Miles de banderas de España llenaron la Plaza de Colón - MAYA BALANYÁ

Clamor en Madrid para frenar la «traición» de Sánchez y exigir elecciones

El centro-derecha llenó la Plaza de Colón y aledaños con banderas de España en un grito unánime contra las cesiones de Sánchez al independentismo

Pedro Sánchez anuncia hoy la fecha de las elecciones generales, en directo

MadridActualizado:

Fue una marea rojigualda, una avalancha de decenas de miles de personas procedentes de toda España que se concentraron en la Plaza de Colón, y en las avenidas aledañas, en un clamor unánime contra Pedro Sánchez, por sus cesiones a los independentistas catalanes y su resistencia a convocar elecciones generales, pese a llegar al poder con la promesa de hacerlo de forma inmediata, hace ya ocho meses.

Los partidos que organizaron la concentración en tan solo tres días dejaron el protagonismo a la gente y a la sociedad civil, y ni siquiera lo quisieron en la lectura del manifiesto. Era el día de la bandera de todos, no de los políticos. Fueron los ciudadanos los que «tomaron» el centro de Madrid para exigir a Sánchez que ponga fin al chantaje separatista y dé voz a los españoles en las urnas.

Las imágenes y los vídeos lo dicen todo: la concentración fue masiva, a pesar del frío intenso que hizo ayer en Madrid, en una mañana de domingo nublada y muy desapacible, que invitaba a todo menos a echarse a la calle para manifestarse. A las 12, hora de comienzo de la concentración, la plaza estaba abarrotada, pero no solo Colón, sino que el gentío se extendía por las calles de Génova, Goya, Serrano y la Castellana. La Delegación del Gobierno de Sánchez se apresuró a dejar la cifra de asistentes en 45.000 personas. Los organizadores subieron hasta las 200.000. En todo caso, el espacio estaba lleno, un éxito rotundo, según el PP y Ciudadanos –los convocantes– y un «pinchazo», según el PSOE. Los populares habían previsto 20.000 personas al reservar la plaza para el acto.

PP y Ciudadanos cuidaron todos los detalles para que la concentración no fuera «partidista»: nada de simbología de los partidos, ni siquiera los colores propios de cada formación. Incluso las acreditaciones fueron «neutrales», con una cinta blanca, para no herir susceptibilidades con el azul, el naranja... o el verde. Se repartieron miles de banderas de España y de la Unión Europea, y carteles con la señal de «Stop»:«Stop Sánchez. ¡Elecciones ya!». Otros carteles, de fondo verde en este caso, lo que da una pista de quién podía estar detrás, pedía «prisión para los golpistas».

Escobar y Serrat

La concentración, que tuvo como lema «Por una España unida. ¡Elecciones ya!», se amenizó con música de todo tipo, pero no faltó el «Viva España» de Manolo Escobar, y tampoco la voz de Joan Manuel Serrat, al ritmo de «Hoy puede ser un gran día». De vez en cuando un grito de «Sánchez dimisión» se coreaba por centenares de personas.

Cerca de las 11 de la mañana empezaron a llegar los líderes de los siete partidos constitucionalistas que participaron en la protesta, de menor a mayor: UPyD, PAR, Foro Asturias, UPN, Vox, Ciudadanos y el Partido Popular. Todos coincidieron en sus mensajes: Sánchez debe poner fin de forma definitiva al diálogo y al chantaje de los independentistas catalanes y debe convocar elecciones generales cuanto antes. Los políticos comparecieron en un pequeño corralito preparado fuera del escenario, de nuevo para no acaparar el protagonismo de este acto.

La llegada del líder de Vox, Santiago Abascal, agitó a la muchedumbre cercana, entre algunos gritos de «presidente, presidente». Abascal, que llegó a Colón tras otro «éxito» de convocatoria de su partido, esta vez en Palma de Mallorca, hizo unas declaraciones dentro de lo previsible, que podían ser firmadas por cualquier otro partido de los que estaban allí.

Y fue Albert Rivera, justo después, quien se hizo respaldar por banderas del arcoiris del colectivo LGTBI, y también de la «trans», en un claro gesto de diferenciación con quien le había precedido, el líder de Vox.

«Su tiempo ha acabado»

El último en hacer declaraciones fue Pablo Casado, quien advirtió de que el tiempo de Gobierno de Sánchez «ha acabado», y subrayó que habrá un antes y un después de esta concentración masiva en Colón. «Hoy es un punto de inflexión, hoy empieza esa reconquista del corazón de los españoles que han dicho basta a cualquier tipo de fractura», afirmó Casado, que estuvo arropado por sus barones territoriales. Detrás de él se colocó esta pancarta: «Pedrito Sánchez eres un hipócrita. Cómprate un avión con nuestro dinero, pero vete ya. Somos socialistas pero no chorizos como tú».

Los políticos se situaron cerca del escenario, situado en los jardines del Descubrimiento, pero sin subir a él de momento. En las negociaciones que PP y Ciudadanos tuvieron los días previos se acordó que el manifiesto lo leerían personas de «reconocido prestigio» de la sociedad civil. Evitaron así que los políticos convirtieran el acto en una sucesión de mítines interminables, y lo que era más importante para ellos en este caso, que Colón se transformase en un gigantesco «aplausómetro», que pudiera reventar cuando Abascal tomara la palabra. Era un riesgo que no estuvieron dispuestos a correr. Por eso pactaron el texto del manifiesto, que se distribuyó al resto de dirigentes políticos para que dieran su conformidad, y se acordó que tres profesionales de la comunicación hicieran su lectura. Los protagonistas fueron los periodistas Carlos Cuesta, María Claver y Albert Castillón. Los tres hicieron suyo el contenido:la defensa de la unidad de España «sin complejos», el «hartazgo» por las cesiones de Sánchez a quienes quieren romper España y la exigencia de elecciones.

Una vez leído el manifiesto, se invitó a los políticos, esta vez sí, a subir al escenario. La esperada foto de Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal se produjo, pero con bastantes matices. No subieron solo los líderes políticos, sino sus equipos correspondientes, lo que dejó el escenario pequeño ante tal muchedumbre de políticos. Al final, entre Abascal y Rivera, políticos distantes e irreconciliables, se situó Casado, otra vez mediador entre ambos, y otros cuantos políticos de cada partido. Estuvieron juntos, pero no revueltos.

El Himno nacional

Una vez situados todos en el escenario, con las distancias perfectamente medidas entre unos y otros, se anunció el Himno Nacional, que tronó por los altavoces, entre miles y miles de banderas de España ondeando. La plaza vibró, mientras los políticos escuchaban el himno de todos con respeto y gravedad. Antes de dar por concluida la concentración se lanzaron varios «vivas»: a España, al Rey, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a la Policía Municipal.

El acto fue excesivamente rápido, pero duró lo suficiente para que se lanzara un mensaje contundente de indignación hacia un Gobierno que, según los convocantes, ha traicionado a España por sus pactos con los independentistas catalanes. La «fiesta» de las banderas se extendió después por todo el centro de Madrid.

Al acabar, Casado se dirigió a la sede del PP, en Génova, pero el gentío le invitó a darse un baño de masas en la calle, y fue andando hasta Goya, entre centenares de saludos y fotos. Fuentes populares calificaron de «rotundo éxito» la concentración: «Por mucho que el Gobierno trate de manipular y minimizar la concentración de hoy, por mucho que el CIS diga que fueron cuatro los concentrados en Colón y emplee todas sus herramientas de manipulación para reducir lo vivido hoy, lo cierto es que en Colón se ha escuchado un clamor que le dice a Sánchez que es tiempo de elecciones y no de manipulaciones».