El barco, a su llegada a Valencia hace un año
El barco, a su llegada a Valencia hace un año - M. Ponce

El Aquarius un año después: 419 peticiones de asilo, 61 menores, 80 en Francia y 69 en paradero desconocido

Valencia acoge el mayor número de personas del barco, 135, y la organización más implicada es Cruz Roja, cuida de 151

MadridActualizado:

A bordo del Aquarius llegaron a España 629 personas, de las cuales 220 pidieron su traslado a Francia, aunque el país vecino finalmente aceptó a 80. En cuanto al resto, a fecha el pasado día 7 de junio permanecían vinculados a distintos dispositivos del Sistema de Acogida de Protección Internacional del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social un total de 419 hombres y mujeres, cuyos expedientes se encuentran en diferentes grados de tramitación y a la espera de saber si España les reconoce o no ese estatus.

A este grupo hay que sumar en total 61 menores no acompañados que están en recursos pertenecientes a la Generalitat Valenciana. El resto de quienes viajaban en el buque, otras 69 personas han renunciado a este programa o lo abandonaron.

El recibimiento del Aquarius poco después de la segunda semana de la toma de posesión de Pedro Sánchez como presidente del Ejecutivo fue preludio del verano con mayor afluencia de pateras registrado nunca en nuestro país, amén de una decisión migratoria iniciática altamente propagandística, que creó a la vez confusión y temor dentro y fuera de España. De hecho, el mismo fin de semana que el barco atracaba y Sánchez agraciaba a sus 629 ocupantes con una autorización de residencia excepcional de 45 días, en las costas de Andalucía eran rescatadas otras 1.511 personas -396 el mismo día y 1.115 al siguiente- a los que esperaba un expediente de expulsión inmediata, (en especial a los nacionales de Marruecos y Argelia), un centro de internamiento por entrada irregular o la posibilidad de pedir asilo. A lo largo de ese mes de junio, a otros 13.000 inmigrantes que ingresaron en suelo español al margen de los cauces legales se les aplicaría ese mismo trato.

Más que intrusos en territorio español, a los integrantes del Aquarius se les trató de alguna manera como «invitados» y, como tales, en una primera acción de acogida fueron trasladados a hospitales y luego centros especializados las mujeres con hijos o embarazadas, las víctimas de trata y los menores no acompañados (menas). El resto fue llevado al complejo educativo de Cheste de la Generalitat, gestionado por Cruz Roja, desde donde, ya como demandantes de asilo, serían derivados a diferentes instituciones en hasta 31 provincias españolas, amén de las 80 personas ya mencionadas que Francia aceptó.

Valencia -y más concretamente, primero centros de la Generalitat y Cáritas, y luego ONGs adscritas al Sistema Nacional de Acogida- ha sido, precisamente, la provincia que se ha hecho cargo del mayor número de pasajeros del Aquarius, incluido el que sea quizás el grupo más difícil de abordar, el de los menas, que en un inicio eran 74, aunque trece de ellos ya han cumplido la mayoría de edad y han sido puestos en manos de otras entidades. Hoy Valencia alberga en total a 135 de esas personas, seguida mucha distancia por Sevilla, donde hay 29; Murcia, con 26; Castellón, con 20 y Alicante, Navarra y Madrid, con 19 cada una de ellas.

Por organizaciones, Cruz Roja Española es, también con mucha diferencia, la más implicada en el cuidado de los que llegaron en el barco humanitario, 151. Por detrás consta ACCEM, con 74 acogidos a su cargo; CEAR, con 64; en los Centros de Acogida de Refugiados (CAR) hay 43; 41 mas en manos de Cepaim; 25 en Provivienda, 15 con Apip-Acam; 3 dentro Proyecto de Acogida de la Federación de Plataformas Sociales Salesianas Casa Pinardi y 2 en Diaconía.

La principal nacionalidad presente en el barco era la sudanesa (191 personas), seguida de los originarios de Nigeria (143), Eritrea (54) y Argelia (40).