En la imagen, el contenedor donde se hallaba el cuerpo inerte de la mujer.DAVID ARRANZ

Apuñala a su mujer y tira el cadáver a un contenedor tras recorrer 80 kilómetros

Las primeras hipótesis apuntan a que una posible relación por internet de la esposa fuera el detonante para que el camarero J.A.C.C. cometiera el asesinato

ROCÍO BLÁZQUEZ
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SALAMANCA. Un camarero salmantino de 45 años, J.A.C.C, asesinó en la noche del pasado jueves a su mujer, R.F.J, de 41, al asestarle varias puñaladas en distintas partes del cuerpo. El crimen fue cometido en la urbanización «El Montico», en Tordesillas (Valladolid), cuando ambos se dirigían en el vehículo familiar a Salamanca procedentes de la capital vallisoletana.

El presunto homicida introdujo el cadáver de su esposa en el maletero del Ford Escort en el que viajaban hasta la capital salmantina donde depositó el cuerpo en un contenedor situado a la altura del número 7 de la calle Enrique de Villena, en el barrio de Garrido de Salamanca, y muy cercano al domicilio familiar.

Minutos antes de las once de la noche del jueves, el marido se personó en las dependencias de la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, ubicadas en la ronda de Sancti Spiritus de la capital, donde declaró haber cometido el crimen y el lugar en el que se encontraba el cuerpo sin vida de su esposa.

Ante estas declaraciones, agentes de la Policía se dirigieron hasta la calle Enrique Villena para comprobar la veracidad del relato del presunto asesino, corroborando la versión aportada por el detenido.

Posteriormente se localizó el vehículo en el que presuntamente se produjo el asesinato. Se trata de un Ford Escort en cuyo interior se hallaron numerosos restos de sangre. Igualmente fue inspeccionado el maletero del coche, que presentaba también restos de sangre, y los exteriores del mismo, según informó el portavoz de la Policía, Francisco Javier Muriel.

Celos «virtuales»

Según las primeras investigaciones, el móvil del crimen fue pasional, ocasionado por lo celos que tenía el marido por una presunta relación virtual que había iniciado su esposa, aunque este hecho se encuentra a falta de corroborar por la declaración del inculpado ante el juzgado.

El matrimonio vivía con sus dos hijos en un piso situado en la calle Río Miño 6-8, segunda escalera 2-B, muy cerca del lugar donde se hallaba el contenedor en el que fue depositada la víctima.

Los vecinos del inmueble se mostraron sorprendidos ante la noticia que no alcanzaban a comprender, ya que no tenían conocimiento de que existieran problemas en la pareja «y nunca hemos sospechado que pudiera haber malos tratos, porque no han dado escándalos», comentaban a este periódico extrañados. Así, relataron que el matrimonio tiene dos hijos «uno mayor, que casi siempre ha estado con sus abuelos y otro más pequeño, normales, como cualquier familia».

Sin antecedentes penales

La Policía ha confirmado que el presunto homicida carece de antecedentes penales, y sobre él no constaban denuncias por malos tratos o violencia familiar.

El homicida trabajaba hasta ayer como camarero en un conocido restaurante de la capital salmantina cercano a la plaza Mayor, cuyos dueños se mostraron sorprendidos y contrariados con la noticia y actitud de su empleado, quien no les había comentado que tuviera problemas especiales con su esposa, que al parecer se recuperaba de una enfermedad grave.