Mohamed Bouharrat
Mohamed Bouharrat

Bouharrat dice que sus fotos aparecieron en el piso de Leganés porque se las dejó en el coche de un amigo de «El Chino»

El presunto colaborador de la célula que perpetró el 11-M Mohamed Bouharrat ha explicado hoy que unas fotos suyas aparecidas entre los escombros del piso de Leganés llegaron allí porque se las dejó en

AGENCIAS/Madrid
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El presunto colaborador de la célula que perpetró el 11-M Mohamed Bouharrat ha explicado hoy que unas fotos suyas aparecidas entre los escombros del piso de Leganés llegaron allí porque se las dejó en el coche de un argelino que conocía a Jamal Ahmidad, "El Chino", muerto en la explosión de esa vivienda.

Así lo manifestó Bouharrat, que se enfrenta a una petición fiscal de doce años de cárcel, en la sexta jornada del juicio por los atentados de Madrid, en la que además negó que se encargara de captar a nuevos miembros para la célula terrorista, así como de recopilar información sobre posibles objetivos contra los que cometer acciones criminales.

Bouharrat, que fue detenido el 26 de abril de 2004, puesto en libertad cuatro días después y volvió a ser arrestado el 21 de mayo de 2004, relató que en una ocasión -después de la masacre- fue con el argelino que conocía a "El Chino", al que se refirió como Abhderraman, al distrito madrileño de Villaverde, donde se encontraron con Ahmidan.

Al ver a "El Chino" hablar con Abhderraman, continuó el acusado, le reconoció como uno de las personas contra las que se había librado una orden de busca y captura por su relación con el 11-M, y añadió que cuando su amigo volvió se lo advirtió, pero éste se lo negó.

"Yo sospeché que había algo y me marché y se me quedaron las fotos en el coche. También me dejé una mochila allí con ropa mía", añadió. Preguntado por el fiscal Carlos Bautista por qué estaban sus huellas en un libro que apareció entre los escombros del piso de Leganés, Bouharrat achacó este hallazgo a que Abhderraman tenía un libro y él "le echaba una hojeada" o "lo leía" de vez en cuando.

Durante su declaración también negó que llevara comida a los miembros del comando a una vivienda de Fuenlabrada, en la que supuestamente se escondieron tras cometer los atentados. Manifestó que en su declaración policial aseguró que el coche que tenía cuando le detuvieron, un Renault 19, era de Abdelmajid Bouchar, uno de los supuestos autores materiales del 11-M, porque la Policía le daba golpes "para que cambiara" su declaración, y añadió que sólo conoce a este procesado "de vista" y que nunca ha hablado con él.

Además, relató que ese vehículo se lo dio Abhderraman a cambio de una deuda que éste último tenía pendiente con él y señaló que se enteró de que el coche había sido comprado por Mohamed Afalah -supuestamente fallecido en un ataque suicida en Irak- cuando ya estaba preso.

Bouharrat también negó que se trasladara hasta Mocejón (Toledo) para colocar un artefacto explosivo en la vía del AVE. El juicio se reanudará a las 16.00 horas con la declaración de Mohamed Moussaten y Brahim Moussaten, sobrinos de Youssef Belhadj, uno de los supuestos ideólogos de los atentados.

«El Egipcio» se comparó con Benedicto XVI

El presunto autor intelectual del 11-M Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", se ha comparado hoy con el Papa Benedicto XVI para explicar que fue malinterpretado en las convesaciones telefónicas en las que, según la Fiscalía, se refirió a otros implicados en los atentados - Serhane Ben Abdelmajid, "Serhane El Tunecino", que se suicidó el 3 de abril de 2004 en Leganés (Madrid), y el acusado de integrar la célula terrorista Fouad El Morabit-, como miembros de su "grupo" en Madrid.

"Cuando el Papa de El Vaticano, que es muy culto , habló del Islam el año pasado, se produjeron protestas -dijo Osman-, y luego explicó que no quiso hacer daño, sólo comentar hechos históricos, y entonces el mundo islámico admitió la confusión y se acabó todo. Cualquier persona, con independencia de su cultura, puede equivocarse". "El Egipcio" repitió hoy que es inocente y condenó "rotundamente" los atentados.

Durante su declaración ante la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional, que hoy celebra la sexta sesión del juicio por estos hechos, Osman dijo no reconocerse en la grabación que la policía italiana realizó en el piso que ocupaba en la primavera de 2004 en Milán, en la que, según las acusaciones, comentó a otra persona que el atentado de Madrid había sido un "proyecto" suyo.

A preguntas de su abogado, Endika Zulueta, "El Egipcio" señaló que dichas conversaciones tienen muy mala calidad, que no se reconoce en ellas y que además nadie de los grabados realiza dicha afirmación. El interrogatorio de Osman, acusado de la autoría intelectual de la masacre, se reanudó hoy tras haber quedado interrumpido el primer día de celebración de la vista, el pasado 15 de febrero, después de que el letrado solicitara escuchar junto a su cliente las grabaciones de las conversaciones mantenidas por Rabei Osman antes de continuar con sus preguntas.

Comentó la masacre con un amigo

El presunto ideólogo del 11-M Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", ha admitido hoy que comentó las noticias que vio en televisión sobre los atentados con un amigo afincado en Bélgica, Mourad Chabarou, pero alegó que eso no implica que participara en la masacre, que volvió a condenar "rotundamente".

"Soy un ser humano normal y no tengo nada que ver con ese atentado terrorista", insistió "El Egipcio", para quien la fiscal pide 38.656 años de cárcel, tras indicar además que las conversaciones grabadas por la Policía italiana en las que supuestamente se atribuye la autoría del 11-M no se corresponden con su voz y que las traducciones son defectuosas en un 80 por ciento.

En esas conversaciones el presunto terrorista aseguraba supuestamente que el 11-M "fue todo idea mía me costó mucha paciencia y mucho estudio", reconocía que el atentado fue un "proyecto" suyo que "me llevó dos años y medio" y "los que murieron son mártires y mis queridísimos hermanos".

Respecto a las conversaciones con su amigo Mourad en las que hablaba de los atentados, "El Egipcio" consideró que se habían malinterpretado y puso como ejemplo, pidiendo insistentemente que no le malinterpretaran, lo que le ocurrió el pasado año al Papa Benedicto XVI al hablar sobre el Islám en una conferencia y recordó que tras pedir disculpas todo se olvidó y no pasó nada, porque se entendió que se habían malinterpretado sus palabras.

Sus «amigos» de Madrid

Así, explicó que en su conversación el 24 de mayo de 2004 con Mourad -al que conoció en Tarazona (Zaragoza) en 2002- "sólo comentaba las noticias de la televisión", lo que no implica que "yo tuviera ninguna relación con estas actividades terroristas". Aseguró que para él fue un shock ver las imágenes de "sus amigos de Madrid", calificativo que empleó en la conversación con Mourad, como Serhane Ben Abdelmajid, "El Tunecino", muerto en Leganés, o Fouad El Morabit, acusado que se enfrenta a una petición de doce años de cárcel, y que "El Egipcio", según declaró, creyó que también había fallecido en Leganés cuando vio su fotografía en la televisión.

Tras manifestar que hasta después de ser detenido, el 7 de junio de 2004 en Milán, no tuvo conocimiento de que estaba siendo vigilado e intervenido telefónicamente por la Policía de España, Francia e Italia, Osman El Sayed dijo que "todas las informaciones son falsas y defectuosas" y se cuestionó su procedencia.

También calificó de "sencilla e irrelevante" otra conversación que mantuvo con Mourad el 12 de abril de 2004 con el que dijo que hablaba para desahogarse porque era un amigo suyo, ya que, según dijo, "mi estancia en Europa ha sido una tragedia desde que llegué, he estado sufriendo una crisis económica tremenda y mi matrimonio también fracasó".

Admitió además haber llamado el 17 de abril a su amigo Fouad El Morabit pero no logró hablar con él porque ya entonces estaba detenido, circunstancia que, sostuvo, él desconocía por completo cuando le llamó. "El Egipcio" terminó así de declarar en el juicio tras contestar a las preguntas de su abogado, Endika Zulueta, después de que su interrogatorio quedara interrumpido el pasado 15 de febrero para que ambos escucharan las intervenciones telefónicas en las que se sustenta la acusación contra él, trámite que llevaron a cabo el jueves pasado en la sede de la Audiencia Nacional, en la madrileña calle de Génova.

Llamada de atención a los traductores

El presidente del tribunal que juzga el 11-M, Javier Gómez Bermúdez, ha vuelto a llamar atención a los intérpretes de árabe, interrumpiendo el interrogatorio del presunto ideólogo de los atentados Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio", para pedirles hablar con ellos en su despacho.

Tras cuarenta minutos del interrogatorio de "El Egipcio" por parte de su abogado Endika Zulueta, Gómez Bermúdez preguntó al letrado cuánto tiempo le quedaba para finalizar y, al responder éste que menos de la mitad, advirtió que los intérpretes no estaban haciendo una traducción simultánea y suspendió la vista durante diez minutos para hablar con ellos en su despacho.

El primer día de juicio, el pasado 15 de abril, Gómez Bermúdez ya llamó la atención a los traductores al estimar que no estaban "muy finos" y advertirles que su traducción era simultánea y no "sucesiva".