El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero
El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero - efe

El «poder blando» de Zapatero encuentra misión en Alemania

La fundación IDC contrata al expresidente por su bagaje internacional

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«La tarea fundamental del Instituto para la Diplomacia Cultural es la paz, el diálogo y la relación entre pueblos, culturas y civilizaciones». Estas son las primeras palabras que pronunció el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero en la que será oficialmente su nueva función a partir del próximo 1 de septiembre: presidente del Consejo Asesor del Instituto para la Diplomacia Cultural (ICD, en sus siglas en inglés).

Zapatero pronuncia esas palabras en un breve vídeo colgado en el canal de Youtube del ICD. Cuando el político socialista anunció que abandonaba el Consejo de Estado, organismo consultivo del que forman parte los expresidentes de Gobierno españoles, muchos fueron los que se preguntaron qué es y qué hace exactamente la institución que presidirá.

Fundado en 1999 y con sede en Berlín desde 2003, el ICD es una organización no gubernamental especializada en la llamada diplomacia cultural: es decir, el uso de la cultura en sus más diversas expresiones como herramienta para promover la paz y el entendimiento entre los pueblos. La premisa del ICD es que las relaciones internacionales no solo consisten en la política, la economía y el poder militar, sino que los aspectos culturales también juegan un papel importante.

«El objetivo de la organización es ofrecer una investigación adicional sobre la diplomacia cultural», asegura al teléfono Mark C. Donfried, neoyorquino de abuelos alemanes, fundador y director ejecutivo del instituto. «Por eso, hemos creado el primer ámbito académico en diplomacia cultural a través del establecimiento de los primeros másteres y programas de doctorado». El ICD ofrece esos programas en colaboración con las universidades de Furtwangen (Alemania), Siena (Italia), Babes-Bolyai (Rumanía) y Bucarest.

Viajará a Berlín

A diferencia de otras instituciones de diplomacia cultural, como el British Council, el Goethe Institut o el Instituto Cervantes, el ICD es una organización no gubernamental. Algo que Mark C. Donfried considera de vital importancia: «Hasta ahora, las principales instituciones de diplomacia cultural eran gubernamentales. Y está muy bien que existan, pero tienen una limitación: están vinculadas a un país determinado. Por eso para nosotros es muy importante seguir siendo una organización independiente».

Zapatero, que viajará periódicamente a Berlín pero no se instalará en la capital alemana, abandona así la estructura del Estado español para pasar a formar parte del llamado tercer sector; más concretamente, de una joven organización nacida prácticamente de la nada hace algo más de quince años. Tal como recoge un reportaje del diario alemán «Die Welt» firmado en 2003, aquel año la sede del ICD era un simple despacho de 30 metros cuadrados con cinco escritorios en los que trabajaban jóvenes muy entusiastas, pero sin recursos.

En la actualidad, el ICD es una organización asentada que vive de las aportaciones de sus socios y de los ingresos de sus programas universitarios, así como de donaciones privadas y subvenciones. La organización que presidirá Zapatero cuenta evidentemente con dinero, pues el expresidente español cobrará un salario por su «desempeño profesional», tal y como confirman desde el propio instituto, aunque sin detallar la cuantía exacta.

Pero también es evidente que el ICD no ocupa un lugar relevante en el espacio público alemán. Ningún gran medio del país se ha hecho eco del fichaje de Zapatero por el ICD. Otro dato que apunta en esa dirección: en la comunidad usuaria de Wikipedia se generó un encendido debate sobre la página del ICD en la enciclopedia online porque aparentemente fue escrita por trabajadores del propio instituto, y no por usuarios de la plataforma que conforman el conocimiento colectivo en el que se basa la popular web.

En el marco de la ONU

«Zapatero tiene una experiencia impresionante especialmente en el campo de las relaciones internacionales, tanto por su trabajo en el Gobierno de España como en el marco de Naciones Unidas. Creó junto con Turquía la Alianza de Civilizaciones, uno de los pocos órganos de la ONU que se ocupa de la diplomacia cultural», responde Mark Donfried.

Consciente de las críticas recibidas por la Alianza de Civilizaciones, el director ejecutivo del ICD sigue creyendo en la idea matriz del proyecto y en su «enorme potencial». El simposio que organizará el ICD en Nueva York el próximo septiembre, paralelamente a la Asamblea General de la ONU, será el primer foro en el que Zapatero podrá defender su idea de diplomacia cultural.