La armonización fiscal abre otra brecha en el socialismo

Susana Díaz abanderó la propuesta, pero Baleares insiste en la «autonomía» federal

MadridActualizado:

El PSOE pretendía acudir a la Conferencia de Presidentes con una propuesta única de sus seis barones autonómicos, pero eso saltó ayer por los aires porque la balear Francina Armengol, destacada miembro del sector crítico, se negó a hacer seguidismo de la «armonización fiscal» que abanderó Susana Díaz y respaldaron el asturiano y presidente de la gestora, Javier Fernández; el extremeño Guillermo Fernández Vara; el castellano-manchego Emiliano García-Page; el aragonés Javier Lambán y el valenciano Ximno Puig.

Díaz y los cinco barones socialistas que le apoyaron pretenden igualar para toda España el mínimo exento del Impuesto de Patrimonio y del Impuesto de sucesiones y donaciones, a fin de acabar con el «paraíso fiscal» de Madrid. Se quejan de que grandes fortunas y grandes empresas se han trasladado a la capital –en Madrid la herencia en primer grado apenas supone obligaciones fiscales– y argumentan que el tramo autonómico del IRPF ya tiene un porcentaje mínimo obligado para todos los territorios. Pero Armengol se opone porque su economía es mucho más boyante fruto de la industria turística y no se ve afectada por el fenómeno de la deslocalización fiscal y patrimonial, como las comunidades socialistas del interior.

Armengol se sitúa en el rechazo de la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, a un aumento homogéneo de impuestos cedidos, cuyo incremento recaudatorio sirva para financiar servicios, que es lo que defienden ardorosamente Andalucía y otras comunidades. Sí respalda la petición del PSOE de una financiación «adecuada» para que todos los territorios puedan atender Educación, Sanidad o Dependencia, pero manteniendo la capacidad para decidir sobre los impuestos autonómicos. Y no solo eso, la dirigente balear, alineada orgánicamente en el PSOE ahora con Patxi López y en contra de Susana Díaz, anunció que va a pedir nuevas cesiones impositivas cuando se negocie el nuevo sistema de financiación autonómica.

No obstante, la presidenta andaluza se mostró al final satisfecha de que se vaya a evaluar la gestión de los tributos cedidos para favorecer la armonización fiscal. «Se trata de conocer cuál es la media de los tramos autonómicos de los impuestos cedidos (a las comunidades autónomas) y eso tiene que ir ligado al nuevo modelo de financiación autonómica», dijo en contra de las tesis de Armengol. A su juicio, ese informe va a «influir» en ese nuevo sistema de financiación porque «hay una voluntad mayoritaria de que eso se produzca», al margen de lo que digan Baleares o Madrid.

Page, el agua y Murcia

Por su parte, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha emplazado con su homólogo murciano, Pedro Antonio Sánchez, para concertar una reunión en próximas fechas y abordar el problema del agua, que ayer volvió a salir en la Conferencia de Presidentes. García-Page mostró su «alegría» por el hecho de que Sánchez haya planteado que «conviene un nuevo pacto del agua», algo que para el castellano-manchego es «una obviedad».

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, pidió «no verter en el modelo de financiación todo lo que hay pendiente» por parte de las distintas comunidades autónomas para poder alcanzar un acuerdo en 2017. Tras precisar que en la jornada de mañana él pidió que se ponga una «lupa especial» a la financiación sanitaria, ya que es el gasto que corre más riesgo de volverse «incontrolable». En ese sentido, Guillermo Fernández Vara indicó que el debate sobre el modelo de sanidad que se quiere debe incorporarse a la conferencia de expertos que analizarán la financiación autonómica y que debe de constituirse antes de un mes porque, si no, el sistema quedará cojo.