Declaración del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato
Declaración del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato - EFE

Babel en el juicio del caso Nóos

En la vista oral se han presentado hasta el momento documentos y escritos redactados en varios idiomas

Palma de MallorcaActualizado:

La importancia del juicio del caso Nóos se está evidenciando no sólo por la relevancia de algunos acusados y testigos, sino también por algunos pequeños detalles, como el hecho de que los documentos que se han exhibido hasta ahora hayan sido redactados en diversas lenguas. Deben de ser pocas las vistas orales en las que se leen o se muestran textos escritos en castellano, catalán, inglés o francés. Y lo mismo podríamos decir si nos situamos fuera del ámbito estrictamente judicial. Si pensamos ahora por ejemplo en el Festival de Eurovisión, es posible que en la edición de este año no haya tanta variedad lingüística en el conjunto de los 43 países participantes.

Otra curiosidad lingüística de este juicio es que los letrados que participan en el mismo proceden de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana, tres autonomías con lengua propia, aunque aún siga sin haberse resuelto del todo la controversia de si esa lengua propia es además también la misma en las tres comunidades. Hay quienes defienden que sí y afirman que ese idioma común es el catalán, mientras que hay quienes sostienen que no y diferencian entre el catalán, el valenciano y el mallorquín.

En el marco de ese debate aún abierto, el exjefe de la Casa del Rey, Alberto Aza, ha introducido este miércoles un nuevo e inesperado elemento de discusión —no judicial, sino filológica— cuando ha dicho que se le podía leer un correo electrónico escrito en catalán siempre y cuando no le fuera leído con acento mallorquín. En ese sentido, hay que elogiar el esfuerzo que ha hecho instantes después el secretario judicial para leer el citado texto en un catalán lo más neutro posible. El señor Aza no se ha quejado, así que debemos entender que la lectura de dicho funcionario ha sido realizada sin ningún tipo de acento. Como mallorquín, puedo dar fe de ello.

Hasta el momento, sólo ha habido problemas de comprensión cuando se han mostrado ante el tribunal textos escritos en el idioma de Shakespeare. No debería de resultarnos extraño que esto haya sido así, pues entre las virtudes que nos adornan a los españoles no suele encontrarse la del dominio de los idiomas extranjeros, sobre todo, precisamente, cuando ese idioma es el inglés.

Por fortuna, las comparecencias y las preguntas en este juicio se desarrollan todas en la lengua de Cervantes, aunque a veces parezca que los acusados, los testigos, las defensas o las acusaciones no hablan el mismo idioma. En este caso, el problema no sería tanto de acento como de tono, demasiado agresivo en algunos momentos, como ha lamentado ya en diversas ocasiones la presidenta del tribunal, Samantha Romero. A ver si este año, coincidiendo con el IV centenario de la muerte de Shakespeare y de Cervantes, es posible hacer un pequeño esfuerzo para intentar entenderse todos un poco mejor. A ser posible, no sólo en el juicio del caso Nóos.