Ramón García protagonista de la duodécima edición de «Telepasión» ABC

Canapés de pequeño formato en una cena de excesos

Por Manuel DE LA CASA
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Pequeños detalles para el recuerdo; revelado, en una hora, del carrete de veinticuatro fotos, movidas, que retratan la pasada Nochebuena. En la primera imagen aparece Teresa Campos, que a media mañana organizó un «Telepasión» de casi todo a cien y en el que su heterogénea camarilla se autoparodió sin vergüenza, con un sentido del humor que se echó muy en falta en el especial nocturno de la Primera, donde todas soñaron con ser Nicole Kidman o Marilyn Monroe y alguna hasta se lo creyó... «Qué señora tan pedante», dijo la periodista malagueña del personaje que ella misma interpreta cada mañana en «Día a día». Cutre, auténtico y desalmado, demasiado transgresor para la franja nocturna, el musical de Telecinco fue lo mejor del día.

La segunda foto muestra la cara de estupor de las conductoras de las revistas rosas en un día en que los famosos y sus cámaras no trabajaron. Improvisando, perdieron el norte de un género que no se sostiene sin una persecución por la estación del AVE, un escándalo a la puerta de los juzgados o una entrevista realizada en la fiesta de la víspera.

TELEDIARIOS CON CIGALAS

Tirando de carrete aparecen los telediarios de Nochebuena. Sólo Ernesto Sáenz de Buruaga aguantó el tirón, porque Àngels Barceló (Telecinco) y Alfredo Urdaci (TVE-1) cedieron los trastos a sus suplentes para poder cenar plácidamente. Con un «Les contaremos que el mundo sigue girando» abrió Buruaga un boletín que contó con la colaboración de dos estrellas caídas de la publicidad: Edu, el cargante niño que hace dos años felicitaba la Navidad por teléfono, y el tío Jesús, el de «y el Madrid ¿otra vez campeón de Europa?», que dijo para acabar su intervención lo de «y así se lo hemos contado», tan buruaguesco.

En Telecinco no pudieron evitar echar mano de sus habituales titulares chuscos -«Helado de postre», en referencia al temporal-, pero fueron los más serios al cubrir de inmediato la actualidad internacional, poco interesante para sus rivales, más preocupados por los bogavantes, las cigalas y los vinos de a 31.000 pesetas la botella. De esta serie, imprescindible la ampliación de la foto de Buruaga y sus compañeros de informativos, convertidos en dibujos animados y bailando al son de un infame «techno-christmas» que parecía sacado del último volumen de la «Fiesta pitufa». Y para demostrar que estamos del lado de la libertad duradera, los telediarios de TVE-1 y Antena 3 se despidieron con el mismo villancico. En inglés, como si el Niño hubiera nacido en las Torres Gemelas.

EL MENSAJE DEL REY

Del mensaje de Su Majestad el Rey, que pese a ser «de Navidad» despidió con un castizo y muy familiar y sentido «felices Pascuas», destacar una sobria realización que jugó con tres fondos ornamentales; un reducido belén, la bandera nacional y la foto del Príncipe de Asturias. El cámara prescindió del primer elemento para combinar secuencias de los otros dos detalles del salón, que nunca abandonó, y mostró el plano más corto del Rey cuando se refirió con gravedad al terrorismo.

PASIONES PERFUMADAS

«Telepasión», para que el lector se haga una idea, lo patrocinaba una marca de colonia de esas que sólo se regalan con la idea de cortar una relación de años. «Me siento sexy», decía Ana Obregón en el prólogo de su numerito, cuyo realizador, con buen criterio, intentó pasar por alto a la actriz para fijarse en sus acompañantes, más lozanas y ajustadas a la naturaleza de la canción. El año que viene, puestos a perder los papeles, la estrella podría hacer algo basado en «El lago azul», en plan quinceañero-iniciático.

Mientras, Telecinco ponía un telefime... Pero para pasar por alternativo, mejor serlo del todo, señores de Fuencarral, y programar una de John Sayles, de Abel Ferrara, o, directamente, una del expresionismo alemán. Lo de Antena 3 («Los Simpsons»+Paz Padilla) no tuvo nombre, ni mereció foto, que aún quedaba por retratar a Raphael. El de Linares es el único artista que todavía canta en directo. ¿Por qué? Por la imposibilidad de hacerlo en «play back»: ni él mismo, desbocado, puede seguirse. En cuanto a sus saraos, va camino de hacer de «La Nochebuena de Raphael» una especie de «Pavarotti & Friends», pero en clave Canal Sur.

Nos saltamos por alto lo de «Christmas en Viena», que no es más que un disco de Sony que se disfruta mejor en el equipo de alta fidelidad, y gastamos las últimas fotos en La 2. El «Concierto en el Vaticano», patrocinado por multinacionales, es un disparate de tono universal en el que se alternan Terence Trent Darby y una banda de gaitas orensana... Para ecuménico, el plató de «Telepasión», cuyas gradas fueron llenadas con emigrantes; quizá debiera tomar nota el ministro de Trabajo para próximos convenios internacionales, que TVE fabrica muchas galas y casi siempre sobran butacas de pago por visión.

DOCUMENTO ROMANO

Y Roma.El Vaticano volvió a ser el único escenario con actividad en vivo, dominada por un Papa viejo y cansado, retratado en planos cortísimos que obligaban al espectador a dirigir los ojos a su mirada. Los cámaras evitaron captar sus morosos movimientos (levantaban entonces sus objetivos al cielo de las cúpulas), pero no perdieron la señal de la vejez y la reflexión, la serenidad monumental del templo de la televisión de los siglos XX y XXI que es el Papa. Un documental en forma de misa.