China. El Año del Cerdo Dorado

Esta noche es fin de año. Sí, sí, como lo oye. No nos hemos vuelto locos, ni nos hemos equivocado imprimiendo el periódico del 31 de diciembre, sino el del 17 de febrero. Y es que esta medianoche

PABLO DÍEZ. PEKÍN
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Esta noche es fin de año. Sí, sí, como lo oye. No nos hemos vuelto locos, ni nos hemos equivocado imprimiendo el periódico del 31 de diciembre, sino el del 17 de febrero. Y es que esta medianoche empieza en buena parte de Asia el Nuevo Año Lunar, que se corresponde con el Año del Cerdo, el último de los doce animales que componen el horóscopo chino.

A diferencia del calendario gregoriano que rige en Occidente, numerosos países orientales, entre los que destacan China, Corea, Vietnam o Japón, siguen el calendario lunar, que ha desarrollado su propio horóscopo, basado únicamente en figuras de animales, no en signos como los del zodiaco. En China, esta costumbre milenaria se rige por un almanaque astrológico que, al tener su origen en los ciclos lunares, provoca que el primer día de cada año oscile siempre entre finales de enero y mediados de febrero. Según este calendario lunar, las seis décadas que componen su siglo se dividen en ciclos de doce años, cada uno de los cuales está representado por un animal que determina la personalidad de los nacidos bajo su signo.

El signo del oro

A 2007, que equivale al año lunar 4704 (4705 a tenor de otros cálculos), le corresponde el signo del cerdo de oro, puesto que el horóscopo chino también prevé ascendentes basándose en los cinco elementos básicos del universo. En la antigua astronomía china, dichos elementos servían para denominar a los planetas. Así, el metal (oro) se asociaba con Venus; la madera con Júpiter; el agua con Mercurio; el fuego con Marte y la tierra con Saturno.

La posición de dichos planetas, en conjunción con el sol, la luna y los cometas, puede determinar el carácter de una persona al nacer, que además se verá condicionada por el momento exacto del alumbramiento, puesto que el antiguo sistema zodiacal chino también divide el día en periodos de dos horas que se corresponden con cada uno de sus doce animales.

La llegada del Año del Cerdo Dorado ha sido acogida con gran entusiasmo en China. Este animal, sucio y maloliente pero del que salen auténticas delicias culinarias como el jamón, no tiene demasiada buena imagen en nuestra cultura occidental y hasta es considerado impuro por los musulmanes, pero en el gigante asiático es símbolo de riqueza y prosperidad.

De hecho, los caracteres en mandarín de la palabra «casa» representan a un gorrino bajo el techo de una vivienda, lo que significa que una familia podrá vivir feliz en su hogar siempre y cuando tenga en la pocilga un cerdo que les asegure el porvenir. La combinación, además, de este signo con el elemento dorado augura una enorme riqueza durante los meses venideros.

Tan buenos presagios han desatado la euforia de los chinos, que se felicitan el año nuevo entonando el ya clásico «gong xi fa cai» («te deseo que consigas mucho dinero») y repartiendo entre los niños sobres rojos llenos de billetes cuyo importe, para dar buena suerte, debe ser siempre par, excluyendo al número cuatro, asociado a la muerte porque ambas palabras tienen una pronunciación similar en mandarín.

Toda esta fijación por los números es una prueba más de que los chinos son uno de los pueblos más supersticiosos del planeta, por lo que ya han depositado sus esperanzas en los prometedores augurios, sobre todo económicos, formulados para 2007.

Niños a fecha fija

Sin ir más lejos, para este año se espera un auténtico «baby boom» en China, lo que ya ha asustado a muchos porque el coloso oriental es la nación más poblada de la Tierra con 1.300 millones de habitantes. Según la creencia popular, la combinación del cerdo y el oro resulta especialmente propicia para tener una vida acomodada, por lo que muchas parejas se han esforzado para concebir a sus hijos de forma que vengan al mundo justo en la mitad del año.

Es el caso de Luliun Jing, una joven pequinesa que dará a luz el próximo mes de julio. Recién casada, a sus 23 años, reconoce a ABC que «no tenía intención» de quedarse embarazada tan pronto, «pero mis padres insistieron en que era el momento adecuado para tener un bebé y que no podía dejar pasar la oportunidad».

Sólo en la capital de este gigantesco país, donde en 2006 nacieron 129.000 niños, se espera que este año sean alumbrados 150.000, lo que ya ha llevado al maltrecho sistema sanitario chino a prepararse para tal avalancha de partos doblando sus camas en los departamentos de obstetricia.

Tal y como pronostica el horóscopo chino, tanto el hijo de Luliun Jing como todos sus coetáneos destacarán por su sinceridad y honestidad, que en ocasiones les puede llevar a pecar de una excesiva y peligrosa inocencia. Leales, bonachones y serviciales, los nacidos bajo el signo del cerdo no dudan en sacrificarse por los demás y nunca tienen «malos pensamientos» por otras personas, por lo que suelen ser parejas sentimentales muy fieles y excelentes amigos con los que siempre se puede contar sin pedir nada a cambio.

Por lo general, los «cerdos» son dados a las tareas intelectuales y muy reservados, al menos hasta que estallan en contados y súbitos arrebatos donde rompen con todo este espíritu de contención y bondad.

En el aspecto negativo también destaca que a veces caen en la pedantería por su exceso de gusto estético y por su afición a la «dolce vita», ya que son unos sibaritas a los que les gusta comer y beber bien y en abundancia. De igual modo, su apasionado romanticismo les puede llevar a ser demasiado celosos y posesivos.

Dime con quién andas...

Por ese motivo, los más compatibles con ellos son otros nacidos bajo su mismo signo, así como los que pertenezcan al año de la cabra o el dragón, mientras que los menos apropiados serán, por su astucia, la serpiente y el mono.

Los que nacieron en 1995, 1983, 1971, 1959, 1947, 1935, 1923 o 1911 se encuentran bajo la influencia astrológica del cerdo. Entre los occidentales figuran famosos personajes como Woody Allen, Steven Spielberg, Alfred Hitchcock, Federico García Lorca, Hillary Clinton, Humphrey Bogart, Arnold Schwarzenegger, Ronald Reagan, Julie Andrews o Maurice Ravel.

Como suele ser habitual, durante estos días han proliferado las predicciones que los más reputados adivinos de Asia han formulado para el Año Nuevo Lunar. A pesar del optimismo que se respira en cuanto a las perspectivas económicas previstas para 2007, son muchas las voces que han alertado sobre el aumento de conflictos, epidemias, accidentes y desastres naturales, porque este año se encuentra dominado por dos elementos contradictorios como el agua y el fuego.

«Me gustaría decir que no habrá calamidades, pero me preocupa especialmente que se agrave la gripe aviar y que se recrudezcan las guerras que hay en el mundo», ha alertado en distintos medios de comunicación orientales Lillian Too, una maestra del «feng sui» instalada en Malasia.

En este sentido, los videntes predicen más problemas para el presidente Bush en Irak, la victoria de Ségolène Royal en las elecciones presidenciales francesas y hasta una violenta rebelión por el poder en Corea del Norte.

Se cumplan o no estas profecías-ya ven que todos los humanos somos iguales-, los chinos ya se preparan para celebrar esta noche la entrada en el Año del Cerdo Dorado. «¡Gong xi fa cai!».