La batalla se libró en la calle

Hacía tiempo que una reunión de la Ejecutiva del PP no levantaba tanta expectación. Más de medio centenar de medios de comunicación tomaron la calle Génova y esperaron cerca de cinco horas su finalización

PALOMA CERVILLA | MADRID
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«Esperanza, Esperanza». Un periodista, micrófono en mano, se abalanza sobre una señora rubia que baja de un coche oficial a las puertas de la sede del PP y reclama unas declaraciones, minutos antes del inicio del Comité Ejecutivo más esperado de los últimos años. Pero era un espejismo. La presidenta de la Comunidad de Madrid nunca llegó, para sorpresa e incredulidad de los periodistas. Una noticia que se confirmó pasadas las once y media de la mañana, cuando la calle Génova, a la altura del número 13, era un hervidero de medios de comunicación, más de un centenar, que habían tomado la calle.

Desde las nueve y media de la mañana, los medios de comunicación sitiaron la sede del PP. No era para menos; se iba a dirimir el enésimo enfrentamiento Aguirre-Gallardón. Los primeros en llegar fueron el presidente, Mariano Rajoy; la secretaria general, María Dolores de Cospedal; y los vicesecretarios Javier Arenas y Ana Mato. Entraron por el garaje. Pero el desfile no había hecho más que empezar. El primero en aparecer fue Francisco Granados, consejero de Presidencia de Esperanza Aguirre. En ese momento nada hacía pensar que la presidenta madrileña se iba a ausentar. Por eso, no llamó tanto la atención, ya que no es miembro de la ejecutiva.

A las diez y veinticinco llegó Federico Trillo y fue el primero que pronunció la palabra «unidad». Le siguieron la presidenta del parlamento de Madrid, Elvira Rodríguez, que habló de «tranquilidad» y el presidente de los populares canarios, José Manuel Soria. A duras penas se abrían paso entre una nube de cámaras, cables, fotógrafos y periodistas, amén de algún que otro espontáneo, que bloqueban la puerta de la sede nacional.

A medida que se acercaba la hora de inicio de la reunión, las once de la mañana, el ambiente fue creciendo. Andando por Génova llegaron los protagonistas del día: el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, acompañado del vicealcalde, Manuel Cobo. La portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría apareció junto al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y apelaron al trabajo responsable. La siguiente pareja la formaron Francisco Camps y Rita Barberá y abogaron por el «éxito» de la reunión.

Con todos dentro de la sede nacional, el rumor empezó a correr entre los medios de comunicación que siguieron en la calle la reunión de la ejecutiva: «Esperanza no viene». No podía ser, pero la confirmación llegó rápido. La noticia ya había saltado y la larga espera, unas cinco horas, que tuvieron que hacer los medios de comunicación hasta conocer qué había sucedido en la reunión, sirvió para alimentar el morbo de una ausencia, que podría complicar la solución del problema.

A tantas preguntas intentó responder al filo de las tres de la tarde la secretaria general, María Dolores de Cospedal, a la que acompañaba su marido, Ignacio López del Hierro, en la sala de prensa de la sede nacional. Mientras, y para callar las voces de quienes decían que no era capaz, el presidente del PP, Mariano Rajoy, abandonaba a pie y por la puerta principal, la sede del PP. «Estoy muy contento y muy satisfecho», dijo. Y se fue.