María Chivite ha sido elegidaa este viernes nueva presidenta del Gobierno Foral de Navarra - EFE

Las cesiones nacionalistas asumidas por Chivite

El acuerdo programático, aprobado el 5 de julio, que marcará las políticas navarras, fue redactado con la base del acuerdo de 2015 que posibilitó el cuatripartito nacionalista que dirigió Uxue Barkos

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Ayer se dio el pistoletazo inicial al nuevo Gobierno de Navarra, un Gobierno que ya de inicio se caracterizará por una inclinación constante al nacionalismo vasco. No en vano, el acuerdo programático, aprobado el 5 de julio, que marcará las políticas navarras de los próximos cuatro años fue redactado con la base del acuerdo de 2015 que posibilitó el cuatripartito nacionalista que dirigió Uxue Barkos.

Educación

Y por ello, arrastra también las polémicas con que acabó el Gobierno anterior como el polémico programa de coeducación sexual y afectivo Skolae. La propia nueva presidenta del Gobierno, María Chivite, aseguró ayer durante el discurso de investidura que «continuaremos con la aplicación del programa Skolae dando pasos para que llegue a todos los centros que se financian con recursos públicos», es decir, continuará con la imposición en todas escuelas, sean públicas o concertadas, a pesar de que su obligatoriedad está todavía en los tribunales.

Guardia Civil

También continuará el empeño nacionalista de sacar a la Guardia Civil de Navarra. Queremos, dijo el jueves María Chviite, «culminar el acuerdo con el Gobierno de España para asumir la competencia de tráfico y seguridad vial y queremos una policía que sea referente en materias como seguridad ciudadana y medioambiente», lo que implicará, en un primer momento que los guardias civiles de la Agrupación de Tráfico se queden sin una labor que realizar. Si la Policía Foral será también un referente en la Seguridad Ciudadana o en el Medio Ambiente será porque arrebate actividad tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil.

Euskera

Y, cómo no, si hay un referente en el mundo del nacionalismo es el euskera. La legislatura pasada se cerró con un polémico decreto del euskera en la Administración Pública que iba a ser derogado de inmediato según las propuestas socialista. En los dos meses transcurridos desde las elecciones del 26 de mayo, dicho decreto ya no es tan malo y Chivite anunció el jueves una prórroga en la que «estudiaremos el funcionamiento de la actual normativa relativa a las administraciones públicas y conforme a ese diagnóstico se impulsará una modificación para buscar mayor consenso sindical, social y político». Teniendo en cuenta que en el Gobierno de Navarra, Geroa Bai y el socio en la sombra, Bildu, cuentan con 16 escaños frente a los 11 del PSN, parece claro en qué dirección irá esa modificación.

Víctimas del terrorismo

Después de la polémica Ley Foral de Abusos Policiales, que ya está recurrida ante el Constitucional, los socialistas siguen empeñados en hacer guiños al nacionalismo. Y más concretamente a la izquierda abertzale. Así, la ya presidenta anunció «un documento que fije un suelo común y compartido que deslegitime la violencia de origen político y trabaje en materia de memoria y víctimas». A lo que se refiere la ley cuando habla de «violencia de origen político» es a la padecida por víctimas de «grupos de extrema derecha y funcionarios policiales». Chivite, sin embargo, se limita a mostrar un tibio «apoyo y solidaridad con las víctimas del terrorismo de ETA y otras organizaciones terroristas» y manifiesta el rechazo «a cualquier acción que violente la dignidad y la memoria de las víctimas del terrorismo y sus familias».