Ardanza también pide que «la democracia sea generosa» en el final de ETA
El exlehendakari José Antonio Ardanza presentó este martes en Bilbao el libro que recoge sus memorias - efe

Ardanza también pide que «la democracia sea generosa» en el final de ETA

El exlendakari del PNV desvela en sus memorias detalles de las negociaciones de Argel o del Acuerdo de Estella y afirma de su compañero Xabier Arzalluz que su «soberbia» evitó que se «retirase a tiempo»

itziar reyero
bilbao Actualizado:

El exlendakari del Gobierno Vasco entre 1985 y 1999 José Antonio Ardanza se ha sumado hoy a la lista de voces en Euskadi que reclaman «generosidad» hacia los terroristas de ETA en el pretendido final de la violencia. Un escenario «sin marcha atrás» con el que el exdirigente del PNV dice haber «soñado» durante toda su carrera política y ante el cual pide que la sociedad y el Estado de Derecho «sepa tender la mano» para «el reencuentro de todos» y construir juntos «una democracia en libertad».

Ardanza se ha pronunciado en este sentido durante la presentación esta mañana en Bilbao de sus memorias políticas, publicado por Destino bajo el título de «Pasión por Euskadi. El compromiso del lendakari que gobernó para todos los vascos».

El antiguo jefe del Ejecutivo autónomo ha comparado el momento actual, en el que «la sociedad ha sabido imponerse al proyecto belicoso» de ETA, con el del final del franquismo. «Espero que la democracia sepa ser suficientemente generosa como lo fuimos todos en 1977, recordando y teniendo presente la memoria, pero sabiendo tender la mano para buscar un punto final que nos lleve al reencuentro de todos», ha señalado.

Tras reseñar, como ayer hizo el fiscal general vasco, «la dificultad lógica de retirarse» de los terroristas, ha subrayado que tarde o temprano tendrán que «reconocer su fracaso», el de no haber conseguido sus «objetivos políticos» a través de la violencia, por mucho que algunos «quieran envolver el final de ETA con papel de celofán».

«Me siento enormemente feliz. Estoy francamente optimista y contento. Ojalá n mis tiempos de lendakari nos hubiéramos visto en la necesidad de administrar un situación como ésta», ha recalcado Ardanza, muy recuperado del infarto sufrido en marzo del año pasado.

En sus memorias políticas, José Antonio Ardanza (Elorrio, 1941) aborda sus «vivencias» en momentos tan decisivos de la política vasca como las conversaciones de Argel entre ETA y el Gobierno de Felipe González -cuya «sintonía personal» le permitió estar al tanto-, la actividad de los GAL o la gestación del Pacto de Estella entre los partidos nacionalistas y la propia banda.

Ardanza, bajo cuyo mandato ETA asesinó a trescientas personas, evoca en su libro el año 1987 como uno de los momentos más difíciles en Ajuria Enea. «La actividad terrorista de ETA conmocionó a la opinión pública española, con atentados como el de Hipercor en Barcelona o los ataques indiscriminados contra las fuerzas de seguridad del Estado (…) La situación alcanzó un grave estado de alarma. Felipe (González) me llamó para mostrarme su preocupación y animarme a que tomara alguna iniciativa (…)», recuerda. A partir de ahí, relata cómo fraguó su oferta de propuesta política para convertir al País Vasco en un «Estado libre asociado al Reino de España», que el Gobierno del PSOE rechazó de plano. El mismo Plan Ardanza que le llevaría a sentarse a la mesa con HB primero (Acuerdo de Ajuria Enea), y posteriormente también con ETA (Pacto de Estella. 1998).

El libro dedica otro apartado a analizar su relación y anécdotas vividas con los principales líderes políticos de su tiempo, como González, José María Aznar –«la sintonía inicial apenas duró año y medio», constata-, Jordi Pujol o el Rey, sobre quien confiesa que nunca llamó «Majestad» ni «don Juan Carlos», sino «Señor», ya que el monarca ostenta el título de «Señor de Vizcaya».

Mención especial merece sus «desavenencias» con quien fue presidente del PNV, Xabier Arzalluz, de quien Ardanza afirma que su «soberbia» le ha evitado «saber retirarse a tiempo» y en la actualidad mantenerse «al margen» de las cuestiones internas del partido. Admite que las «declaraciones excesivamente duras» dejaron «huella» en su relación mutua, «que nunca volvió a tener la fluidez que tuvo». Las memorias políticas de José Antonio Ardanza «Pasión por Euskadi» salen a las librerías este miércoles y contarán también con una edición en euskera.