Pablo Casado, entre isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida - Ignacio Gil

Casado refuerza su liderazgo en el PP con la doble victoria del centro-derecha en Madrid

Los populares aumentan su distancia en votos con Ciudadanos respecto a las elecciones generales

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MadridActualizado:

Las once y diez minutos de la noche fue la hora mágica del Partido Popular. Justo en ese momento, con poco más del 50 por ciento escrutado, el bloque de centro-derecha conseguía el concejal número 29 en el Ayuntamiento de Madrid que colocaba a Manuela Carmena en la oposición. La reconquista de la plaza más importante de España salvó la noche en Génova, 13, en la que muchos se preparaban ya para una tormenta interna perfecta. Pero aún quedaba otra alegría para los de Casado. A las 12.35 de la noche, los partidos de centro-derecha superaban a la izquierda en la Comunidad de Madrid, cuando se llevaba escrutado el 72 por ciento de los votos. La euforia se desató en la sede del PP.

Las encuestas de las ocho de la tarde no ayudaron al optimismo. El PP podía perderlo prácticamente todo. El panorama era desolador y los nervios se notaban en Génova. La noche iba a ser muy larga y todos pidieron máxima prudencia y dosis de tila. Pero la soñada remontada se produjo según avanzaron las horas y al final, pasada la medianoche, el partido ya era una fiesta y se empezó a instalar un escenario en la calle para celebrar un resultado que los populares, heridos tras el 28-A, necesitaban con ansiedad.

El retroceso en el voto del PP fue generalizado, tanto en las municipales como en las autonómicas y europeas, pero los resultados se leyeron como suma del bloque de centro-derecha, y hubo triunfos morales, como los de Madrid, que permitieron a los populares acabar la noche con sabor a victoria. El liderazgo de Casado quedó a salvo y reforzado y las críticas internas, preparadas para lanzarse a su cuello hoy en el Comité Ejecutivo Nacional, se replegaron. Tras el triunfo de su apuesta personal en Madrid, Casado tiene manos libres ahora para la «reconstrucción» del partido.

La noche de los populares se endulzó con otros triunfos parciales. En el resultado global de las elecciones municipales, el PP retrocedió claramente frente al ganador, el PSOE. Pero los populares vencieron en la particular guerra del centro-derecha, con casi un 22,2 por ciento de los votos totales frente al 8,2 por ciento de Ciudadanos. Fue una forma de reafirmar su liderazgo en ese terreno. Los populares pueden mantener el poder en feudos como Málaga, Alicante y Murcia.

En las europeas, el PP perdió seis puntos en el voto, pero quedó segundo con el 20,1 por ciento del total, por delante del 12,21 por ciento de Ciudadanos. Los de Rivera subieron desde el 3,17 por ciento de las europeas de 2014, pero su ansiado «sorpasso» al PP les queda muy lejos.

Recuento de infarto

En las autonómicas la noche fue larga para el PP en Comunidades como Madrid, con un escrutinio que se puso al principio muy cuesta arriba para la candidatura de Isabel Díaz Ayuso. Fue un recuento de infarto, que acabó dando un doblete al centro-derecha que al PP le vale como una victoria propia.

En Castilla y León, uno de los mayores bastiones del partido, todo queda en manos de Ciudadanos, algo que ya preveía el PP. Los populares, ahora por detrás del PSOE, temen que los de Rivera elijan como socios a los socialistas para quitar el poder a los populares, en el Gobierno de esa región desde hace 32 años.

En la Región de Murcia, otro de los grandes feudos del PP, los de Casado y López Miras dependerán de Ciudadanos. En este caso, el partido de Rivera tendrá también en sus manos decidir si da el poder al PP o se lo cede al PSOE. La noche fue mucho más amarga para los populares en La Rioja, donde habían ganado en los últimos 24 años, y ahora los socialistas y Podemos suman mayoría suficiente para gobernar.