Un perfil de ADN fue la clave para identificar al asesino de Eva 18 años después

El avance de la tecnología consiguió revelar que el presunto asesino era de origen norteafricano. La Guardia Civil tuvo que rastrear a los más de 200 magrebíes que vivían en Algete por aquellas fechas. Los agentes llegaron a abrir cien líneas de investigación diferentes durante estos años. La Justicia francesa ha ordenado hoy su ingreso en prisión.

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De ciencia ficción. O casi. La investigación de la Guardia Civil que llevó ayer a la captura 18 años después del supuesto asesino de la joven Eva Blanco en Francia, ha supuesto un despliegue sin precedentes de la última tecnología científica en genética. De hecho, la clave para identificar al hispano marroquí, A.C.G. (nacido en Taza en 1963) y cuyo ingreso en prisión ha sido ordenado hoy por la Justicia francesa como presunto autor del homicidio fue gracias a una muestra de ADN que se encontró en el lugar de los asesinatos, una cuneta del pueblo madrileño de Algete.

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Solo la tecnología consiguió sacar a la investigación del callejón sin salida en el que se encontraba. El 8 de octubre de 2013 la Guardia Civil solicitó al Instituto de Ciencias Forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela un estudio de la muestra genética hallada. Se trataba de aplicar las más modernas técnicas para descubrir algo más sobre el dueño de ese ADN. "Cualquier cosa. Algo para desatrancar como fuera las pesquisas", recuerda uno de los operativos

En enero de 2014 se recibió el informe de los expertos. Y eso iba a ser el fin de A.C.G. El laboratorio logró determinar que el propietario del perfil era un varón de origen norte-africano.

Tras solicitar el padrón al Instituto Nacional de Estadística y al municipio de Algete, se logró estrechar el cerco, limitándolo a varones que en la época del suceso estaban empadronados en la localidad madrileña.

Desde este momento, las pesquisas policiales se centraron en localizar a los 200 habitantes de origen norte-africano que vivieron en Algete entre 1995 y 1999, lo que llevó a los agentes encargados de la investigación a viajar por diferentes provincias de España.

En una de esas entrevistas, a principios del pasado mes de septiembre, se logró obtener un perfil de ADN de A.C.G., a través de un objeto personal. Ese perfil se remitió al Departamento de Criminalística de la Guardia Civil, dio positivo aunque no coincidió al 100%. Todas las investigaciones se centraron entonces sobre esta persona y su círculo familiar.

Una vez localizados a todos los familiares por línea descendente paterna, y tras localizar a otro de los hermanos, las investigaciones se centraron en el ahora detenido, residente en la localidad francesa de Pierrefontaine Les Varans, que había salido de España en el año 1999.

Se había puesto final a una investigación que comenzó el 20 de abril de 1997 en Algete, cuando apareció el cadáver de la malograda jóven en la cuneta en un paraje denominado Las Pesqueras, junto a una rotonda de la carretera M-100, con evidentes signos de violencia. La autopsia reveló que la joven había recibido una veintena de puñaladas repartidas en la nuca, parte posterior del cuello y espalda. Asimismo, de la autopsia se obtuvieron muestras de ADN de un varón que finalmente han resultado determinantes para la localización del ahora arrestado.

La fase inicial de la denominada 'operación Pandilla', que se ha prolongado durante los últimos 18 años, se centró en el círculo más cercano de la víctima, es decir, amigos, familiares y conocidos, si bien los resultados que se fueron obteniendo fueron infructuosos.

Durante estos dieciocho años, el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil ha abierto más de cien líneas de investigación en las que se ha solicitado la colaboración ciudadana y de los medios de comunicación en varias ocasiones. Un gran número de personas anónimas han contactado con la Guardia Civil para facilitar diferentes datos que han logrado mantener activa esta investigación.

El presunto asesino tendrá que presentarse el próximo miércoles ante la sala de instrucción que lleva el caso, en la localidad francesa de Besançon, que, según las fuentes consultadas, autorizará su entrega a las autoridades españolas.