Manuel Mostaza

Ciudadanos o los problemas de hacerse mayor

«Frente a lo que pueda parecer, Ciudadanos parte en desventaja porque desde el centro es más difícil ser un partido atrapalotodo y siempre habrá electores enfadados por lo que consideran una traición a su voto»

Manuel Mostaza
MadridActualizado:

Si nuestra vida política estuviera escrita en Anna Karenina, podíamos pensar que los partidos que gobiernan son igual de felices, pero los que están en la oposición son infelices cada uno a su manera. En el caso de Ciudadanos, esta infelicidad le ha llegado con su madurez como organización política. Generado a partir de un movimiento intelectual, ya desde su nacimiento sufrió el que las lógicas de la política no tardan en chocar con las lógicas de la reflexión intelectual, abriéndose un abismo cada vez más grande entre ambas.

En todos los ámbitos de la vida, madurar significa alejarse poco a poco de los padres y la política no es una excepción. Al igual que Podemos, con quien Ciudadanos comparte más características de las que parece, ambos partidos están sufriendo un proceso de maduración organizativa que va a marcar su devenir. Estos procesos están ligados a la generación de una estructura tanto central como territorial, así como a la consolidación de un liderazgo carismático que atraiga votantes a la nueva formación. Son procesos complejos, que dejan muchos cadáveres por el camino.

En el caso de Ciudadanos, con un problema añadido: es el único partido de ámbito nacional que capta votos a izquierda y derecha del espectro político. En un plano teórico, esto lo posiciona en un lugar idóneo para ejercer de bisagra, pero la realidad es que en un país cada vez más polarizado y sin esa tradición política, esta oportunidad se convierte en una amenaza que desgarra el partido cada vez que ha de decidir a quién apoyar.

Frente a lo que pueda parecer, Ciudadanos parte en desventaja porque desde el centro es más difícil ser un partido atrapalotodo y siempre habrá electores enfadados por lo que consideran una traición a su voto. No es extraño, por lo tanto, que elección tras elección sus sean votantes los menos fieles y los que menos claro tengan a quién van a votar. Ese es su verdadero drama: no es fácil hacerse mayor en medio de una cultura política hostil a los partidos que quieren ubicarse en el centro.

* Manuel Mostaza es director de asuntos públicos de Atrevia.

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