Un arrepentido involucra a los guardias civiles y policías en la «banda del puerto»
El "arrepentido" Juan Pedro L., durante su declaración en el juicio - inés baucells

Un arrepentido involucra a los guardias civiles y policías en la «banda del puerto»

«Se sentían por encima de la ley», declara sobre la trama que integraban delincuentes, guardias civiles y policías nacionales

barcelona Actualizado:

El juicio contra la llamada "banda del puerto" de Barcelona -integrada por delincuentes habituales, guardias civiles y policías nacionales-, ha arrancado hoy con la declaración de Juan Pedro L., un miembro «arrepentido» cuya declaración ante el juez instructor en septiembre de 2008 contribuyó a desencallar la investigación judicial sobre esta trama, que se dedicaba a robar droga a traficantes y cuyo gran golpe fue el robo en 2005 de un contenedor con 400 kilos de cocaína incautado que estaba en el muelle de la capital catalana. En el banquillo de los acusados hay 23 personas: entre las que se cuentan siete guardias civiles y dos policías nacionales. Se enfrentan a penas de hasta 39 años de cárcel.

El procesado, que afronta una pena de seis meses de prisión, ha mantenido la declaración que hizo en 2008 de septiembre de 2008, ha acusado a Javier S., alias "Trapero", de ser el cabecilla de las banda de delincuentes y ha implicado también al entonces guardia civil Antonio S. "Tete", al que la Fiscalía coloca en la cúspide de la rama policial de esta banda, así c0mo al exinspector jefe de la Policía Nacional de la sección de crimen organizadod e Barcelona, Antonio G. entre otros procesados.

Juan Pedro L. explicó que él hacía un papel de "machacas" dentro de la banda que realizó varios "palos" a narcos. No llegó a participar en el robo de cocaína del puerto de 2005, porque ya entonces se encontraba en prisión cumpliendo condena por el asesinato de dos vigilantes jurados en el atraco a un furgón blindado en unos multicines de Terrassa (Barcelona), pero señaló que cuando aún estaba con la banda ya había oído hablar de que esperaban hacerse con ella.

Aunque anteriormente ya había tenido discrepancias con el cabecilla Juan S.,"Trapero", el "arrepentido" acabó enfrentado con ellos cuando según él, "me tendieron una trampa", seguramente para quitárselo de enmedio, y le acabaron condenando por la muerte de los vigilantes jurados cuando "yo era inocente". En el presidio, se puso en contacto con un periodista entonces de El Mundo -procesado también en esta causa- porque le dijo que creía que tenía pruebas de su inocencia. A través de él, se enteró de que el grupo que estaban investigando por el robo de la cocaína del Puerto eran sus excolegas y tras ver que algunos ya habían recalado en la cárcel, "estaban igual que yo", superó su miedo a delatarles y acabó por colaborar con la justicia, con el ánimo de lograr una revisión de su condena por el asesinato de los guardias jurados. "Se sentían por encima de la ley, pero engañaron a la justivcia cuando a mí me condenaron y ahora no quiero que la engañen otra vez. Quiero ayudar aunque con ello pongo en riesgo mi vida y la de mi familia, argumentó el "arrepentido".