Una placa de una calle del municipio de Lejona, en honor a los etarras Txabi y Joseba Etxebarrieta, hermanos
Una placa de una calle del municipio de Lejona, en honor a los etarras Txabi y Joseba Etxebarrieta, hermanos - TELEPRESS

La Audiencia Nacional no ve delito en el homenaje al primer asesino de ETA

Etxebarrieta mató al guardia civil Pardines en un control de tráfico el 2 de junio de 1968

Los jueces descartan la humillación a las víctimas por la ignorancia (deliberada) de la izquierda abertzale sobre la víctima

MadridActualizado:

La Audiencia Nacional no ve delito en el homenaje al primer asesino de ETA, el terrorista Txabi Etxebarrieta, que mató al guardia civil José Antonio Pardines en 1968. El tribunal considera que el tributo ofrecido por el cincuenta aniversario de la muerte del etarra -celebrado el pasado mes de junio en las localidades de Tolosa, Derio y Bilbao- no enaltece el terrorismo ni humilla a las víctimas.

La sección tercera de la Sala de lo Penal confirma el archivo de la causa y desestima un recurso de apelación presentado por Covite, en un auto fechado el 16 de noviembre y al que ha accedido ABC.

ETA levantó el telón de su sangrienta historia el 2 de junio de 1968, con su primer asesinato, y cambió la historia de España. El guardia civil Pardines regulaba el tráfico a la altura del kilómetro 446,5 de la carretera de Aduna (Guipúzcoa) cuando dio el alto a un vehículo robado en el que viajaban dos etarras. Los terroristas, Etxebarrieta e Iñaki Sarasketa, pegaron cinco tiros al agente, de 25 años, hijo y nieto de guardias civiles, que no pudo defenderse.

«Nos han traído hasta aquí»

En el tributo celebrado el 7 de junio hubo una ofrenda floral en la tumba de Etxebarrieta, en el cementerio de Derio, donde se cantó y se bailó un aurresku, el baile típico de la cultura vasca. Una manifestación recorrió la parte vieja de Bilbao con pancartas colocadas en el trayecto que decían, por ejemplo, «Caído en la lucha en favor de la libertad». En Tolosa, donde murió el etarra en un tiroteo con la Guardia Civil horas después de asesinar a Pardines, el homenaje fue el 2 de junio. Se descubrió una placa y se corearon cantos en favor de los presos etarras.

En ningún acto se mencionó a Pardines, la víctima de Etxebarrieta, una ausencia intencionada en el discurso de la izquierda abertzale, que ha tratado siempre de convertir al primer asesino de ETA en un mártir. La dirigente de Batasuna Itziar Aizpurua aprovechó el acto para agradecer las acciones de «todos los militantes que nos han traído hasta aquí, que han dado todo por este país», en alusión a los etarras. Ese silencio interesado es precisamente considerado por la Audiencia Nacional como un signo de que los homenajes no afectaron al honor de las víctimas del terrorismo, lesionando su dignidad, pues nadie «hizo alusión al fallecimiento del agente de la guardia Civil Pardines Arcay».

Covite, acusación

Los magistrados de la sección tercera -Alfonso Guevara, Ángeles Barreiro y Clara Bayarri- rechazan también el enaltecimiento porque «ni los lemas escritos o coreados, ni el contenido de los discursos, exceden de la libertad de expresión e ideología constitucionalmente amparada», sin llegar a ser un discurso del odio que se salga del perímetro de tales derechos.

El tribunal invoca la jurisprudencia reciente del Tribunal Supremo, que ha fijado que, para que exista un delito de apología, los mensajes deben tener la capacidad de generar el riesgo de que se cometan atentados. «Las reivindicaciones de independencia, acercamiento de los presos vascos a cárceles situadas cerca de sus familia y las ideas de la llamada izquierda vasca, aun cuando puedan herir la sensibilidad de los colectivos de víctimas de ETA, no concitan aquel riesgo», señala el auto, que confirma el archivo que acordó el 31 de julio la juez Lamela.

En el auto, la Sala de lo Penal le niega el carácter de víctima a Covite, el colectivo de víctimas presidido por Consuelo Ordóñez, cuyo hermano Gregorio fue asesinado por ETA en 1995 mientras comía con sus compañeros del PP vasco. «Covite no es “víctima” en los términos definidos por el artículo 2 de la Ley del Estatuto de la víctima del delito, careciendo así de derecho a recibir información sobre la causa penal y a participar en la ejecución», dice.