José María Aznar y Manuel Jiménez de Parga aplauden la intervención de Luisa Fernanda Rudi.CHEMA BARROSO

Aznar admite reformas en la Constitución que no afecten a la unidad de España

MADRID. J. L. LORENTE
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Las palabras pronunciadas ayer por el presidente del Gobierno, José María Aznar, en el Congreso sonaron a legado y despedida. Fue la última vez que Aznar acudió como jefe del Ejecutivo a la recepción conmemorativa del día de la Constitución que los presidentes del Congreso y el Senado -Luisa Fernanda Rudi y Juan José Lucas-ofrecieron en la Cámara Baja.

Como despedida, Aznar aseguró que la España que dejará en 2004 es mejor que la que encontró en 1996 o la que aprobó la Constitución en 1978. «Me alegra mucho como presidente del Gobierno haber puesto el mayor esfuerzo posible, la mejor contribución que he podido, en la transformación y mejora de España». Además, se mostró convencido de que «tenemos todas las capacidades para que eso siga así en el futuro», en un claro respaldo al candidato del PP a la Moncloa, Mariano Rajoy.

Como legado, se opuso tajantemente a reformas constitucionales que afecten a los cuatro pilares básicos de la Carta Magna: el régimen político, las libertades fundamentales, el equilibrio de poderes y la unidad de España en torno al modelo autonómico. Aznar quiso dejar claro que cualquier reforma que se ponga sobre la mesa en un futuro próximo debe especificar cuál es el fin que se persigue. A renglón seguido, advirtió de que se deben considerar inaceptables aquellas modificaciones constitucionales que conlleven segregación de una parte de la población, afecten al espíritu integrador de 1978 o supongan, «como algunos plantean», un cambio de «régimen» en España.

«Reformas secundarias»

Pese a todo, se mostró flexible a la hora de abordar cambios «secundarios» que ayuden a mejorar la Constitución, siempre que sean fruto del consenso y resulten oportunos en la coyuntura política. Aunque dijo no tener un «catálogo» de posibles «modificaciones secundarias», consideró «lógico» aquellas reformas relacionadas con el orden sucesorio de la Corona. «Nadie discute en ningún sitio -señaló- el principio de igualdad entre el hombre y la mujer». No obstante, recalcó que no hay motivos para acometer «deprisa y corriendo» esa reforma constitucional y señaló la próxima legislatura como el momento más adecuado para «hacerlo bien».

Respecto al Senado, Aznar no es partidario de su reforma, ya que considera adecuado el diseño constitucional de la Cámara Alta. En este sentido, recordó que países como Alemania se plantean en la actualidad un cambio en sus instituciones que imita el modelo español. «Cuando se habla de reformar del Senado, se debe decir qué es lo que se quiere cambiar. Si la modificación supone que algunas Comunidades autónomas tengan derecho de veto sobre determinadas leyes y otras no, el sistema no podrá funcionar. Si lo que se quiere es un Senado en el que unos sean más que otros, yo no estoy de acuerdo».

A continuación, el jefe del Ejecutivo arremetió contra las reformas constitucionales que determinados partidos nacionalistas -como el PNV y ERC- pretenden imponer en España. En cuanto al PNV, señaló que el Plan Ibarretxe es la mayor agresión a la Carta Magna desde 1978. Tras acusar a los nacionalistas vascos de «manifiesta deslealtad», el jefe del Ejecutivo sostuvo que el PNV pretende una ruptura de las reglas de juego que favorece la división social. También tuvo duras palabras para los independentistas republicanos: «En ningún país del mundo ocurre que un partido que cuenta con el 15 por ciento de los votos en una Cámara autonómica pueda impulsar determinadas mutaciones constitucionales», afirmó tajante.

Pacto antiterrorista

Por otra parte, el presidente del Gobierno acusó al PSOE de no plantear propuestas en la lucha contra el plan soberanista de Ibarretxe. Para Aznar, el PSOE, al contrario de lo que ha hecho el Gobierno al acudir al Tribunal Constitucional o al modificar el Código Penal, no ha propuesto ninguna iniciativa para impedir que el proyecto del lendakari siga adelante. «Los socialistas dijeron que ellos emprenderían su propio camino. Me parece una equivocación, pero lo respeto. Lo que todavía no he visto es ninguna propuesta en ese sentido», afirmó tras sostener que no cree necesario una reunión del pacto antiterrorista tal y como la plantean los socialistas.

Por último, el jefe del Ejecutivo adelantó que el comando desarticulado en Francia y que lideraba el cabecilla etarra Ibón Fernández Iradi, alias «Susper», estaba preparado para actuar «pronto y en España».