Cospedal y Rajoy, durante una reunión del partido - EFE

La caída del PP el 27-S complica los puestos de salida en Madrid

Cospedal trabaja ya en la elaboración de las listas, que decidirá Rajoy en un 90%

s. medialdea/A. I. sánchez
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El PP está trabajando ya en la elaboración de las listas con la vista puesta en que, más o menos pequeña, habrá pérdida de escaños y, por tanto, no podrán entrar en el Congreso todos los diputados que tienen asiento actualmente.

La circunscripción que está dando más problemas es Barcelona, habida cuenta de la caída del PP en las elecciones catalanas. «Ahora tenemos siete escaños por Barcelona, y extrapolando el resultado del 27-S a los escaños catalanes que hay en el Parlamento, no creo que podamos sacar más de 3 ó 4 en las próximas elecciones», señala un diputado de PP.

Con esta cuenta, se quedarían fuera del Congreso cinco grandes figuras del PP y del Gobierno ya que por Barcelona tienen escaño el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; el jefe de gabinete de Mariano Rajoy, Jorge Moragas; el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, mano derecha de Sáenz de Santamaría; la vicepresidenta tercera del Congreso, Dolors Montserrat; y quiere entrar la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho.

Mover Madrid

Las cuentas no salen y antes de arriesgarse a que alguno de ellos se quede sin escaño, Génova está estudiando a cuáles mueve a la lista por Madrid y, en consecuencia, a qué políticos de Madrid presenta por otras provincias. Marchas como la de Alberto Ruiz-Gallardón o Miguel Arias Cañete abrieron algunos huecos, a los que pueden unirse los de aquellos diputados que han anunciado ya que no repetirán, como es el caso de Vicente Martínez-Pujalte (por Murcia) o Eva Durán (por Madrid).

En la actualidad, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, es la que tiene la llave: trabaja ya activamente en las listas y es la encargada de hacer la valoración de cada nombre. Aunque no tienen intención de desvelar su contenido hasta que no se convoquen las elecciones, el partido y, sobre todo, el Congreso es un hervidero ya.

Son muchos los que preguntan, y muchos también quienes intentan presionar más o menos veladamente, para colocarse mejor en esta carrera en la que se sabe ya que probablemente serán menos los escaños que quienes optan a ellos.

No es fácil la papeleta que deben resolver Rajoy y Cospedal: hay que encontrar acomodo a todos aquellos que dejaron su escaño para ocupar un puesto en el Ejecutivo, y que ahora quieren volver. Eso supone un obstáculo para quienes les sustituyeron en su día, y que ahora podrían quedarse fuera. Máxime, cuando la previsión más optimista de los populares marca que se pase de los actuales 186 diputados a unos 150: un 20 por ciento menos.

Otro caso es el de los ministros: «Lo lógico es que cada uno encabece una circunscripción, la que le corresponda». Algunos, como Alfonso Alonso, Fátima Báñez o Ana Pastor, ya son diputadas, pero otros muchos, como el caso de Rafael Catalá, no tienen escaño. Hay también ex ministros que quieren repetir en el escaño, como Ana Mato. «Habrá que buscar salida para todo el mundo», plantean en la dirección popular.

También deben encontrar acomodo los vicesecretarios populares que ahora no tienen escaño, como es el caso de Javier Maroto, Andrea Levy o Fernando Martínez-Maíllo. Los otros dos tienen puesto fijo: Pablo Casado es ya diputado, y Javier Arenas en la actualidad es senador, donde podría continuar ya que su paso al Congreso se ve complicado: como cabeza de lista por Sevilla ha ido el ministro Montoro y, en caso de que éste no continuara -algo con lo que se ha especulado- querría suplirlo Juan Ignacio Zoido-; y por Almería, provincia con la que también está muy vinculado, es probable que repita Rafael Hernando, portavoz del grupo parlamentario popular.

Cuota de renovación

Hay que contar también con la cuota de renovación, que se prevé importante por la necesidad de dar respuesta, también en los gestos, a la insolente apuesta por la juventud de otras formaciones.

Son muchas las autonomías donde se ha abierto el debate sobre la conveniencia de que se produzca una importante renovación en el partido. Un ejemplo es Andalucía, donde fuentes populares señalan que en varias provincias se sugiere a históricos dirigentes que den un paso atrás «pensando en el bien del partido». No se trata de ignorar la experiencia, dicen, sino de dejar paso a otras caras para las cabezas de lista, aunque estas figuras de peso sigan en la lista pero en otras posiciones.

No obstante, el debate no se plantea con carácter rupturista: nadie quiere «quemarse» en esta guerra en la que finalmente «la decisión la va a tomar Rajoy». En efecto, igual que en el caso de las listas municipales y autonómicas el presidente del partido prácticamente no interviene, en el caso de las generales éstas son «de Rajoy en un 90 por ciento», lo cual tiene «toda la lógica porque este es su equipo».

De momento, el presidente no quiere «ni oir hablar de este asunto»; fiel a su estilo, pretende alargar el proceso hasta que se convoquen las elecciones generales, aunque la presión de los acontecimientos haga inviable que se guarde el prudente silencio que él desearía. De hecho, ya están en marcha todo tipo de especulaciones.