FOTOS: EFE  Doña Letizia saluda a Pau Gasol como a un vencedor en el acto de entrega de trofeos
FOTOS: EFE Doña Letizia saluda a Pau Gasol como a un vencedor en el acto de entrega de trofeos

Baloncesto Un equipo que nos une

Hacía años que no se conseguía una comunión igual entre un equipo y una sociedad. El éxito de la medalla de plata de la selección nacional de baloncesto (como el tiempo demostrará cuando se ponga en

POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO
Actualizado:

Hacía años que no se conseguía una comunión igual entre un equipo y una sociedad. El éxito de la medalla de plata de la selección nacional de baloncesto (como el tiempo demostrará cuando se ponga en perspectiva) ha dejado una huella imborrable, impresionante, en los españoles de a pie.

No se recordaba un ambiente de euforia colectiva como el vivido en la final de Eurobasket. El hecho de llegar al torneo como campeones del mundo, y de haber accedido al último tramo europeo sin mayores problemas, hacía que la confianza en la victoria fuera absoluta. Todos lo pensaban, desde los aficionados más jóvenes y entusiastas a los VIP que ocupaban los lugares más privilegiados del Palacio de Deportes. Rusia se encargó de amargarnos la fiesta. Pero la labor estaba hecha desde antes: el equipo y la afición eran una sola cosa.

«Este grupo es el mejor que ha tenido España en toda su historia -comentó orgulloso José Vicente Hernández- pues además de jugar muy bien al baloncesto rezuma unos valores que calan en todo el mundo. Son grandes personas y por eso se nos da tanto cariño y apoyo». De todas formas, para conseguir que esté pendiente un país al completo, que más de siete millones de personas se pongan frente a la televisión y que 15.000 devotos asistan en directo al último acto del torneo hay que hacer algo más que ser buenos deportistas y mejores personas.

Un trabajo bien hecho

Desde hace casi un año se ha venido trabajado intensamente en la Federación Española de Baloncesto para conseguir que el campeonato fuera un éxito. A través del Gabinete de Presidencia se consiguió involucrar a la Casa Real y a las Administraciones en el proyecto; desde el Departamento de Comunicación se promovió la presencia y difusión de rostros famosos en los pabellones y desde el de Marketing se consiguieron dos grandes logros: «vender» el torneo por sí mismo y que se hable de baloncesto durante todo el verano, y, lo más importante, identificar a los hombres de «Pepu» con los aficionados.

En cuanto el seleccionador dio su lista de convocados comenzó la cuenta atrás. Se trataba de que el pueblo sintiese el bloque como algo suyo, y para alcanzar tal objetivo qué mejor recurso que emplear la letra «Ñ» como signo inequívoco de españolidad. Así, a fuerza de desarrollar ese concepto y con el añadido de los colores rojo y gualda, se llegó a la «Eñemanía» y al «Somos la Eñe».

La idea cuajó y, ya desde la fase de preparación, nueve ciudades sintieron la fiebre patriótico-deportiva. Los medios locales anunciaban la llegaba de la «Eñemanía» y los puestos de venta de banderas y camisetas agotaban sus existencias. «Los productos tenían precios muy populares -explican desde la FEB- porque no se trataba de ganar dinero, sino de que los pabellones se tiñeran de rojo». Y así fue. Ese objetivo se logró con creces y, desde su arranque, los propios jugadores fomentaron la campaña, sabedores de que al fin y al cabo estaban sembrando los aplausos del futuro.

Con el paso de las semanas, las victorias deportivas hicieron el resto. Salvo el pequeño tropiezo ante Croacia, que significó perder una imbatibilidad de dos años, el camino hasta la final fue cómodo, y los aficionados anónimos y famosos nunca dejaron de apoyar.

Todos los sectores de la sociedad sintieron la llamada del baloncesto y colaboraron mandando mensajes de apoyo a través de vídeos grabados. Rostros conocidos como los de Matías Prats, Pedro Almodóvar, Estopa, Penélope Cruz, Marta Sánchez, Tristán Ulloa, Carolina Cerezuela, Sergi Arola, Martina Klein o Manel Fuentes utilizaron esa vía para insuflar ánimos.

Pero si la labor de promoción era importante, luego había que rematar en los partidos. Y ahí ya no faltó nadie. Desde el Rey Juan Carlos para abajo, nadie quiso perderse a la «marea roja». Los Príncipes de Asturias, los Duques de Lugo (cuyos hijos salieron incluso a tirar a canasta al terminar una jornada). Rodríguez Zapatero, Mercedes Cabrera, Jaime Lissawetzky, Esperanza Aguirre, Manuel Chaves, Francisco Camps, Ruiz Gallardón, Mariano Rajoy, José María Aznar o García-Escudero representaron en vivo a la clase política.

También se dejaron ver José María García, Andréu Buenafuente, Eva Hache, Mario Caballero, Emilio Aragón, Raúl González (con su mujer Mamen), Michel Salgado, Joan Manuel Serrat o Carlos Saura.

Todos ellos confiaron en la selección y los de Pepu les devolvieron una medalla de plata. Y la afición tan contenta. Ahora el reto es repetir los éxitos cada año y, si no llegan, que no sea por falta de apoyo. España somos todos..