Coimbra. Un pasado con voces presentes

La ciudad portuguesa de Coimbra conserva todavía vivo un pasado que la convirtió en una de las principales localidades del país vecino. Su Universidad, del siglo XVI, una de las pioneras, fue uno de

BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL EN LISBOA
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La ciudad portuguesa de Coimbra conserva todavía vivo un pasado que la convirtió en una de las principales localidades del país vecino. Su Universidad, del siglo XVI, una de las pioneras, fue uno de los focos culturales europeos de su época y sigue siendo una referencia. Fue fundada inicialmente en Lisboa en 1290 y transferida a Coimbra en 1537. Los universitarios dan vida a la ciudad, conservando muchas de las tradiciones de sus antepasados.

La torre, mandada construir por el rey Juan V, es todo un símbolo y emblema para sus estudiantes, que cuentan además con una magnífica biblioteca, denominada Joanina, que fue levantada gracias al impulso del mismo monarca. Cuenta con más de trescientos mil ejemplares de libros (muchos de ellos no están expuestos, sino a buen recaudo en salas subterráneas) que pueden ser consultados por investigadores. La capilla de San Miguel o el salón de actos, donde tienen lugar las investiduras de los rectores, son otros de los rincones imprescindibles de esta Universidad, desde la cual se contempla una magnífica vista sobre toda la ciudad, bañada por el río Montego.

Amores prohibidos

Coimbra fue, además, testigo de los amores prohibidos entre la doncella gallega Inés de Castro y el príncipe Pedro. En la Quinta de las Lágrimas, hoy convertida en un lujoso hotel, los jóvenes vivían su apasionado romance hasta que un día el rey Alfonso IV ordenó matar a la joven. Cuenta la leyenda que en esta Quinta Inés lloró por última vez antes de ser atravesada por los puñales de los tres hidalgos enviados por el rey, padre de su amante. La sangre derramada da color a las piedras de la fuente que nació de sus lágrimas. El manantial puede ser visitado: se encuentra en medio de un tranquilo y sosegado jardín junto al hotel. El príncipe Pedro, una vez se enteró de la triste noticia, obligó a todos a una despedida real, conociéndose así a Doña Inés como la Reina después de muerta.

Conventos y monasterios

Al otro lado del río Montego, y próximo a la citada fuente de los amores, se encuentra el antiguo Convento de Santa Clara (ahora en remodelación), uno de los mejores monumentos para estudiar el gótico en Portugal. Deja de funcionar como convento a finales del siglo XVII, cuando ya está finalizado el nuevo edificio, adonde se traslada el cuerpo de la reina Santa Isabel. En este convento se elaboran los famosos pasteles de Santa Clara. El monasterio de Santa Cruz, por su parte, fue paso obligatorio de los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela. Marcó la cultura monástica de Portugal y un periodo fundamental en la afirmación de la identidad del país vecino.

Muchos más nombres jalonan la larga lista de monumentos repartidos por toda la ciudad, que tiene el atractivo añadido de estar muy próxima al mar. Escasos kilómetros separan a Coimbra de Figueira da Foz, una de las playas más amplias del atlántico portugués.

Los jardines y el Hotel Palace de Buçaco o los mosaicos y columnas romanas de Conímbriga son otras dos buenas sugerencias para visitar en las proximidades de Coimbra.