Pablo Casado vio el partido de la selección española ayer en Lleida - EFE
Congreso extraordinario del PP

Casado marca la recta final al pedir autocrítica por los errores del Gobierno de Rajoy

Santamaría y Cospedal, las dos favoritas, se lanzan dardos entre sí pero evitan romper con la etapa anterior

MadridActualizado:

Hasta ahora Mariano Rajoy era intocable dentro del PP, el «padre» al que se sigue y se obedece sin rechistar demasiado, siempre con una buena dosis de admiración. Pero la campaña de las elecciones primarias está cambiando muchas cosas en la formación del charrán, y algunos candidatos están empezando a marcar distancias, cada vez más grandes, con las políticas del Gobierno de Rajoy, más allá de la gestión económica. Pablo Casado marcó un punto de inflexión la semana pasada cuando hizo una enmienda a la totalidad de las grandes políticas de los últimos años, sobre todo las relacionadas con Cataluña y la Educación. Ayer, la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, se sumó a la candidatura de Casado en un vídeo grabado junto a él en Barcelona. En él, insistió en la importancia que del congreso salga un PP «capaz de hacer autocrítica, yo la he hecho».

Abierta la veda, otros candidatos «renovadores» se han lanzado a la crítica sobre la «herencia» del padre y a asegruar ante los militantes que las cosas no se hicieron tan bien como defienden las dos grandes favoritas,Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.

No es de extrañar que cuando empezó la campaña de las primarias ninguno de los seis candidatos quisiera tirar la primera piedra contra las políticas del Gobierno de Rajoy, tabú interno hasta entonces. Incluso uno de los aspirantes, que durante la moción había animado a Rajoy, vía Twitter, a tomar una cuerda y hacer como los samurais pero «a la española», rectificó y aseguró que se le había interpretado mal. Acabó elogiando el legado del expresidente del Gobierno. Todos los candidatos expresaron su orgullo por la etapa del PP en el Gobierno de la Nación y no se escucharon apenas críticas de fondo sobre sus políticas.

Soraya Sáenz de Santamaría, ayer
Soraya Sáenz de Santamaría, ayer - EP

Los candidatos proponían una renovación del PP, pero siguiendo el camino marcado por Rajoy, y sin reproches hacia sus políticas. Iba a ser una renovación de «liderazgo», de la cara más visible del partido, sin cuestionar el programa ni la gestión realizada. Y esa posición beneficiaba a las dos favoritas, a la número dos del Gobierno Rajoy y a la mano derecha del presidente en el partido, que son las que habían apoyado e impulsado en muchos casos esas mismas políticas. El «tercer» favorito, Pablo Casado, optó por romper la baraja justo en el ecuador de la campaña, cuando se desmarcó de todo con una crítica a las grandes políticas del Gobierno de Rajoy, de las que responsabilizó, eso sí, a Soraya Sáenz de Santamaría y a María Dolores de Cospedal. Rajoy sigue siendo «intocable» y dedicarle una sola crítica directa son palabras mayores en el PP.

Coincidencia en lo económico

Todos los candidatos, sin excepción, dedican grandes elogios a Rajoy por su política económica, por haber «salvado» a España del rescate, por conseguir sacar al país de su peor crisis y situarlo a la cabeza de Europa en crecimiento y creación de empleo. En este punto nadie plantea dudas. Pero no todo el programa económico está libre de las críticas de algunos de los candidatos más «rompedores». José Ramón García Hernández, «Joserra» en la campaña, fue uno de los redactores del programa económico con el que el PP ganó por mayoría absoluta en las elecciones de 2011. Ahora ha reconocido el golpe que supuso para él «traicionar» ese programa cuando se subieron los impuestos. Este candidato del PP, próximo al humanismo cristiano, liberal y conservador, fue el primero en lanzar una andanada de fondo sobre los años en el Gobierno de la Nación: «Durante siete años hemos sido un partido socialdemócrata», aseguró en las redes sociales.

Pero fue Casado quien cuestionó todo un programa de Gobierno, al criticar lo hecho en Cataluña, en concreto la operación diálogo con quienes quieren «romper España», y también la «no derogación» de la ley del aborto, la «paralización de la reforma educativa», el incumplimiento sobre la bajada de impuestos, la «falta de claridad» en la defensa de la familia y la vida, y advirtió con rabia que «hay que reivindicar la memoria de las víctimas del terrorismo y no excarcelar a Bolinaga». «Voy a ganar para cambiar lo que no ha funcionado», aseguró.

María Dolores de Cospedal, ayer
María Dolores de Cospedal, ayer - EFE

Fue la mayor crítica interna dirigida al Gobierno de Rajoy, hecha desde el mismo núcleo del partido, en un discurso que tiene sus adeptos en las bases del PP, y muchos más entre los votantes «fugados», pero que está por ver si es bien acogida entre los algo más de 66.000 afiliados inscritos que podrán votar el día 5, y que representan solo el 7,6 por ciento del total de los militantes del PP. Casado anunció desde el primer día que uno de sus objetivos era recuperar los votantes del PP que se marcharon a Ciudadanos y Vox, pero su problema es que los que votarán en las «primarias» no serán ellos, sino los militantes inscritos. El discurso más duro contra Rajoy podría tener más efecto en una campaña de elecciones generales, para intentar recuperar a los votantes perdidos, pero hay dudas de que en este proceso interno sea tan efectivo, ya que los protagonistas aquí serán los militantes más férreos y activos del partido.

Otro candidato del PP, Elio Cabanes, el que pedía una «cuerda» para Rajoy, reconoce que el expresidente ha dejado una España «económicamente mejor de la que encontró», pero a su juicio ha dejado enraizados otros problemas, como el de Cataluña. «Se ocupó de la economía y probablemente descuidó otros asuntos», apunta, con cierta timidez ante la crítica al «líder» del PP. Es mucho más taxativo al criticas la política de pactos que tuvo el PP con los nacionalistas vascos.

El exministro José Manuel García Margallo, amigo personal del expresidente, insistió en abrir el debate ideológico dentro del PP, pero nunca ocultó sus intenciones verdaderas, sobre todo en los días previos a la presentación de su candidatura: haría lo posible por impedir que Sáenz de Santamaría, su enemiga número uno dentro del Gobierno de Rajoy, fuera la próxima presidenta del partido, y por tanto candidata a la Presidencia del Gobierno. Sus críticas a la gestión del Ejecutivo del que él formó parte se centran principalmente en la exvicepresidenta, y en su política de los últimos años respecto a Cataluña.

La campaña de Sáenz de Santamaría y Cospedal camina por otros derroteros. Las dos mujeres de la máxima confianza de Rajoy, sus manos derechas en el Gobierno y el partido, no solo no marcan distancias con su «jefe», sino que presumen de lo hecho a su lado.