JAVIER PRIETOZapatero y Rajoy conversan en La Moncloa, en presencia de Luisa Fernanda Rudi

Aznar defiende que las víctimas también tienen derecho a la libertad de expresión

El presidente del Gobierno entregó en La Moncloa 80 condecoraciones al mérito constitucional, en un acto que contó con la presencia de Rajoy y Zapatero

L.A.
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MADRID. El presidente del Gobierno hizo entrega ayer en el Palacio de la Moncloa de ochenta condecoraciones al mérito constitucional a otras tantas personas y asociaciones. El acto contó con la presencia de los secretarios generales del PP y del PSOE, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, así como de los presidentes del Congreso y del Senado, Luis Fernanda Rudi y Juan José Lucas; del presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga; del vicepresidente segundo, Javier Arenas; del Defensor del Pueblo, Enrique Múgica; y de los presidentes de la Comunidad Valenciana y de Andalucia, Francisco Camps y Manuel Chaves, entre otros.

Mantener el Pacto

Ante los condecorados y ante los líderes de los dos grandes partidos, el jefe del Ejecutivo pronunció un discurso en el que hizo un llamamiento a mantener la cohesión del Pacto Antiterrorista y defendió el derecho de las víctimas a expresar libremente su opinión.

Aznar, posiblemente con la cabeza puesta en la actuación del dirigente de ERC Josep Lluís Carod-Rovira, socio de gobierno del PSC en Cataluña, insistió en que la política antiterrorista «no es de partido sino de Estado», por lo que subrayó la necesidad de mantener y fortalecer el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Para Aznar hay que evitar que se produzcan «fisuras» entre los partidos constitucionalistas, porque supondrían -dijo- «un arma más en manos del terror».

Dicho esto, dedicó una parte de su intervención a la víctimas del terrorismo, consciente de que muchos de los condecorados lo eran o tenían una estrecha relación con ellas. Caliente aún el enfrentamiento entre las víctimas y los actores a cuenta del documental «La pelota vasca», el presidente del Gobierno tomó claro partido por las primeras, señalando que no puede ser creíble ninguna postura contra el terrorismo que no parta del respeto a quienes han sufrido las consecuencias de los actos criminales. «Hay quienes se sienten incómodos -subrayó- porque las víctimas expresen libremente su opinión, quizás porque la voz de las víctimas sea una apelación a la falta de coraje de los que prefieren hablar de cualquier cosa menos de lo que está pasando aquí y ahora».

Aunque reconoció que las opiniones de las víctimas no son las única válidas, sí precisó que «se han ganado con más esfuerzo que nadie el derecho a exponer sus ideas», y afirmó que la sociedad tiene una deuda con ellas. Después expresó su confianza en que no se vean obligados a continuar luchando mucho tiempo por sus ideas, porque considera que «son evidentes los signos de deibilidad de quienes sostienen con las armas la estrategia de exclusión o agresión que otros comparten».

Puesto que se trataba de la concesión de medallas constitucionales, Aznar aprovechó para defender la estabilidad de la Constitución Española, indicando que ha sido capaz de acoger «todo el pluralismo y riqueza de una nación que es única», y afirmando que en ella todos caben y pueden convivir. El jefe del Ejecutivo afirmó que los galardonados «representan lo mejor del espíritu constitucional».

Recibieron una placa constitucional 17 instituciones, entre ellas la ciudad de Cádiz, donde se aprobó la Carta Magna de 1812, y las asociaciones de debate «Club Siglo XXI» y «El Sitio».

Un total de 63 personas fueron distinguidas con la medalla al mérito constitucional. Entre los condecorados se hallaban víctimas del terrorismo; alcaldes y concejales del PP y del PSOE de ayuntamientos vascos, como Carlos Totorika, Ana Urchueguía, María San Gil o Maite Pagazaurtundua; y miembros del Foro de Ermua, como Fernando Savater, Vidal de Nicolás, Edurne Uriarte o Agustín Ibarrola.

Juventudes Socialistas

También fueron condecorados Jaime Mayor Oreja, Loyola de Palacio, Gotzone Mora, Nicolás Redondo Terreros, Mikel Azurmendi y los fallecidos Eduardo Chillida y Mario Onaíndía. El secretario general de Juventudes Socialistas, Herick Campos, recogió la medalla concedida al secretario general de las Juventudes Socialistas de Euskadi, Eduardo Madina, herido por ETA, quien rechazó acudir a la ceremonia por considerar que, «aunque los premiados son merecedores de esta distinción, el PP se olvida, una vez más, de los más de 50.000 amenazados por su lucha por las libertades».