Alemania extradita al presunto etarra Pablo Elkoro, del «comando Araba»

Bilbao, agencias
Actualizado:

El presunto miembro de ETA Pablo Elkoro Ayastui ha sido extraditado esta tarde por el Gobierno de Alemania, país en el que se encontraba detenido desde el pasado 21 de enero. Elkoro está acusado de colaborar con el «comando Araba» de ETA. Elkoro ha sido trasladado por policías alemanes por vía aérea hasta el aeropuerto de Barajas, donde ha sido puesto a disposición de una comisión judicial y se le ha informado de las causas que habían motivado la extradición.

La extradición fue aprobada el pasado mes de agosto por un juez de

la ciudad alemana de Nuremberg. Posteriormente, el Tribunal Constitucional alemán rechazó un recurso contra la decisión.

El presunto miembro de ETA fue arrestado en Nurenberg el 21 de

enero como consecuencia de una investigación conjunta realizada

por la Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de

Policía y la Policía Criminal de Alemania (BKA).

Elkoro, a quien se acusa de colaborar con el ´comando Araba´ de ETA

desarticulado en 1998, está procesado en la Audiencia Nacional por

participar, presuntamente, en el atentado cometido en la base militar de

Araca (Vitoria) en mayo de 1997.

Nacido en 1973, Pablo Elkoro es hijo del que fuera fundador de Herri

Batasuna y ex alcalde de Bergara José Luis Elkoro Unamuno y se

encuentra incluido en la lista de terroristas aprobada por la Unión Europeaen febrero de 2001.

El presunto miembro de ETA, que fue militante de Jarrai, se encontraba

huido desde marzo de 1998, cuando la Guardia Civil desarticuló el

´comando Araba´. Los agentes acudieron a detenerlo a su domicilio, pero ya se encontraba ausente y no pudo ser localizado.

Según la acusación policial, Pablo Elkoro comenzó a colaborar con ETA

en 1997. La juez Teresa Palacios dictó en marzo de 1999 un auto de

procesamiento en rebeldía imputándole haber ayudado al ´comando

Araba´ a introducir una bomba en la base militar de Araca. Elkoro,

presuntamente, habría realizado funciones de ´lanzadera´ comprobado

que la ausencia de efectivos policiales en las carreteras por las que se

desplazó el comando con los explosivos.

La bomba fue colocada en el interior de un almacén del edificio de la

Residencia de Oficiales de la base militar de Araca y ocasionó importantes daños materiales. Los autores del atentado entraron en la base con la furgoneta de un repartidor que habían robado previamente.

Además, la policía le acusa de haber realizado vigilancias sobre el cuartel

de la Guardia Civil de Eibar y la fábrica de pistolas Star, en la misma

localidad.

También se le acusa de haber intervenido en la quema del coche de un

vecino de Bergara al que consideraban confidente de la Ertzaintza. En

esta misma localidad intervino, supuestamente, en la colocación de un

artefacto incendiario en una oficina de Telefónica y en la quema de la

sucursal de una entidad de seguros.

La policía sospechaba que el presunto miembro de ETA podía estar

relacionado con el envío de cartas a empresas relacionadas con el sector

turístico que se produjo en diciembre del pasado año. En estas cartas, la

organización terrorista advertía de los peligros de viajar a España ante la

previsión de que se cometieran atentados en zonas turísticas.

El arresto de Pablo Elkoro eleva a cuatro los presuntos miembros o

colaboradores de ETA que han sido detenidos en Alemania. Dos de

ellos han sido extraditados a España.

El primero fue Benjamín Ramos Vega, integrante del ´comando

Barcelona´, que fue arrestado en Berlín en 1995 y extraditado dos años

más tarde.

En 1998 fueron detenidos dos ciudadanos alemanes, Renate Schubbert

y Gary Siemund, que habían colaborado con el ´comando Madrid´

alquilando viviendas utilizadas como infraestructura de ETA en la capital

española. Ambos fueron condenados por la justicia alemana a dos años

y nueve meses de prisión, en el casi de Schubbert, y de ocho meses, en

el caso de Siemund, por las armas que fueron localizados en uno de los

pisos alquilados por la pareja en Madrid. El juez lamentó no poder

condenarlos por colaboración con ETA porque la legislación alemana

exigía que el grupo terrorista tuviera presencia activa en el país.