Esto es lo que gasta «papá Estado», prestación a prestación
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la paga del papá estado

Esto es lo que gasta «papá Estado», prestación a prestación

Las arcas de la Administración no son infinitas. Sufragan una gran cantidad de servicios de los que a veces no se es consciente. Para indagar cuánto vale mantener a un alumno o realizar un trasplante, ponemos algunos datos al desnudo

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Las arcas de la Administración no son infinitas. Sufragan una gran cantidad de servicios de los que a veces no se es consciente. Para indagar cuánto vale mantener a un alumno o realizar un trasplante, ponemos algunos datos al desnudo

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  1. Recursos públicos que se estiran y encogen como un chicle

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    Los recursos de la Administración se estiran y encogen como un chicle. O eso parece. Con los impuestos que cada ciudadano suscribe con Hacienda, como tiene estipulados según su condición socio-laboral, se pagan innumerables funciones públicas que, a veces, parece que no están ahí, mas lo están y con un coste cuantioso para las arcas del Estado. Éstas padecen el desgaste de una carretera, un hospital, los pupitres de cada colegio... Las prestaciones que entran dentro de la cartera de servicios públicos varían de un país a otro: se conoce, sobre todo, por el caso de la Sanidad universal y gratuita de la que se «disfruta» en países como España y acarrean un coste adicional al usuario en otros como Estados Unidos, donde cada prueba extra que se requiera para una operación quirúrgica, por ejemplo, conlleva un notable desembolso económico por parte del paciente.

    ¿Alguna vez se han preguntado cuánto cuesta cada cama de un hospital a la Administración española (a sabiendas de que hay competencias, como la sanidad y la educación, transferidas a las Comunidades)? ¿Y la comida que se toma mientras se está ingresado? No se pasa una «factura en la sombra» al contribuyente cuando concluye la estancia y eso resulta raro o chocante para ciudadanos de otros países llegados al nuestro.

    ¿Y sabría calcular cuánto vale mantener a un alumno en cada tipo de aula o nivel educativo? ¿O desplazar una máquina quitanieves con los primeros copos del invierno? ¿Cada prótesis de cadera que se coloca a un paciente y sufraga a tocateja el Estado, siempre con los gravámenes recaudados, cuánto diría que supone para el erario público?

    Lo que a continuación encontrará el lector es un simple muestrario de cuánto cuestan algunos servicios, que se podría ampliar en un abanico que abarcaría casi hasta el infinito dentro de cada área de atención pública, con especial hincapié en la sanitaria, donde se va gran parte de los impuestos recaudados (el 9,6% del PIB, datos de 2012 según el INE y la OCDE).

  2. Lo que cuesta cada ingreso, con comida y cama y día de UCI

    El servicio de comida en un hospital: tres comidas, 34,3 euros según un estudio
    El servicio de comida en un hospital: tres comidas, 34,3 euros según un estudio - abc

    Solicitados los datos en distintos departamentos, cabe deducir que en España no existen muchos estudios que detallen partida a partida el coste de tener a un enfermo en la cama de un hospital. Sí se han publicado varios informes con distinto cuño, que dan idea de la elevada cuantía que se abona por cada funcionalidad dentro de la atención sanitaria. El madrileño Hospital 12 de Octubre «puso precio» a través de un completo estudio a la asistencia de pacientes que padecían un politraumatismo, ya que este centro es una referencia para este tipo de complicaciones. El coste medio lo extrajo a partir de una muestra de 131 personas.

    146 euros cuesta una cama; 2.061 euros un día de UCI

    En ese estudio se estima que el día de hospitalización para uno de esos enfermos cuesta 146 euros, un monto que en la UCI se eleva hasta los 2.061 euros. Si ese paciente desayuna, almuerza y cena, entonces hay que sumarle otros 34,3 euros/día. De acuerdo siempre con el mismo trabajo, una radiografía de pelvis para cada uno de esos pacientes cuesta 17,3 euros; más otros 15,3 euros si es de tórax; un TAC, 55,7 euros... Cabe matizar que se trata de un informe fechado en el año 2012, que asignó un coste fijo de 429 euros a cada día que se pasa en las urgencias. En el mismo documento se apunta que algunas de las pruebas diagnósticas más caras eran la resonancia magnética cerebral (con un precio por encima de los 400 euros); y la arteriografía con embolización, que llegaba a costar más de 1.000 euros.

    Dan cuenta en el estudio, publicado en la revista «Cirugía española» por el doctor Ismael Auñón Martín, del departamento de Traumatología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que si se pusieran en marcha iniciativas como las del copago o el cobro por comida en los hospitales, cada paciente aquejado de un politraumatismo del 12 de Octubre habría tenido que sufragar los 293 euros de media que costó su ingreso con una duración promedio de 9,6 días. Y eso solo en concepto de comida. Luego se computaría el resto de los gastos (casi 1.000 euros de anestesia y otros 2.000 de quirófano).

    Una cama pública, 655 euros menos que la privada

    Un segundo informe que avala el elevado precio que entraña mantener cada cama lo publicó el sindicato CSIT Unión Profesional ese mismo año 2012, que trata de apuntalar la idea de que una unidad «privatizada» o en un centro privado cuesta mucho más a la Comunidad de Madrid que una pública, 665 euros más al día con exactitud. En pleno vendaval político en el Gobierno de Esperanza Aguirre -heredado luego por Ignacio González- por abrir centros privados en la Comunidad, el informe concluyó que cada cama pública le sale al contribuyente por 955 euros al día, frente a los 1.660 que cuesta sostenerla gestión privada mediante; un 74% más barata la pública que la privada.

    Comida y cama en 2010: 391 euros/día

    En Castilla y León, el consejero de Sanidad de 2010 ejemplificó con datos el esfuerzo que debían hacer las sufridas arcas sanitarias para hacer frente a cada consulta del médico de Atención Primaria: 72 euros por «barba». La hospitalización costaba en esta región, hace ya un lustro, 391 euros al día por persona.

    Si cobrasen visos de realidad iniciativas como las que preponderan en otros países, como la «factura sombra» que recibe cada enfermo con el desglose del gasto que conlleva una actuación sanitaria en cada caso, el paciente vería cómo someterse a una rectoscopia le supone 59 euros al erario público, verbigracia, según los datos que facilitó la Consejería del ramo de Castilla y León, en este caso. El entonces titular del ramo tenía la «honorable» intención de sensibilizar a la ciudadanía de lo que cuesta mantener ciertos servicios y de que no se podía abusar de su buen uso, más en tiempos de crisis como los que se atravesaban.

  3. Los diagnósticos más onerosos

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    En 2013 se publicaron por parte del Ministerio de Sanidad los datos de Grupos Relacionados con el Diagnóstico (GRD) del año 2011. Según dicho estudio, el número global de altas durante ese ejercicio fue de 3,64 millones de personas y el coste medio por ingreso de esas personas fue de 5.031 euros (lo que elevó el monto general a más de 18 mil millones de euros: 18.314.593,46).

    Por diagnósticos más onerosos, el GRD 877 (que alude al grupo de traqueostomía con ventilación mecánica más de 85 horas con procedimiento quirúrgico mayor) es el más caro con 116.051 euros por ingreso; seguido en segundo lugar por el coste de los neonatos con peso inferior al nacer de 750 gramos, que suponen un coste medio de 102.602 euros. La neumonía complicada, el parto vaginal, las prótesis mayores que no son de cadera, y las de cadera a continuación, son actuaciones igualmente muy gravosas.

    Datos orientativos sobre la factura final

    En el Boletín Oficial de Aragón, por último, se publicó en 2012 (resolución del 30 de julio) una revisión de las tarifas a aplicar por prestar servicios sanitarios a terceros que están obligados al pago o a usuarios sin derecho a asistencia sanitaria en la Comunidad Autónoma de Aragón, lo que permitió hacerse una idea de cuánto supone cada gestión. Tienen un precio diferente según el nivel del hospital regional del que se trate, pero se estableció una cuantía media, así que los precios son ciertamente estimativos: por estancia en hospitalización, se pagan 508,17 euros en el primer tramo; en la UVI, UCI y unidades coronarias, ese monto asciende a 1.357,09 euros por estancia en el primer tramo; la primera asistencia ambulatoria supone 135,74 euros; el precio por intervención quirúrgica ambulatoria es de 162,85 euros y el de las urgencias en el supuesto de no causar ingreso, 133,19 euros de promedio.

    En la misma tabla aparece el precio que acarrea para las arcas autonómicas cada sesión de rehabilitación (20,08 euros, que por mes completo en régimen de sesión diaria es de 152,02 euros); por TAC 150,56 euros; por radioterapia superficial 14,13 euros; por cada sesión de hemodiálisis 239,22 euros.

  4. Qué cuesta cada trasplante: del más caro (páncreas) al «barato» (renal simple)

    Una intervención de trasplante de riñón
    Una intervención de trasplante de riñón - abc

    Entre los 15 grupos de diagnóstico más costosos se encuentran la práctica totalidad de los trasplantes, con precios muy dispares. El de páncreas computa 99.637 euros por trasplante; el de pulmón son 80.995 euros por caso; el de riñón-páncreas 74.979 euros; hígado e intestino suman 74.101 euros por trasplante; el de médula ósea alogénico, 65.829; 59.072 euros supone cada trasplante cardiaco y cada caso de trasplante renal simple, unos 26.000 euros.

    Estos cálculos que publicó el Ministerio de Sanidad se facilitaron con un matiz: hay que tener en cuenta que en dichos costes no se computan ni los fármacos, ni pruebas complementarias, ni se incluye el proceso ambulatorio o sucesivos durante el resto de la vida del paciente trasplantado.

  5. Cada plaza de escuela infantil: 5.100 euros al año en Madrid

    Un alumno trastea con una pizarra digital
    Un alumno trastea con una pizarra digital - abc

    El 1 de septiembre de 2013, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid remitió una carta a los padres de los niños que habían obtenido una plaza en las escuelas públicas infantiles para informarles del coste económico real que tenía dicha escolarización: más de 5.100 euros anuales de media. Sirvió esto para otorgar trascendencia pública a lo que costaba cada plaza en un aula de escuela infantil y al hecho de que se sufragaba con las arcas autonómicas «un importante esfuerzo» del coste real. Rezaba la misiva que se desembolsaba tamaña cuantía para que «familias como la suya puedan beneficiarse de este servicio por precios muy inferiores», dentro de una horquilla que iba de los 80 euros al mes hasta los 260, dependiendo de la renta per cápita de cada unidad familiar. Además, ¿cuánto cuesta el servicio de comedor? La misma carta lo decía: 87 euros al mes tenían que añadir los progenitores de los menores que hicieran uso de esa prestación.

    Por poner otro ejemplo comparativo, cada plaza privada en Bilbao de guardería para un niño de 0 a 2 años cuesta 240 euros al mes, según un estudio publicado en 2009, frente a cada plaza pública cuyo coste promedio evaluado se cifró en 198 euros mensuales. La diferencia va a cargo de la Consejería de Educación competente.

  6. Por niveles educativos: cuánto vale una plaza en el instituto

    El desembolso de cada pupitre: 8.122 euros al año en la etapa de Secundaria
    El desembolso de cada pupitre: 8.122 euros al año en la etapa de Secundaria - abc

    De acuerdo a un informe de la Oficina de Estadística del Ministerio de Educación -« Datos y Cifras. Curso escolar 2014-2015»- el gasto por estudiante (un indicador calculado y presentado siguiendo la metodología que se aplica en el contexto internacional, de acuerdo a cada nivel educativo) asciende en la Educación Primaria a 6.080 euros de media nacional en el presente curso, en Secundaria se elevaba a 8.122 euros, y era de más de 10.000 euros (10.088 euros de media) en la Enseñanza Superior.

  7. Cada universitario le cuesta al Estado unos 9.000 euros al año

    En la facultad, cada plaza de un alumno conlleva un gasto medio anual de entre 9.000 y 10.000 euros
    En la facultad, cada plaza de un alumno conlleva un gasto medio anual de entre 9.000 y 10.000 euros - abc

    Cuando el ya exministro de Educación José Ignacio Wert propuso que para mantener la beca -ayuda oficial del Estado- el universitario debería tener al menos un 6,5 de nota media, se armó la marimonera. Detrás de la polémica suscitada por sus declaraciones, en las que se preguntó de forma airada si un alumno que no tuviese esas calificaciones acaso mereciera el incentivo económico, se escondía otra realidad: lo que cuesta cada plaza en las facultades del país. Entonces se conoció que cada plaza universitaria cuesta alrededor de 9.000 euros (datos de 2010, aunque ya hemos citado que Educación lo elevó el pasado curso por encima del listón de los 10.000, ya que varía mucho en función del destino, el centro y la carrera) y que el Estado (los contribuyentes) abona la mayor parte de los estudios de todos los universitarios, becados y no becados. Las tasas académicas suponen una cobertura del 20% del coste total de matriculación. El resto se abona con cargo a los presupuestos públicos. Luego, además, hay algunos estudiantes que reciben la beca oficial y no pagan ese 20% (o sólo una parte de las tasas).

    Según los datos que publica la OCDE, el coste por alumno y año en España se halla por encima de lo que pagan los demás países de la OCDE y también del promedio de la Unión Europea. Por titulación, la OCDE calculaba en 2007 que el coste total de un alumno en todos sus años en la facultad ascendía en nuestro país por encima de los 64.000 euros. Como decimos, de ellos, incluso contando a los alumnos con suspensos (que pagan un porcentaje superior de sus tasas), las administraciones públicas sufragan en torno al 80-90% del coste de la matrícula. Y esto teniendo en cuenta también otro factor extra: España es uno de los países de Europa con más tasa de universitarios, una situación que se arrastra desde hace décadas.

    Nuestro país cuenta con un 42,3% de la población de 30 a 34 años graduada o licenciada (según la encuesta europea de población activa de Eurostat, publicada en 2013) frente al 36,9% de promedio en el Viejo Continente. Como parangón, valga ponerlo en correlación con Alemania, donde ese indicador de universitarios es de un 33,1%; en Finlandia, que tiene un 45,1% y Suecia escala al 48,3%: mientras que Irlanda es la número uno con el 52,6% de su población de 30 a 34 años poseedora de un título de Educación Superior; frente a las renqueantes Portugal, con un 29,2% e Italia, con el 22,4%.

    A partir de ahí, hagan los cálculos.

  8. Conservar cada kilómetro de carretera cuesta 13.208,33 euros al año (cálculo estimativo)

    La conservación de la red vial por parte del Estado entraña actuaciones ante las inclemencias del tiempo, por ejemplo
    La conservación de la red vial por parte del Estado entraña actuaciones ante las inclemencias del tiempo, por ejemplo - efe

    Las actuaciones de conservación de la red vial por parte del Estado, con cargo al Ministerio de Fomento, abarcan el mantenimiento de la vialidad en condiciones adecuadas (incluye las labores de cuidado de las vías durante el invierno, las operaciones de limpieza y las actuaciones de emergencia, ante accidentes de tráfico, por ejemplo), la conservación ordinaria, destinada a asegurar el servicio de la carretera en las condiciones de diseño, también la extraordinaria, que integra las tareas de de conservación que no pueden ser cubiertas por la ordinaria, tales como la rehabilitación de firmes y estructuras, la reposición de elementos dañados u obsoletos, etcétera. De esta manera, la carretera recupera las características iniciales que se van deteriorando con el paso del tiempo.

    Desde el departamento que pilota Ana Pastor se explicita que también se ocupan de la gestión del uso y defensa de la zona de la carretera, para controlar la zona de dominio público de la vía y sus servidumbres; así como todas las actuaciones de mejora de la infraestructura existente, incluyendo las relacionadas con la seguridad vial; se costea la conservación y mantenimiento de la red de carreteras del Estado, con la excepción de las autopistas de peaje explotadas por las concesionarias.

    Las actividades de mantenimiento de la vialidad, de conservación ordinaria, gestión del uso y defensa de la carretera, mejoras de bajo coste relacionadas con la seguridad vial y una parte de la conservación extraordinaria se realizan través de contratos de conservación integral, para lo cual la red está dividida en 160 sectores, lo que supone el 95 % de su longitud (como excepción, uno de los 160 sectores es explotado con medios propios de la Dirección General de Carreteras). Cada sector abarca una longitud de entre 100 y 200 km. de red, y comprende tramos de unos o varios itinerarios en función de sus características.

    El presupuesto destinado al programa de conservación y seguridad vial en los PGE 2015 es de 935 millones (un generoso incremento, ya que en 2012 sumaba 873 millones, en comparación). En el mismo se incluyen, además de las indicadas, las actuaciones en materia de seguridad vial (con una inyección de 67 millones de euros) y las autovías de primera generación (290 millones de euros presupuestados). Para conservación integral, se presupuestan 317 millones de euros. Estos serían los datos por encima, así que en una estimación orientativa, se podría decir que como son 160 sectores los que abarca la red, multiplicados por una media de 150 km. cada uno de ellos, daría como resultado 24.000 km. de vías.

    El cociente resultante de dividir el presupuesto de los 317 millones consignados únicamente para conservación integral entre estos 24.000 km. da como resultado 13.208,33 euros anuales destinados a conservar cada uno de los kilómetros de carretera que conforman la araña de la red vial en nuestro país.

    El PGE asignado a Fomento en 2015 se elevó a 17.496 millones, estando capitulados 2.194 de esos millones de euros para el epígrafe «carreteras», con todos sus requerimientos incluidos.

    *(Se debe apercibir que el dato es un promedio extraído de los datos inyectados para Fomento dentro de las cuentas generales del Estado)

  9. 68,7 millones para mover y suministrar a las casi 1.500 máquinas quitanieves del país

    Una máquina quitanieves, en labores de limpieza de una carretera el pasado invierno
    Una máquina quitanieves, en labores de limpieza de una carretera el pasado invierno - ABC

    Cuánto cuesta mover una máquina quitanieves no se incluye especificado en una partida exacta, así que se encuadraría en la gestión de mantenimiento de las carreteras que se explica en el apartado anterior. Según detalla Fomento, en la red de carreteras del Estado existen 170 centros de conservación y explotación. Estos centros son las bases de operación de los medios humanos y materiales que atienden las labores encomendadas.

    Entre esas labores se encuentran las relacionadas con vialidad invernal: actualmente en la Red Carreteras del Estado operan 1.431 máquinas quitanieves y existen 360 almacenes y 463 silos de sales fundentes con una capacidad de 218.522 toneladas de almacenamiento, lo que supone un coste anual de 68,7 millones de euros, informó Fomento. Además, se encuentran en servicio 33 aparcamientos de emergencia y otros 2 en construcción, que están estratégicamente situados para poder estacionar los vehículos pesados, a los que se suele restringir la circulación durante las nevadas. El presupuesto para mover, desplazar, mantener y suministrar material a cada una de esas máquinas quitanieves sería, por tanto, de unos 48.008 euros (un guarismo también orientativo, ya que se parte del hecho de que entraña desde el coste del mantenimiento y alquiler de almacenes hasta el suministro de combustible a cada vehículo requerido con los copos del invierno).

  10. Cada día de seguridad (privada) en un aeropuerto como Barajas, 105.915 euros

    Pasajeros a la espera de un vuelo en Adolfo Suárez-Madrid Barajas
    Pasajeros a la espera de un vuelo en Adolfo Suárez-Madrid Barajas - ABC

    ¿Cuánto cuesta una jornada de seguridad en los aeropuertos? Desde AENA señalan a este periódico que el destacamento oficial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (del que fuentes policiales evitan dar números por razones de seguridad) es el que tiene la competencia en materia de seguridad en los aeropuertos de toda la red pública. No hay, por tanto, guarismos referidos a los costes y personal que se puedan contabilizar a la hora de ofrecer un promedio exacto. Por su parte, fuentes policiales apuntan a que ellos se encargan de velar por el control de filtros, vigilancia, extranjería... y no supone un refuerzo adicional de agentes. Cobran en función de su destino y especialidad, aclaran, pero no hay que añadir un componente adicional de gasto por estar destinados en un aeródromo. Además de la seguridad pública, en aeropuertos como el Adolfo Suárez Madrid-Barajas se gestiona la adjudicación de subcontratas a empresas de seguridad privada, que son las siguientes en el caso que ocupa y siempre según los datos facilitados por AENA: para temas de inspección de pasajeros, adjudicado el servicio a la empresa Prosegur el 1 de julio de este año por 21.691.186€ anuales; para temas de inspección de equipaje de bodega e inspección de empleados, adjudicado el servicio a la empresa Vinsa el 1 de julio de este año por 13.394.000€; para temas de centro de gestión del aeropuerto, adjudicado el servicio a la empresa Segurisa desde el 1 de febrero de 2014 por 1.165.990€; y para servicio VIP (paso «fast track» que las compañías ofrecen a sus pasajeros VIP o de fidelización), adjudicado el servicio a la empresa Vinsa el 1 de julio de 2015 por 2.408.007,90€.

    Todos los importes corresponden a un coste anual estimado. En cuanto al número de empleados, AENA contrata el servicio y cada una de esas empresas coloca al personal que estima conveniente.

    AENA tiene consignados en los PGE 2015 como inversión en su red de aeródromos 450 millones de euros y entre sus objetivos para este dinero se encuentra el de «la mejora en la seguridad» de los recintos aeroportuarios.

    En resumen y tomando en consideración que a todos estos importes de la seguridad privada habría que añadirle el equivalente a las jornadas de trabajo de los agentes públicos destinados a tal fin, el dato que resulta de la suma y la división es que cada día de seguridad (privada) en un aeropuerto como Barajas cuesta 105.915 euros.

  11. La factura de la seguridad en el fútbol

    Grada del fondo sur del estadio Vicente Calderón
    Grada del fondo sur del estadio Vicente Calderón - efe

    Escribir aquí y ahora cuánto cuesta un partido de alto riesgo para el Estado ha resultado, por qué no decirlo, imposible. La Dirección General de Policía elaboró un completo informe en 2003 en el que señaló que la seguridad de los partidos de fútbol suponía a las arcas del Estado un desembolso de cerca de 16 millones de euros por temporada, más de 2.600 millones de las antiguas pesetas y que este dato se había incrementado en 6,6 millones en los últimos cinco años, desde 1998. Así que si extrapolásemos el aumento a los posteriores 10 años, entonces en 2013 habría ascendido la cifra en 13,2 millones y estaríamos hablando de más de 29 millones de euros en el importe anual. El Barcelona-Madrid de alto riesgo en 2003 costó, por ejemplo, 66.473 euros, con 348 funcionarios desplegados (entre agentes de las Unidades de Intervención Policial, unidades de caballería, helicópteros...), pero como decimos son datos de hace doce años. Y no tienen por qué ser extrapolables exponencialmente.

    En este contexto hermético y desactualizado, fuentes policiales aseguran que un partido de alto riesgo no acarrea un plus de salario al agente que lo cubre, ya que al cobrar por destino y especialidad, un policía de la unidad de Caballería no recibe una paga especial por cubrir un derbi en la capital, sino que ya va integrado en su sueldo original. Las cifras más elocuentes que hallamos las proporcionan los Gobiernos vasco y catalán. ¿El motivo? En una y otra Comunidad, hay un refuerzo de agentes de policía autonómica, ertzainas y mossos, respectivamente, en la cobertura de partidos de cierto peligro. El Gobierno de Iñigo Urkullu tuvo la voluntad en 2013 a través de un proyecto de Ley de Espectáculos Públicos de percibir 31 euros de tasa por agente y hora que destinase a un partido de alto riesgo en el que estuviesen implicados algunos de los siete clubes vascos más importantes. ¿A quién le cobraría la tasa? A los clubes. Gracias a ese proyecto, que quedó descafeinado, se revelaron datos como que 300 ertzainas trabajan por la seguridad en los siete clubes, y que un Athletic-Celta, por ejemplo, sin ser de alto riesgo, costaría unos 220.000 euros (solo en este concepto gravado adicionalmente). La factura media de la jornada por equipo sería de 33.000 euros, tal y como recogió el diario «El Correo».

    El Ejecutivo catalán intentó lo propio, aplicando un gravamen de 33 euros por hora y agente a los equipos catalanes. El departamento de Interior recogía en el anteproyecto de ley de medidas fiscales y financieras de 2014 la medida, consistente en imponer esa cuantía en los partidos de fútbol considerados de alto riesgo, ya fuesen clásicos contra el equipo merengue, los derbis barceloneses entre el Barça y el Español o los encuentros de competición europea con el Camp Nou como «local». Con la iniciativa, Interior esperaba recaudar solo por los mossos desplegados en los estadios un millon y medio de euros por temporada.