Cataluña borra la educación en castellano y blinda la inmersión

ESTHER ARMORA | BARCELONA
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Después de casi un año y medio de fricción social y política hoy será refrendada en el Parlamento catalán la última versión de la nueva Ley Educativa Catalana (LEC), que blinda definitivamente la inmersión lingüística en las escuelas y concede a la Generalitat competencias exclusivas para gestionar el sistema educativo.

Gracias a este nuevo marco legal, que se aprobará, previsiblemente, a comienzos de junio, la Generalitat tendrá libertad absoluta para decidir sus contenidos curriculares, es decir qué materias imparte y cómo las organiza, y tendrá también vía libre para gestionar sus plantillas docentes.

En este sentido, tal como adelantó este diario el pasado 29 de abril de 2008, la ley contempla la creación de un cuerpo de profesorado propio y unas oposiciones diferenciadas, que se realizarán en catalán y requerirán a los aspirantes no sólo conocer la lengua autonómica sino también «las instituciones» de esta Comunidad.

La LEC liquida la polémica tercera hora de castellano y entierra las pocas esperanzas que mantenían aún los defensores del bilingüismo de que se restableciera el equilibrio entre las dos lenguas oficiales en esta Comunidad. De hecho, la nueva normativa no sólo blinda el modelo lingüístico, convirtiendo al catalán en la única lengua de uso en la escuela —el castellano queda por detrás del inglés con sólo dos horas semanales—, sino que permite que se puedan impartir contenidos curriculares en «lengua extranjera» pero no en castellano.

El último redactado, que asume muchas de las 250.000 alegaciones que recibió en un principio, ha sido pactado durante todos estos meses por PSC, ERC y CiU, dejando al margen a ICV. Esta curiosa alianza entre socialistas y convergentes —se dice que la acción de Esquerra en el redactado se limita a poco más que la cuestión lingüística (artículos 9 y 11)—, que ha abierto heridas insanables en el seno del desgastado tripartito catalán, supone el primer ensayo de la anunciada sociovergencia catalana. Es la primera vez en treinta años que en Cataluña la mayoría gubernamental vota dividida una nueva ley. Y no sólo eso, sino que ésta sale adelante gracias al apoyo de la primera fuerza de la oposición.

Se amplían los conciertos Los convergentes han velado y mucho —por encargo explícito de su líder Artur Mas—para que en el último texto que esta semana se remata en el Parlament se refuerce el papel de la escuela concertada. En este sentido, la ley contempla que los conciertos se extiendan al bachillerato y la FP, y acepta también que los centros que practican educación diferenciada puedan acceder al concierto. Este último punto ha llevado a los ecosocialistas a oponerse a la ley.

Iniciativa considera que la LEC «no es una ley de país» y no garantiza los mismos derechos y obligaciones para la red pública y la concertada. Portavoces de esta formación han avanzado que no descartan reclamar la consejería de Educación para cambiar la ley si se reedita el tripartito.