Charles Powell durante la entrevista con ABC
Charles Powell durante la entrevista con ABC - juan manuel serrano arce

Charles Powell: «La Corona hace por Cataluña más que otras instituciones»

El director del Real Instituto Elcano cuestiona la retirada de símbolos y recuerda a Podemos que en las encuestas sus votantes valoran positivamente la monarquía

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La realeza perdura pese al tópico de su anacronía. En el mundo existen 40 monarquías y 135 repúblicas. De las 40, 24 son democráticas conforme a los criterios de la ONG Freedom House. Estas gozan, según la ONU, de un mejor índice de desarrollo humano que las restantes 53 democracias republicanas. De este planteamiento nace el encuentro «Monarquía, Constitución y Democracia» organizado en Santander por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y dirigido por Charles Powell, director del Real Instituto Elcano y que planteó ayer sus conclusiones.

–¿Por qué surge la idea de estudiar la Monarquía como institución?

Para que la gestión del Rey sea eficaz, tiene que ser discreta

–El tema de la monarquía parlamentaria en perspectiva comparada se ha estudiado poco en nuestro país. Y hemos comprobado que vale la pena estudiarlo y hacerlo en estructura transversal, es decir, con la participación de historiadores, politólogos, sociólogos, expertos internacionales o incluso antropólogos. No sostenemos que las monarquías parlamentarias sean mejor o peor que la república democrática. Lo único que estamos diciendo es que resulta llamativo que algunas de las democracias más próximas y avanzadas de Europa son monarquías parlamentarias. La conclusión a la que hemos llegado es que se debe a que esta forma de Estado ha ayudado a las sociedades del siglo XIX y XX a digerir el proceso de modernización acelerado, tanto económico como político y social.

–¿Qué función debe cumplir la Monarquía en el siglo XXI?

–El Rey cumple con sus funciones como árbitro y moderador, y el problema es que para que su gestión sea eficaz, tiene que ser discreta. La Corona facilita la cohesión nacional, la integración y la armonía entre diferentes comunidades. Es verdad que en Cataluña esto ahora mismo no está funcionando como quisiéramos, pero eso no se puede achacar a la Monarquía, que probablemente está haciendo más que otras instituciones para intentar contrarrestar este movimiento secesionista. Otra función tradicional es la idea de que el mejor embajador es el Rey, que encarna el poder blando. Y luego la Corona está jugando un papel fundamental para atender a los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la sociedad española, como inmigrantes, personas con discapacidad o niños en situaciones graves.

–¿Cómo afecta a la institución la retirada de sus símbolos?

–Don Juan Carlos representaba una época histórica que está cerrada ya, no cancelada pero sí cerrada y estas personas pueden argumentar que, como ya no es Jefe del Estado no entendemos por qué tiene que estar este símbolo. Sin embargo, hay una parte importante de sobreactuación. Las encuestas dicen que los votantes de Podemos valoran positivamente la Monarquía.

–¿Qué papel debe representar Felipe VI como intermediario entre Cataluña y el resto de España?

–El que está jugando, por ejemplo, visitando 20 veces durante su primer año de reinado la comunidad catalana, lanzando mensajes de afecto, la idea de que estamos mejor juntos y que no es verdad que el resto de los españoles no aprecian a los catalanes ni que España les roba. Transmitir estos mensajes en clave constructiva, positiva, no en clave de rechazo, que es un poco el papel que inevitablemente le toca al Gobierno. Don Felipe debe liderar una gran conversación nacional, que involucre a las instituciones del Estado y a la sociedad civil, para que decidamos qué tipo de España queremos para el siglo XXI.

–¿Es un trabajo poco agradecido?

–Es un trabajo durísimo. Nosotros ayudamos al Rey a preparar sus visitas al extranjero, y lo que veo es una pareja joven que trabaja muchas horas y que no descansa nunca. En un estado de tensión casi permanente porque todos los días pasa algo. Y ellos tienen que responder a todo.