El 37 por ciento de los votantes de C’s quiere que sea de centroizquierda

En sus orígenes estaba dividido entre liberales y socialdemócratas

MadridActualizado:

El debate ideológico ha marcado la IV Asamblea General de Ciudadanos. En sus orígenes el partido construyó un ideario que planteaba que el socialismo democrático y el liberalismo progresista las fuentes de las que bebía el partido. Pero en aquellos tiempos las tensiones entre el sector socialdemócrata y el liberal eran muy fuertes. Y en varias ocasiones amenazaron con romper el partido. El liderazgo de Rivera estuvo muy cuestionado en sus primeros compases.

Pero en esos primeros compases el sector socialdemócrata era algo más potente. Por eso, de la mano de Francesc de Carreras, se incorporó la referencia a que el partido surgía por el vacío de representación del centro-izquierda no nacionalista en Cataluña. Lo que entonces solo era Ciutadans creció en sus orígenes a partir de los electores del PSC descontentos con la política que implementaron los socialistas desde los gobiernos de la Generalitat de Cataluña de la mano de Pascual Maragall primero y José Montilla después.

Pero a partir de 2014, en su proyecto de expansión nacional, el partido quiso proyectar el mensaje de centralidad. En un contexto en el que Podemos crecía a más velocidad por el margen izquierdo del tablero, en la mayoría de territorios el partido fue receptor de la intención de voto de los electores desencantados con el PP. Pero también consiguió crecer entre lo que serían los sectores más moderados del PSOE, aunque esto último se desplomó durante la campaña electoral del 20-D.

A efectos de toda España, Ciudadanos es un partido nuevo, y como tal tiene que definirse. Albert Rivera insistió ayer en que el partido no deber ir «ni a la izquierda ni a la derecha». Pero la renuncia a mantener en el ideario el socialismo-democrático se interpreta como un giro a la derecha, por mucho que la definición «liberal» venga acompañada del apellido «progresista». En la encuesta de GAD3 para ABC, un 40,5% prefería que el partido se definiese como un partido instalado en posiciones que representasen el centro-derecha.

El 25,3% planteaba que el partido debía optar por una definición que colocase al partido en el centro-izquierda. Y un 18,3%apostaban porque no lo hiciera ni por el centro-izquierda ni por el centro-derecha.

Mientras, en la pregunta de cómo pensaba que se definiría Ciudadanos, los que plantearon que sería el centro-derecha la opción elegida ascienden al 53,9%, y los que optaban por el centro-izquierda apenas superaban el 12%.

Combinando estos dos datos, se puede decir que Ciudadanos tiene una percepción más al centro-derecha de lo que a muchos electores les gustaría.

Un electorado fragmentado

El debate ideológico en Ciudadanos es una traslación a la vida interna de lo que sucede en su electorado. De entre quienes votaron a los de Albert Rivera en las elecciones del 26 de junio, un 37% prefería que este fin de semana el partido se definiese con una línea ideológica de centro-izquierda. Un 29% se decantaba por el centro-derecha y un 25% declaraba que ni centro-izquierda ni centro derecha.

Se constata que no hay ninguna postura que domine con rotundidad sobre las otras y que la composición de su electorado no es nada homogénea. Algo que parece ir de la mano de la estrategia de la dirección del partido, que si bien pone en primer término el liberalismo como bandera ideológica, un concepto relacionado con la derecha, insiste en acompañarlo del término progresista. De hecho el partido abraza cuestiones como la aconfesionalidad o las energías renovables para diferenciarse de la derecha tradicional.

Analizando la opinión de los votantes de otros partidos, se pone de manifiesto que en el electorado del PSOE existe cierta aspiración a que Ciudadanos pueda representar una alternativa de centroizquierda. Un 49% esperaban que fuese así como se definiese el partido, mientras que un 28% querían que apostase por el centro-derecha.

Por el lado contrario, los votantes del PP y de Unidos Podemos coinciden en preferir que Ciudadanos se ubique en posiciones más a la derecha. Así lo plantean el 68% de los votantes populares y el 60% de los electores populistas.

En la votación que se celebró ayer, el sector socialdemócrata logró un 25% de los votos cuando se defendió mantener la referencia al socialismo democrático. Rivera aprobó en plenario con cerca del 90% de apoyo que Ciudadanos sea «liberal-progresista», un intento por no casarse ni con la izquierda ni con la derecha.