Instumentos utilizados por los inmigrantes que asaltaron ayer la valla fronteriza de Ceuta - Guardia Civil

Ceuta exige al Gobierno «medidas urgentes» para asegurar la valla

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, pide una reacción a Sánchez después del segundo salto masivo en un mes

MadridActualizado:

Menos de un mes después, por el mismo sitio, de manera violenta y también aprovechando un día festivo para la comunidad musulmana. El plan ha sido idéntico y el resultado, similar. A primera hora de la mañana consiguieron saltar la valla fronteriza y entrar en Ceuta de manera ilegal 116 inmigrantes, que elevan hasta 29.657 las personas que han accedido a territorio nacional de manera ilegal en lo que va de año. A estas alturas de 2017 la cifra de sin papeles que habían llegado a España por cualquier vía era de 13.098.

Poco antes de las nueve de la mañana, los agentes de la Guardia Civil desplegados en la valla fronteriza se toparon con un grupo de alrededor de 300 inmigrantes que se disponía a saltar la verja aprovechando que las fuerzas del ejército marroquí estaban mermadas con motivo de la Eid al-Adha, una jornada festiva que marca el inicio de la fiesta del Cordero para los musulmanes.

Los subsaharianos volvieron a arrojar cal viva, ácido y excrementos a los agentes, también en menor número que durante el resto del año con motivo de la época estival. El episodio se ha saldado con siete agentes de la Benemérita heridos que presentaban quemaduras por el ácido que les arrojaron los asaltantes. También ha habido cinco inmigrantes heridos que, según han confirmado fuentes de la Delegación del Gobierno en la Ciudad Autónoma, fueron dados de alta a las pocas horas tras haberse realizados las curas pertinentes de sus heridas.

En esta ocasión, los subsaharianos no portaban radiales para reventar la valla, pero según ha podido saber este diario sí llevaban los habituales objetos punzantes con los que amedrentar a los agentes de la Benemérita desplazados hasta el punto de entrada, en la conocida como finca Berrocales, muy cercana a la capital ceutí. Una vez que consiguieron sobrepasar el perímetro fronterizo, los inmigrantes se dirigieron hasta el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la localidad, que está desbordado desde la entrada masiva de finales de julio, cuando tuvo que acoger a más de 600 migrantes. El centro tiene una capacidad para 512 personas, si bien actualmente está sobrecargado: hay alrededor de 1.200 inmigrantes.

«Hay que tomar medidas urgentes. Nada tiene que ver el respeto de los Derechos Humanos con el cumplimiento de la ley», alerta el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, al Gobierno, que ayer mismo insistió en su idea de buscar una alternativa a las concertinas. «Si no se lleva a cabo una inmigración basada en el orden, ocurre lo que ocurre: se desbordan las capacidades para atender a los inmigrantes», desarrolla Vivas, quien también aboga por asegurar que los Cuerpos de Seguridad, que en repetidas ocasiones y desde hace meses han solicitado más medios, puedan desarrollar su labor con garantías.

Más saltos

El aumento de inmigrantes ilegales llegados a España también se ve reflejado en el desglose de aquellos que han entrado por vía terrestre, es decir, por cualquiera de las dos vallas, bien la de Ceuta o la de Melilla. Según las cifras del Ministerio del Interior, hasta ahora hay 4.298 entradas por las 3.959 del ejercicio pasado en el mismo periodo. Curiosamente, la cifra registrada hasta la fecha en Ceuta es menor que el año pasado: han penetrado 1.397 personas sin papeles frente a las 1.623.