Algunos de los inmigrantes rescatados por Salvamento Marítimo en el Estrecho de Gibraltar - EFE / Vídeo: Decenas de migrantes llegan a playa de Zahora, en Cádiz

El cierre de Italia, el Aquarius y la política de Sánchez aceleran las llegadas a España

Los inmigrantes rescatados en patera en junio duplican a los que llegados hasta mayo

MadridActualizado:

De enero a mayo, 432 embarcaciones con 7.471 inmigrantes a bordo. Así son las cifras de la llegada de pateras durante los cinco primeros meses del año. Aunque no están todos, porque los datos corresponden sólo a los rescatados por Salvamento Marítimo y hay personas que entran ilegalmente en España en embarcaciones que alcanzan la costa por sus propios medios: Motos de agua, lanchas que burlan la vigilancia y tocan tierra, o en el ferry con pasaportes falsos.

Por mar de tan sólo los últimos 56 días, los comprendidos entre el 1 de junio y el jueves pasado. Señalan que en ese plazo se interceptaron 709 pateras y 13.392 hombres y mujeres dentro de ellas que no tenían la debida documentación para ingresar legalmente en España. Las limitaciones de los números son las mismas, no están todos.

Pero es evidente el salto cuantitativo, la explosión migratoria, no únicamente atribuible a los patrones al alza que acompañan siempre el inicio del buen tiempo, porque directamente los números de este 2018 son superiores en más de un 120% a los del verano anterior. Y a los de todos los veranos desde que hay registro, a excepción de los de 2006, el de la «crisis de los cayucos» que supuso la introducción por mar de 31.000 personas en el archipiélago canario, única marca absoluta de la inmigración ilegal que, llegados a este punto, queda por batir. Ha pasado ya con la de los asaltos a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla, que esta semana protagonizaron en la primera de ellas 602 subsaharianos en una sola acción, lo nunca visto.

Y no hay que olvidar que, entre otros, el pasado día 18 España ya sobrepasó un récord muy significativo, el de convertirse en puerta principal de la inmigración a Europa al haber registrado mayor número de entradas anuales que Italia, 18.016 frente a 17.727, según el informe de la Organización Mundial de las Migraciones (OIM) dependiente de la ONU. Lo que indica que por las fronteras marítimas de nuestro país ha accedido ya el 35,4% de las personas que penetraron irregularmente en la UE.

Objetivamente, a principios de junio ocurrieron dos hechos remarcables: Italia anunció el día 9 el cierre de sus puertos a todos los buques humanitarios de ONGs que trasladan a Europa inmigrantes desde Libia y el día 11, Pedro Sánchez sacaba brillo a su reciente aterrizaje en La Moncloa con un golpe de efecto social y repercusiones internacionales. Aceptaba traer el primer barco rechazado por Roma, el Aquarius con 630 personas dentro, a Valencia.

Cruz Roja atiende en el puerto de Alicante a los inmigrantes de una de las pateras
Cruz Roja atiende en el puerto de Alicante a los inmigrantes de una de las pateras - EFE

Nadie en el Gobierno, en su órbita, en las organizaciones que trabajan con la inmigración -muchas con ayudas que dependen del propio Ejecutivo- acepta el argumento de que se esté produciendo un «efecto llamada», aunque todas las autoridades y agentes implicados en la gestión de este fenómeno saben muy bien lo pendientes que están las mafias de los cambios que afectan a su negocio para bien o para mal y de lo rápido que se adaptan a las circunstancias.

Las redes criminales

«El tráfico humano hacia Europa mueve más dinero que la droga», subrayaba a este diario un alto cargo del anterior Ejecutivo. De ahí que desde antes de 2017 esté perfectamente detectado que estas organizaciones están sustituyendo la ruta de salida al Mediterráneo desde Libia, plagada de grupos terroristas y redes criminales que secuestran, extorsionan y torturan a los africanos, por la que atraviesa Marruecos hacia España, que al parecer resulta más asequible de atravesar.

El comportamiento del vecino Reino alauí como pieza clave en todo este sistema se analiza con ligereza en términos de si «abre el grifo» de la inmigración o no, en función de sus propios intereses. Por ejemplo, el de recordarle al recién designado presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quién tiene el control de las pateras y cuánto cuesta contenerlas. Marruecos no contesta a las reiteradas solicitudes trasladas por este diario de que ofrezca su versión. Una fuente oficial española subraya que ellos «se están viendo sobrepasados igual que nosotros», que se conversa sobre esta crisis «todos los días y a todos los niveles» y que la colaboración es leal. Como muestra, el gráfico indica que las fuerzas de seguridad marroquíes han evitado en 2018 que al menos 3.825 personas llegaran a España por mar.

«El tráfico humano hacia Europa mueve más dinero que la droga»

Reducir, por tanto, las causas del aluvión de pateras al episodio propagandístico del Aquarius sería una simplificación. Pero el PP apuntaba este viernes a que esa desviación de los flujos hacia nuestro país, por mucho que se viera venir, estaría agravándose debido a la «demagogia y el populismo» de Sánchez. Esto es: el anuncio de que se van a retirar las concertinas en las dos Ciudades Autónomas, de que se va a reforzar el engranaje que concede los asilos –tan minimizado por el PP–, se va a reactivar la sanidad plena para todo el que llegue, se van a dotar partidas para la primera atención a pie de puerto.

Sin ir más lejos, el Consejo de Ministros aprobó esta semana con carácter de urgencia 30 millones para ese fin y el departamento de Trabajo, Migraciones y Servicios Sociales se ha propuesto recuperar en los presupuestos de 2019 el Fondo para Integración y Acogida que en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero ayudaba económicamente a comunidades autónomas y ayuntamientos para mejorar las prestaciones que recibían los inmigrantes.

Nadie explica de dónde van a salir los euros necesarios, pero se mira a Europa. En Bruselas acaban de ponerle precio a la acogida de inmigrantes, 6.000 euros por reubicar a cada refugiado de los futuros «centros contados» que Francia, con apoyo de España, propone crear dentro de la UE, en los que ya no tendrían cabida los llamados «inmigrantes económicos». También se acaricia la idea de las plataformas regionales de desembarco, estas ya fuera del suelo de la Unión, para rechazar allí a quienes no cumplan perfiles de «asilables».

Estas iniciativas, alertan fuentes técnicas ministeriales, también estarían acelerando movimientos de inmigrantes ante la perspectiva de que dentro de no mucho, los obstáculos del camino a Europa sean mucho peores. En el Este, el acuerdo de 2015 con Turquía ya sirvió para reducir las llegadas al mínimo. Ya hay compromiso, aunque muy indefinido, para que estas políticas de «prevención» migratoria se pacten también con Marruecos.