Cobo dice que seguirá «jugando en el equipo» porque no ha sido expulsado

S. E. / S. MEDIALDEA | MADRID
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La propuesta de sanción disciplinaria del Comité de Derechos y de Garantías del PP a Manuel Cobo y Ricardo Costa volvió a tensar las relaciones entre la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital. Todo apunta a que las aguas seguirán turbulentas hasta las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011, o al menos hasta que haya que confeccionar las listas electorales. Fuentes de la dirección nacional de Génova afirmaron a ABC que no verían con buenos ojos que el PP regional madrileño, que preside Esperanza Aguirre, dejara fuera de la candidatura municipal a Manuel Cobo.

El secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, envió dos recados al Ayuntamiento. Por un lado, comentó que si él fuera alcalde no tendría como portavoz a una persona suspendida de militancia. Y por otro, recordó que el vicepresidente de la Comunidad, Ignacio González, «mano derecha» de Aguirre, tiene la competencia para decidir si Cobo repite en las listas, ya que es el presidente del Comité Electoral del PP de Madrid. Poco después, González decía, de forma irónica, que para la elaboración de las listas «todo pesa».

El vicealcalde y portavoz del grupo popular en el Ayuntamiento de Madrid recordó que «no he sido expulsado; voy a seguir jugando en este equipo, que es donde juego hace 20 años». Por si a alguien le cabían dudas, Cobo ejerció ayer de nuevo de portavoz del Gobierno de Ruiz-Gallardón: en calidad de tal, dio en solitario la rueda de prensa que siguió a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento, y tras informar de los temas municipales, se sometió a una batería inacabable de preguntas sobre su estado de ánimo y su futuro político. Dijo que se siente «perfectamente legitimado» para continuar ejerciendo como portavoz, por tres razones: la sanción impuesta por su partido -«que no es firme»- no le impide ocuparlo, continúa manteniendo la confianza del alcalde, y la mayoría de su grupo municipal no ha pedido que deje de serlo.

Al secretario general de su partido en Madrid, Francisco Granados -del sector «esperancista», muy enfrentado con él-, le dio toda la razón: «Básicamente estoy de acuerdo, Granados jamás me nombrará nada, ni yo lo aceptaría». Y siguió: «Él prefiere otros nombramientos, como el del señor Gamón, al que yo no nombraría». Gamón es una de las personas a las que se relaciona con el presunto espionaje entre políticos del que fue víctima Cobo.

Acatar la sanción

Lamenta la suspensión: «un solo día ya es malo», pero la acatará cuando sea firme, y tras plantear sus alegaciones, tal y como recoge la normativa del partido. No sabe si ha habido presiones para que el castigo fuera mayor: «La verdad es que no había hecho ninguna porra o estimación». A la pregunta de si volvería a hacerlo, dio una larga cambiada: «Me encantaría que nunca se vuelvan a dar las circunstancias de los meses previos a esas declaraciones». Por cierto que, como destacó, el trasfondo de la pugna era la sucesión en la presidencia de Caja Madrid, donde precisamente ayer por la tarde se elegía -con los votos del propio Cobo, como insistió en recordar- al candidato del Ayuntamiento, Rodrigo Rato: «Creo que todos en mi partido tienen que estar muy contentos con eso, porque es bueno para los madrileños».

Defendió la importancia de ser militante -«lo soy hace 20 años»-, pero no quiere que éstos sean «una casta». Y aseguró no sentirse traicionado por nadie en su partido.