El primer ministro belga, Charles Michel, ayer en Bruselas - AFP / Vídeo: Exteriores retira el estatus diplomático del delegado de Flandes

Bélgica enfría el «conflicto diplomático» con España

No convocará a la embajadora tras la intromisión de Flandes en el «procés»

Bruselas / BarcelonaActualizado:

El Gobierno belga ha desoído las peticiones de los líderes nacionalistas flamencos para que respondiera a la decisión del Gobierno español de retirar el estatus diplomático al delegado del Gobierno regional flamenco en España, André Hebbelinck. El ministro-presidente de la región de Flandes, Geert Bourgeois, le había pedido al ministro de Relaciones Exteriores belga, Didier Reynders, que convocase a la embajadora de España Beatriz Larrotcha, pero un portavoz del ministerio de Exteriores belga respondió que Reynders no tenía intención de dar este paso, que agravaría las tensiones entre los dos países y entre las dos comunidades que forman Bélgica.

También el primer ministro belga, Charles Michel, dijo que este era «un conflicto entre Flandes y España» y que el Gobierno federal que él preside no entraría en la discusión ni tomaría medidas de represalia.

En un debate celebrado ayer en el Parlamento regional flamenco, Bourgeois (que milita en el partido independentista flamenco N-VA) insisitó en que Reynders debería hacer llegar a su homólogo español, Josep Borrell, lecciones sobre los principios de la libertad de expresión y la separación de poderes. Puesto que no había convencido a su ministro de Exteriores, el presidente flamenco anunció que había invitado a reunirse con él a la embajadora de España, pero que según sus noticias ayer no le había podido atender porque al parecer «estaba fuera de Bruselas».

Demanda de reunión

Fuentes diplomáticas recordaron lo más evidente de este tipo de gestiones, que es que los embajadores responden ante el ministerio de Asuntos Exteriores y no ante las autoridades regionales. La petición de celebrar esta reunión seguía ayer en el aire, aunque ninguna fuente española confirmó si se llevaría a cabo.

Muchos de los diputados flamencos aplaudieron los comentarios de Bourgeois en defensa del presidente de la cámara, Jan Peumans (también independentista flamenco), que ha sido el causante de este incidente diplomático al expresar desde su puesto y en reiteradas ocasiones que España «no cumple las condiciones democráticas para ser miembro de la UE».

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, convocó el martes por tercera vez desde el inicio de esta polémica al embajador belga en Madrid para pedir explicaciones por las continuadas «descalificaciones» de Peumans. «Hemos advertido tres veces, y a la tercera va la vencida», afimó ayer Borrell al explicar la retirada de credenciales y subrayar que Peumans habló desde su responsabilidad institucional y no a título personal. Borrell no quiso quitar importancia al asunto y no dudo en calificar el incidente de «conflicto diplomático». El primer ministro belga rebajó el incidente y negó que existiese tal «conflicto». En Bélgica existen representaciones de todas las comunidades autónomas y de regiones de otros países europeos, pero no cuentan con estatus diplomático.

Torra: el Rey, un «hooligan»

En la Generalitat, el «conflicto diplomático» prácticamente se celebró como si se tratase de una victoria, la confirmación de su pretendida desde hace años internacionalización del proceso catalán. Sin aliados de peso, obligados a buscar el apoyo de fuerzas extremistas, el encontronazo a propósito de la intromisión del gobierno de Flandes es de hecho la única baza de la que puede presumir la consejería de Exteriores de Ernest Maragall.

Este departamento emitió de inmediato una nota considerando que «la decisión del gobierno español es contraria al principio de respeto al derecho de los ciudadadanos y sus representantes electos a expresar su opinión libremente». Sirviéndose de lo sucedido como palanca propagandística, la Generalitat anunció que «seguirá trabajando para fortalecer las relaciones con el gobierno de Flandes», a la vez que manifestó su «determinación a seguir consolidando y ampliando las relaciones con el gobierno belga, así como todos los gobiernos e instituciones europeas».

El incidente diplomático coincide ayer con el enésimo intento del ejecutivo catalán de llevar el «procés» más allá de las fronteras españolas. El presidente Quim Torra pronunció una conferencia en el Global Studies Institute de Ginebra (Suiza), donde planteó la necesidad de que se produzca una mediación internacional para resolver el conflicto catalán, una mediación precisamente que Puigdemont arguyó como excusa para dejar en suspenso la declaración de independencia del 10 de octubre de 2017, y que luego se demostró inexistente. En su conferencia, Torra calificó al Rey Don Felipe de «hooligan».

Cesado el cónsul de Grecia

Por otra parte, el cónsul general honorario de Grecia en Barcelona, el empresario y arquitecto Fernando Turró, ha sido destituido a petición del Ministerio de Asuntos Exteriores por «agravios a la bandera de España», según informó ayer el ministro Borrell en su comparecencia ante la comisión mixta de la Unión Europea del Congreso. El cónsul Turró habría acudido a «varios actos que no son propios» de la condición diplomática, como participar en una manifestación con motivo de la Diada luciendo símbolos independentistas, como una camiseta con la «estelada».