Rajoy y Sánchez se dieron un largo estrechón de manos - Jaime García

Rajoy y SánchezDel bloqueo personal al deshielo institucional

Sorpresa en los equipos de Moncloa y Ferraz por las dos horas y media de encuentro, que reabre el tablero político tras meses de enrocamiento

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La larga cita que mantuvieron ayer Mariano Rajoy y Pedro Sánchez en Moncloa marca el inicio del deshielo entre ambos, al menos en lo que a cauce institucional se refiere, después de meses de incomunicación política y nula sintonía personal. Fueron dos horas y treinta y cinco minutos de charla «cordial», una eternidad comparada con la escasa media hora que duró la última, muy tensa. Era el 29 de agosto, el PSOE seguía enrocado en el «no es no» a la investidura de Rajoy, y todos los puentes estaban rotos. Sánchez dijo que aquella cita fue «prescincible» y el líder del PP reconoció que ningún interlocutor antes le frustró tanto.

La sorpresa fue compartida en los equipos de Presidencia y en Ferraz por lo extenso del reencuentro. Un colaborador de Rajoy señaló que «el momento es distinto» porque hace un año los dos pugnaban por llegar al poder. Ayer, los protagonistas cambiaron su frialdad de antaño por una amplia sonrisa y un largo estrechón de manos en las escalinatas de acceso al Palacio de La Moncloa.

«El momento es distinto», dice un colaborador de Rajoy, que salió satisfecho y da hilo directo a Sánchez

Sánchez llegó puntual a las 11 y abandonó el recinto pasadas las 13.35 horas. El Gobierno no tenía previsto comentar la reunión, pero al final salió el portavoz para anunciar una imagen de unidad sin fisuras frente al desafío catalán, que el PSOE luego matizó.

Al final, ha sido Puigdemont quien ha alentado el acercamiento políltico entre Rajoy y Sánchez. El órdago en Cataluña ha propiciado esa imagen de unidad que ambos ya se adelantaron por teléfono en su primera conversación tras las primarias socialistas, el 28 de mayo. El presidente ofreció ayer un hilo directo y permanente con Sánchez para abordar la cuestión catalana y otros retos.

La reunión de ayer, la primera desde el regreso de Sánchez, reabre el tablero político para futuros acuerdos del Gobierno con el PSOE en los principales asuntos de Estado, como Cataluña. Aunque no presupone que cristalicen otros sectoriales. Sánchez será implacable contra las reformas económicas del Gobierno del PP.