La portavoz de la Ejecutiva de Ciudadanos, Inés Arrimadas
La portavoz de la Ejecutiva de Ciudadanos, Inés Arrimadas

Ciudadanos asume el error de integrarse en la lista de Valls

El ex primer ministro francés agradece a sus votantes «frustrar» un gobierno separatista

Madrid - BarcelonaActualizado:

Dos horas y media antes de que un lazo amarillo volviese a colgar de la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, Ciudadanos (Cs) anunció ayer su ruptura con Manuel Valls en la capital catalana. Tras catorce meses de relación y nueve de matrimonio, se consumó un divorcio cantado desde hacía tiempo. El ex primer ministro francés desveló el pasado septiembre su voluntad de liderar una plataforma transversal hacia el Consistorio de la Ciudad Condal, y forzó a Cs a integrarse en su lista en vez de atraer a Valls a la suya propia como independiente.

La operación no surtió el efecto deseado. Cs apenas aumentó sus votos respecto a las municipales de 2015 y solo obtuvo un concejal más en Barcelona: pasó de cinco a seis. Ahora, con la separación de Valls, los liberales retienen tan solo tres de esos seis concejales. El punto positivo es que María Luz Guilarte, Francisco Sierra y Marilén Barceló podrán conformar un grupo propio en el Ayuntamiento. Algo que hará Valls con el exministro socialista Celestino Corbacho y con la ex de CiU Eva Parera.

Primer amago

El primero en amagar con una quiebra unilateral de las relaciones políticas entre Barcelona pel Canvi y Cs fue, de hecho, el propio Valls; muy crítico con el acercamiento de los liberales a Vox para conseguir poder autonómico y municipal. Aunque desde Cs niegan que se haya alcanzado acuerdo alguno con este partido, Valls se ha mostrado siempre crítico con la necesidad de sumar sus votos.

El distanciamiento entre Valls y Rivera fue «in crescendo» desde la coalición que formaron PP y Cs en Andalucía con el apoyo externo de Vox. En los dos últimos meses, con las campañas electorales, se hizo patente. Ni Valls se dignó a visitar a Rivera en el penúltimo mitin de las generales, en Barcelona; ni éste coincidió con el candidato de Barcelona pel Canvi en ningún acto de las municipales. Fuentes de Cs señalan que sí existe una buena relación con otros miembros del partido, como la portavoz de la Ejecutiva, Inés Arrimadas, que precisamente fue la encargada de anunciar la ruptura aprobada en el Comité Permanente de los liberales.

Inés Arrimadas

La jerezana, que se reunió con Valls antes de que comunicase su intención de facilitar un ejecutivo de Colau con el PSC, trasladó el mensaje de que no hay diferencias entre la líder de los comunes y los partidos independentistas. «Colau ha hecho lo mismo que habría hecho el señor Maragall (ERC)», lamentó, en una dura crítica a su primera decisión: devolver el lazo amarillo al Ayuntamiento.

José Manuel Villegas, instantes antes de que Arrimadas saliese en rueda de prensa, llamó personalmente a Valls para trasladarle de primera mano el fin de su alianza política.

En Barcelona la ruptura no sorprendió a muchos, aunque sí la inmediatez con la que llegó. El ex primer ministro francés, que dio por hecho el apoyo a Colau ya el día después de las elecciones, ha pasado las últimas dos semanas manteniéndose en un segundo plano, pero dejando intuir, a golpe de tuit, que el divorcio era inevitable si Cs no se desmarcaba de Vox.

Manuel Valls

Ayer, poco después de conocerse la noticia, Valls aseguró, en un escueto comunicado, que su equipo está evaluando el nuevo escenario y que se manifestará «en el momento oportuno». Más allá de esto, se limitó a agradecer a sus votantes el respaldo recibido, que «ha sido decisivo para frustrar el acceso del independentismo a la Alcaldía de Barcelona», una frase con la que quiso dejar claro que se reafirma en el apoyo regalado a Colau en su investidura.

La disolución se conoció precisamente a la misma hora en que Cs, fuere por suerte o por una jugada estratégica, se plantó en la primera reunión de grupos del nuevo mandato, una sesión previa a la constitución de la junta de portavoces en la que se abordan cuestiones de orden municipal. A la sesión acudieron, en nombre de la plataforma Barcelona pel Canvi-Cs, dos miembros de la formación naranja -Mariluz Guilarte y Paco Sierra- y, por el contrario, ni Valls ni ninguno de los dos independientes de la lista estuvieron presentes en una sesión significativa por ser la primera de mandato.

Con todo, tras el anuncio de ruptura, Cs ganará un grupo propio en el Ayuntamiento, y hacer más visible así su marca, porque tiene tres concejales y el Reglamento Orgánico Municipal fija un mínimo de dos para tenerlo.