Rivera camino de su reunión con Casado en el despacho del líder del PP en el Congreso - EFE / Vídeo: EuropaPress

Casado coincide con las exigencias de Rivera pero mantiene el «no» a Sánchez

El presidente de Ciudadanos planteó al PP una abstención a cambio de tres condiciones dirigidas al PSOE

Así serán las elecciones generales del 10 de noviembre según las encuestas

Sesión del control, previa a la repetición de elecciones, en directo

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Pedro Sánchez llega hoy martes a la ronda de consultas del Rey con dos opciones para ser presidente del Gobierno. A izquierda y derecha. Y no parece que le valga ninguno. El relato de cara a las elecciones se complica. Tras meses instalado en el cumplimiento de su promesa electoral y soportando deserciones en sus filas a cuenta de su decisión de mantener su rechazo a Pedro Sánchez, Albert Rivera cambió ayer el paso con una propuesta al PP para abstenerse conjuntamente en una investidura y hacer presidente a Sánchez. Tras dos horas de reunión por la tarde, Rivera y Casado coincidieron en las exigencias a Sánchez y en que este debe mover ficha si quiere ser investido. Desde el PP, eso sí, se mantuvo la posición «coherente» del no, y se advirtió de que es Sánchez quien debe contestar a Rivera si quiere la abstención de Ciudadanos.

El movimiento de Rivera pilló a todos con el pie cambiado, pero generó un consenso total en Ciudadanos. Figuras como Luis Garicano o Francisco Igea, críticos con el rechazo rotundo al PSOE pero leales al partido, aplaudieron el anuncio de Rivera.

El presidente de Ciudadanos planteó tres condiciones en forma de «solución al límite»: romper la alianza que dio a los socialistas la presidencia de Navarra, planificar un posible 155 en Cataluña ante «el otoño caliente que viene» si Torra plantea desacatar la sentencia judicial y un plan de reformas económicas blindado ante posibles subidas de impuestos.

Sánchez rechazó esos condicionantes de una peculiar manera: diciendo que ya los cumple o que los cumplirá. Durante su visita a las zonas afectadas por el temporal aseguró que «no hay ningún obstáculo real para que PP y Cs se abstengan».

Respecto a Cataluña, Sánchez señaló que «es evidente que el Gobierno de España garantiza el cumplimiento de la Constitución». El presidente del Gobierno en funciones recordó que ya pactó con el PP la aplicación del 155 estando en la oposición y que podría volver a hacerlo si se llega a ese escenario: «Actuaría con la misma contundencia y proporcionalidad al desafío que se le pudiera plantear. No habría ningún tipo de duda al respecto. Lo hicimos desde la oposición y lo haríamos desde el Gobierno de España». Sobre la reivindicación de Rivera en materia de impuestos replicó que «la intención es aliviar la carga fiscal», por lo que tampoco cree que haya problemas. Aunque su propuesta reciente de 370 medidas planteada con Unidas Podemos presenta subidas fiscales y los puntos en los que plantea alguna bajada de impuestos son minoritarios. Además, desde el PSOE se ha puesto el grito en el cielo por la intención de los Gobiernos regionales de la Comunidad de Madrid y Andalucía. Planteando incluso limitar la capacidad fiscal de las autonomías.Respecto a Navarra, Sánchez despachó la cuestión diciendo que «no ha habido pacto con Bildu» y que el Gobierno de María Chivite «garantiza el cumplimiento de la Constitución».

Órdago al PP

Desde el PSOE se intentaba transmitir serenidad, aunque no se ocultaba que el movimiento de Rivera alteraba el tablero y «el manido relato». Fuentes socialistas valoraban que además de aportarle un argumento de cara a la campaña «le sirve para intentar hacer algo que es loable», pero insistiendo que esto a quien obliga «es al PP». Pero sobre la propuesta en sí de Rivera la respuesta de fondo es contundentemente crítica: «Esos puntos no son verdad, es una falacia», manifestaban fuentes socialistas.

De los tres puntos el que genera más incomodidad es el relativo a Navarra. Los socialistas gobiernan con Geroa Bai y precisaron la participación exterior de Bildu, que es imprescindible para que la presidenta socialista, María Chivite, saque adelante cualquier legislación. Pero el PSOE se aferra al mensaje de que no existe ningún pacto expreso con Bildu. Rivera plantea como una de sus condiciones que los socialistas rompan esa alianza y se forme un Gobierno entre Navarra Suma y el PSN. En Ferraz rechazan ayer esta posibilidad: «No vamos a desmontar ahora Gobiernos autonómicos», aseguraban. Su planteamiento es que en reciprocidad podría exigirle a Ciudadanos que les entregase los gobiernos regionales de Castilla y León o la Región de Murcia «y eso es algo que no vamos a hacer». Dirigentes socialistas descalificaban la propuesta como «fuegos de artificio de alguien a la desesperada ante la debacle que se le viene encima». Y es que el derrumbe de Ciudadanos es algo que ven posible quienes con más anhelo en el PSOE quieren la repetición electoral, como Sánchez y su núcleo de Moncloa.

Jefe de la oposición

Rivera y Casado se reunieron «en privado» pasadas las siete de la tarde, durante dos horas, en el despacho del presidente del PP como jefe de la oposición en el Congreso, un día antes de que ambos acudieran a la ronda de consultas del Rey. Rivera comunicó a Casado su propuesta diez minutos antes de hacerla pública, según explican fuentes populares. Ambos acordaron tener una reunión sin imágenes en la Carrera de San Jerónimo.

Antes de acudir a la cita, el PP emitió un comunicado en el que recordó que ya en el mes de mayo, nada más celebrarse las generales, acudió a La Moncloa para ofrecer a Sánchez un acuerdo en política fiscal y presupuestaria y otro para una actuación conjunta en Cataluña. En una segunda reunión, tras las municipales, Casado añadió otro pacto, para que los constitucionalistas gobernaran en Navarra. Pero Sánchez «ya decidió por la vía de los hechos» y «dio un portazo» a todos los ofrecimientos del PP. Los populares recuerdan que en el último Pleno volvió a rechazar los 11 pactos de Estado de Casado.

El PP advirtió a Rivera que era Sánchez el que tenía que contestar a su oferta, y no Casado, «ya que hasta ahora ha rechazado todas estas propuestas del PP». No obstante, Casado mostró su disposición a reunirse con Rivera y Sánchez las veces que hiciera falta.

Fuentes populares destacaron la «coherencia» del PP desde las elecciones generales en contraste con la «incoherencia» que está exhibiendo Ciudadanos, con los bandazos de última hora. Y recordaron que si Rivera quiere facilitar la investidura de Sánchez, podría hacerlo sin recurrir al PP, pues valdría su voto afirmativo o incluso su abstención sin la de los populares, junto a la de Podemos.

Al terminar la reunión, Rivera comentó que había ido «muy bien». Fue un encuentro cordial, en el que ambos políticos coincidieron en las reclamaciones a Sánchez, tanto en política territorial, como constitucional y económica, pero no habrá una «acción conjunta». Fuentes del PP subrayaron que Casado mantiene su posición «coherente» del «no» a Sánchez, e insistieron en que es este quien debe contestar a Rivera.