Bienvenidos a una ciudad en obras

TEXTO: MERCEDES CONTRERAS FOTO: JAIME GARCÍAMADRID. El sol, la playa, las caminatas por la montaña o, simplemente, la falta de horario en las vacaciones habrán cambiado y relajado el ánimo de los

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TEXTO: MERCEDES CONTRERAS FOTO: JAIME GARCÍA

MADRID. El sol, la playa, las caminatas por la montaña o, simplemente, la falta de horario en las vacaciones habrán cambiado y relajado el ánimo de los madrileños que vuelven a la ciudad. Eso sí, lo que no ha cambiado ha sido el gran número de obras que les esperan.

Los conductores encontrarán muchas y variadas. Las hay grandes y espectaculares o pequeñas y puntuales. Unas son responsabilidad del Ayuntamiento, otras de la Comunidad y otras del Ministerio de Fomento, sin olvidar las distintas compañías de servicios (agua, luz, teléfono...) que reparten sus zanjas por toda la ciudad. Lo malo es que todas son molestas en la medida en que afectan al interesado.

Lo mejor será, por tanto, afrontar la vuelta al ritmo habitual con mucha resignación. El conductor puede optar por otear el horizonte y diseñar un camino propio y alternativo para realizar los desplazamientos diarios sin que la tensión consiga acumularse con demasiada rapidez o mantener el habitual, pero aplicando mucha paciencia.

Jornada de fuego

Aunque la incorporación a la ciudad se haya realizado, como ha venido pasando en los últimos años, de una forma bastante paulatina, la realidad es que mañana, lunes 4 de septiembre, se vivirá la primera jornada de fuego para el tráfico madrileño.

Habrá otras, desde luego. Por ejemplo el lunes siguiente, con la incorporación de la mayoría de los niños a los colegios, lo que hará que la hora punta matutina tampoco sea un lecho de rosas, sino de nervios. Todo ello, sin contar con lo imprevisible: una avería o un accidente que pudiera convertir el atasco en caos.

A lo largo de todo el mes de septiembre seguirá habiendo incorporaciones y cambios en la circulación, ya que también terminarán las jornadas continuadas que modifican las horas punta, tanto matutinas como vespertinas, y las vacaciones de los que decidieron aguantar y esperar hasta los últimos días del verano. En lo relacionado con el tráfico, además, lo mejor es mantener la esperanza.

«Zona de guerra»

Pese a ello, no está mal recordar que las calzadas del oeste de la M-30 siguen convertidas en «zona de guerra»: desvíos, cortes, vallas, grúas... hay de todo un poco. Los desvíos de todos los carriles de circulación se salpican, son cambiantes e incluso terminan por desplazar todo el tráfico a la calzada contraria situada al otro lado del río, como sucede entre Marqués de Monistrol y el puente de Segovia.

Entre una cosa y otra, son unos 6 kilómetros de rally, entre Marqués de Monistrol y el Nudo Sur, que precisan agudeza, atención y mucho coraje por parte del conductor que se atreve a utilizar esas calzadas. Decimos que se atreven porque muchos comentan haber abandonado el tercer cinturón hasta que las condiciones mejoren. De esta forma se habrá rebajado la media de los 200.000 vehículos que surcaban este cinturón diariamente.

La avenida de Portugal, por su parte, también está copada. Al igual que la zona sur donde se mantienen las obras de conexión de la calle de Embajadores con la M-40.

By-pass y tuneladoras

En esa zona sur sigue una de las tuneladoras abriendo paso al futuro by-pass y por ello no han desaparecido las grandes acotaciones de obra situadas tanto en Arganzuela como junto a la calle de Fernández Shaw. Además, en la zona siguen las obras para la conexión subterránea entre la M-30 y la Nacional de Valencia. Así, los desvíos que han invadido las calzadas de este tramo del tercer cinturón casi desde el comienzo de las obras siguen estrechando carriles y haciendo curvas y contracurvas para que la atención del conductor no decaiga. Dejando a un lado la M-30, en la ciudad también se mantienen otras grandes obras municipales que trasladan sus aparejos a la superficie y que son fácilmente detectables por los conductores.

Túneles interiores

Entre ellas destacan los túneles de Pío XII o Sor Ángela de la Cruz, situados en el interior de la M-30 y el de Ventisquero de la Condesa, hacia la M-40.

El de Pío XII, cuya inauguración se espera para final de año, se está desdoblando -para que tenga sentidos de la marcha individuales- y alargando, ya que conectará con Sinesio Delgado y con el subterráneo que se construye bajo las torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid.

En Sor Ángela de la Cruz-Marqués de Viana las obras permanecerán casi hasta las elecciones. Su objetivo es abrir un eje de comunicación este-oeste que comunique el noreste de la M-30 con la avenida de la Ilustración. Ventisquero de la Condesa, por su parte, servirá para unir en túnel los dos cinturones de circunvalación por la zona norte.

Fuera de túneles otras obras significativas ocupan algunos puntos claves para la ciudad. Durante la primera quincena de este mes seguirá el ajardinamiento en la mediana de la Puerta de Alcalá, donde se han realizado obras para modificar el tráfico. Otros quince días, hasta octubre, deberán esperar los conductores para ver desaparecer las vallas en Ramón y Cajal, en su confluencia con Torrelaguna, donde se está construyendo una glorieta.

Obras pequeñas

También habrá que tener paciencia en la glorieta de Manuel Becerra, en el entorno de Jacinto Benavente o en la plaza de Santo Domingo, entre otros puntos, donde las obras permanecen.

Si estas son, en una rápida mirada,las obras más grandes que tendrán que intentar sortear los conductores en su regreso, las más pequeñas, aquellas de un par de vallas o una zanja, se cuentan por doquier y evitarlas será casi cuestión de suerte.