Pío Garcia-Escudero, emocionado, se lleva la mano al corazón en señal de afecto mientras los senadores de todos los partidos le aplauden
Pío Garcia-Escudero, emocionado, se lleva la mano al corazón en señal de afecto mientras los senadores de todos los partidos le aplauden

Todo el Senado aplaude al presidente, Pío García-Escudero, en su despedida

Emotivo discurso del máximo responsable de la Cámara territorial al finalizar el último de los plenos de la legislatura

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El presidente del Senado, Pío García-Escudero, ha sido objeto de una calurosa despedida por parte de los senadores, al finalizar el último de los plenos en esta Cámara. Tras finalizar las votaciones, el presidente, haciendo uso de sus prerrogativas, tomó la palabra y realizó un cálido discurso de ocho minutos en el que fue desgranando agradecimientos hacia políticos y personal de la casa. Al finalizar, todos los senadores se pusieron en pie y le aplaudieron.

García-Escudero, que llegó a la presidencia del Senado el 13 de diciembre de 2011, dijo estar encantado con el «honor y el orgullo» que ha supuesto presidir el Senado. Agradeció a los senadores un trabajo «poco reconocido fuera de estas cámaras» y en ocasiones «denostado y mal conocido» desde hace muchos años.

Defendió la ponencia sobre la reforma de la institución sobre la que se lleva mucho trabajando y que en este mandato ha estado «a punto» de concluirse, dejando un trabajo «muy bien hecho» que espera sea aprovechado en la siguiente legislatura.

Recordó a los políticos, a las taquígrafas y el «taquígrafo Javier», a los ujieres, a los policías que vigilan por la seguridad de la institución y que han estado allí los 81 plenos que han tenido lugar durante el mandato, y pidió «a los que se van, a los que no van a repetir, a los que sí van a repetir y a lso que vienen nuevos» sólo una cosa, estar orgullosos de haber sido senadores».

Al finalizar sus palabras, los senadores de todos los grupos y colores se pusieron en pie en un sentido homenaje al que ha sido durante cuatro años el presidente de la Cámara, que lo agradeció llevándose la mano al corazón.