Un cayuco de moribundos

Un cayuco de moribundos

Salieron hace veinte días de Conakry; los tres últimos no han comido y han tenido que beber agua salada. La travesía hacia la nada la empezaron 123 hombres y niños. Dos murieron antes de pisar tierra en El Hierro y siete están muy graves

ÁLEX HERRERA | SANTA CRUZ
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Pocas palabras pudieron cruzar los rescatados y sus rescatadores. Exhaustos, hambrientos, con la mirada extraviada y la desorientación clavada en los huesos. Así llegaron ayer al puerto de La Restinga en la isla de El Hierro los 123 ocupantes de otro cayuco que olía a muerte.

Su llegada, sobre las ocho de la mañana, fue dramática. Cuatro inmigrantes se desplomaron al suelo nada más pisar tierra. En el interior de la barcaza fue hallado el primer cadáver, que llevaba muerto entre ocho y diez horas. El segundo perdió la vida minutos después en las instalaciones portuarias. Una parada cardiorrespiratoria acabó con su vida sin que los efectivos sanitarios pudieran hacer nada por salvarlo. Una de las víctimas tenía apenas 16 ó 17 años.

En la barcaza viajaban 123 subsaharianos, todos varones, y entre ellos había 28 posibles menores de edad, aún sin determinar, pendientes de las pruebas oseométricas. El cayuco llegó a las costas canarias con su sigilo a cuestas, sin ser detectado por Salvamento Marítimo, según confirmaron ayer a ABC fuentes de la Delegación del Gobierno en Canarias.

Entre los supervivientes hay 22 heridos, 16 adultos y seis menores, que tuvieron que ser ingresados en el Hospital Nuestra Señora de Los Reyes al sufrir cuadros de deshidratación e hipotermias muy severas. Uno incluso tuvo que ser operado al tener el intestino perforado. El pronóstico de algunos se fue complicando. Siete inmigrantes, entre ellos tres menores, están muy graves y tuvieron que ser trasladados en helicópteros medicalizados a los hospitales de La Candelaria y el HUC de Tenerife. Sufrían neumonías e hipotermias muy graves. Su estado era crítico.

Antes del fin de temporada

Uno de los jóvenes, cuya vida llegó a pender de un hilo, sufrió una parada cardiorrespiratoria en el puerto, pero los servicios de emergencias desplazados a la zona (Cruz Roja y Servicio de Urgencias Canario) consiguieron reanimarlo. A lo largo de la tarde, el chico, menor de edad, sufrió hasta cuatro ataques al corazón, según fuentes hospitalarias.

La travesía del infierno que a duras penas pudieron contar los inmigrantes a los agentes de la Guardia Civil que acudieron a auxiliarlos y a los médicos y personal de Cruz Roja comenzó en las costas de Guinea Conakry, según su relato. La barcaza, de 28 metros de eslora y cuatro metros de manga, navegaba con dos motores. Es posible que fallaran o que directamente los inmigrantes se perdieran y quedaran a la deriva como tantas veces, día tras día hasta casi tres semanas.

Es posible que el mal tiempo les sacara de su ruta, ese al que pretenden dar esquinazo para lo que cierran un viaje a marchas forzadas antes de que sea casi imposible coger el cayuco.Pese al durísimo viaje -la mayoría no tenía fuerzas ni para ponerse de pie- un buen número de los inmigrantes se encuentra a salvo. Los agentes los han trasladado a unas casas prefabricadas ubicadas en una zona militar en el municipio de Valverde. Este Centro de Estancia Temporal de la capital de El Hierro tiene una capacidad para 231 personas, según fuentes de la Delegación del Gobierno.

Sin embargo, con total probabilidad, en pocos días serán conducidos al Centro de Internamiento de Hoya Fría, en Tenerife, donde en la actualidad se encuentran recluidos más de 800 inmigrantes. Allí quedarán a la espera de que se resuelva su expediente de expulsión y, si se les logra documentar, serán devueltos a sus lugares de origen.

En lo que va de año, un total de 43 inmigrantes «sin papeles» se han dejado la vida en las costas del Archipiélago, una cifra que ya supera las muertes registradas a lo largo de todo el año 2007, con 39 cadáveres, según confirmaron a ABC fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife. Además, durante 2008 han llegado a las costas de las Islas casi 9.000 irregulares.

El último episodio trágico con la inmigración clandestina de fondo se produjo el 30 de octubre, cuando 123 personas arribaron a la isla de La Gomera, con dos «sin papeles» fallecidos. Un tercero murió horas después en el hospital.