Orio Junqueras en el Congreso de los Diputados
Orio Junqueras en el Congreso de los Diputados - Ignacio Gil

Batet permitió a los presos encontrarse con sus familiares durante la constitución del Congreso

El Supremo especificó que debían limitarse a tomar el acta en su salida de prisión

MadridActualizado:

La primera decisión de Meritxell Batet como presidenta del Congreso fue la de permitir a los diputados presos reunirse con sus familiares en una sala de la Cámara Baja. El Tribunal Supremo, en el que Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull están siendo juzgados por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación, no había concedido este permiso. Es más, había especificado que en su salida de prisión debían hacer exclusivamente lo necesario para tomar posesión de su acta parlamentaria.

Poco le importó a Batet, que ahora expresa sus «dudas» con la suspensión de los presos y los pasos a dar, a pesar de que la vicepresidenta del Gobierno veía claro hasta anteayer que estos serían suspendidos de forma inmediata. Una visita sin el correspondiente control penitenciario no fue el único privilegio que obtuvieron los soberanistas reos. También hicieron un ostensible uso de teléfonos móviles para comunicarse con el exterior y se grabaron vídeos que sus partidos aprovecharon para hacer campaña con sus mediáticos presos.

Fuentes cercanas a la Presidencia del Congreso justifican la autorización en que tan solo fueron «unos pocos minutos» en los que se vieron con familiares antes de su regreso a prisión. «Nada más». Desde Junts per Catalunya confirman este extremo y añaden además que es algo «absolutamente legal» que no infringe el permiso del Supremo. «Estaban sus mujeres en la tribuna y se vieron cinco minutos antes de volver a la cárcel», sostienen.

«Perjurio»

Su fórmula empleada para acatar la Constitución también generó controversia. «República», «mandato del 1 de octubre» o «preso político» se introdujeron en sus promesas, en una contradicción que indignó a PP, Ciudadanos (Cs) y Vox. Albert Rivera se retorció en su escaño y protestó en vano a la presidenta por permitir «el espectáculo», mientras que el PP anunció al término de la sesión que iba a recurrir a la Mesa el acatamiento de los soberanistas.

Ayer por la tarde, Cs hizo lo propio e imitó a los populares registrando un escrito para exigir la revisión de unas fórmulas que consideran incompatibles con un acatamiento sincero de la Carta Magna.

En un acto de campaña en Barcelona, pasada la resaca de la sesión constitutiva, Pablo Casado anunció que su partido está analizando «si la figura del perjurio, que está presente en otros ordenamientos jurídicos, es decir, jurar sabiendo que lo haces falsamente o jurar sabiendo que lo haces de forma ofensiva contra la propia legalidad, es en este caso algo constitutivo de algún reproche penal». «Esto no solo está en vigor en los Estados Unidos sino en otros ordenamientos jurídicos y no solo en los procesos judiciales, sino también para las fórmulas institucionales en las que alguien adquiere la condición de servidor, funcionario o representante público», señaló el líder del PP. Fuentes populares apuntaron que el «perjurio» es equiparable al «falso testimonio», y estudian si en este caso se cometió alguna ilegalidad en ese sentido.

Rivera, en un encuentro con afiliados en Alcalá de Henares (Madrid), sostuvo que a la presidenta del Congreso le interesa «la demora» de la suspensión de los presos por «un pacto oculto» con los independentistas, y advirtió de que será «un clamor» si la Mesa no suspende hoy a los presos en la reunión que mantendrá a mediodía.