Pedro Sánchez y Pablo Casado, antes de comenzar su reunión de ayer en el Congreso de los Diputados
Pedro Sánchez y Pablo Casado, antes de comenzar su reunión de ayer en el Congreso de los Diputados - Maya Balanya

Casado plantea una reforma de la ley electoral para superar el bloqueo

El líder del PP insiste en que no se abstendrá y señala a Sánchez como «responsable» de la situación

MadridActualizado:

A menos de dos semanas de que comience en el Congreso de los Diputados la investidura de Pedro Sánchez, que el presidente del Gobierno en funciones revalide su cargo parece una idea que está lejos de hacerse realidad. A la relación aparentemente complicada con Unidas Podemos, Sánchez tiene que sumar el rechazo a «facilitar la investidura» que Pablo Casado, presidente del PP, le trasladó ayer, una vez más, en una reunión que duró aproximadamente una hora. Para el líder de los populares, tras los más de dos meses que han pasado desde las elecciones «no se puede seguir perdiendo el tiempo» y Sánchez es «el responsable de desbloquear esta situación».

Tras reunirse por la mañana con Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, el candidato a la investidura citó por la tarde a Casado. Sánchez envió también una invitación al presidente de Cs, Albert Rivera, pero la declinó. Se trata del cuarto encuentro que mantienen los dos líderes y en sendas ocasiones Casado le ha trasladado que su partido no se abstendrá. Además, el acuerdo de los socialistas navarros con Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra dificulta la abstención de los dos diputados de Navarra Suma —coalición en la que se integran UPN, PP y Cs—, ofrecida a cambio de no permitir la influencia de EH Bildu en el Ejecutivo foral.

En la rueda de prensa posterior al encuentro, Casado recordó que «han transcurrido dos meses» desde las elecciones y Sánchez todavía «no ha planteado una propuesta de futuro que pueda tener los votos suficientes». «Él es el responsable de desbloquear esta situación», señaló el líder de los populares. No obstante, Casado le transmitió a Sánchez durante su encuentro —al que acudió por «responsabilidad»— su voluntad de alcanzar hasta once pactos de Estado diferentes porque el rechazo a la investidura es «compatible» con que el PP pueda dar «estabilidad» a la legislatura.

Reforma electoral

Entre esos once pactos de Estado propuestos por Casado estarían aquellos que abordaran bajadas de impuestos o medidas educativas y territoriales —con especial mención a Navarra y Cataluña—, además de un pacto por el agua. Pero también una reforma electoral para la que el líder de los populares puso como ejemplo Grecia, donde se formó un Gobierno «en menos de doce horas» tras las elecciones.

El país heleno cuenta con una prima de escaños que se asignan automáticamente al partido ganador de las elecciones, y Casado aseguró ayer que en España se podría reformar la ley electoral para contemplar una medida similar que evitara «este tipo de bloqueos», algo que además permitiría la Constitución. La Carta Magna recoge que el Congreso puede tener hasta 400 diputados y actualmente son 350. Esos 50 de diferencia son los que se podrían asignar al partido ganador.

Todos esos pactos, no obstante, dependen de la política que aplique Sánchez. «Si tiene un planteamiento claro contra el independentismo y una buena política económica, podemos llegar a acuerdos», señaló Casado, que insistió en que esta idea era compatible con el rechazo a la investidura. ¿Por qué, si se puede dar estabilidad al Gobierno, no se puede votar a favor de él o abstenerse para facilitar que resulte elegido? Porque «el PP tiene la función de liderar la oposición», unas palabras con las que Casado soltaba una pulla hacia Albert Rivera.

El presidente del PP también dedicó una parte de su intervención a hablar de los pactos autonómicos, que en la Comunidad de Madrid y en la Región de Murcia están siendo difíciles de cerrar por las rencillas entre Cs y Vox. Se mostró agradecido con ambas formaciones por sus «ofertas de colaboración» y vio como algo «positivo» que los liberales acepten reunirse con Vox. Para cerrar, mostró su apoyo a Teodoro García Egea, que «sigue liderando las conversaciones» a pesar de que, tras la investidura fallida en Murcia, llamó a Vox «ultraderechita cobarde».