de ida y vuelta París-Nueva York-París, en un vuelo percibido como un símbolo y un mensaje de solidaridad y confianza.

El avión supersónico, que puede volar a dos veces la velocidad del sonido y en servicio desde hace un cuarto de siglo, suspendió su actividad el 25 de julio del año pasado, después de que uno de sus aparatos, de Air France, sufriera un trágico accidente cuando intentaba despegar del aeropuerto internacional Charles de Gaulle. El accidente, causado por una plata metálica que produjo un incendio en uno de los depósitos de combustible, provocó la muerte de las 113 personas que iban a bordo y el replanteamiento de las medidas de seguridad y procedimientos del aparato.

Tras la reanudación de los vuelos, la compañía Air France contará con cinco vuelos semanales entre París y Nueva York, mientras que British Airways tendrá seis entre Londres y Nueva York y, a partir de diciembre, uno semanal desde la Gran Manzana y hasta la isla de Barbados.

Los expertos, sin embargo, dudan de la rentabilidad del regreso del Concorde porque, incluso antes de los atentados contra las Torres Gemelas, sólo lograba una ocupación media de 60 de los 100 asientos con que cuentan los aviones de Air France, y desde entonces el tráfico transatlántico ha caído un 30 por ciento.