Inés Arrimadas, candidata a las primarias de C's para encabezar la lista en Cataluña.
Inés Arrimadas, candidata a las primarias de C's para encabezar la lista en Cataluña. - efe
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Inés Arrimadas, la alumna aventajada de Ciudadanos: «Es un bendito problema que me comparen con Rivera»

Jamás se imagino en política, pero ahora se perfila como la candidata de Ciudadanos en Cataluña como relevo de Albert Rivera. La comparación con él no le asusta: «Es el mejor político de España. Lo frustrante es que tú jefe sea un inútil, no lo contrario»

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Se reconoce tímida y algo insegura. Su experiencia política se resume en los dos años y medio que lleva como diputada en el Parlamento de Cataluña. Pero ese es también su aval, un currículum en el que el sector privado y académico tiene más peso que su vida pública. Se afilió a Ciudadanos en 2011, cuando una amiga le pidió que le acompañara a un acto del partido, que por aquel entonces tenía tres escaños y seguía siendo para muchos el partido de un Albert Rivera que había posado desnudo en un cartel electoral para darse a conocer. Unos años después, el hombre desnudo es el político con mejor valoración de Espña, y la chica tímida es su sucesora natural.

Inés Arrimadas (Jerez de la Frontera, 1981) cumplirá 34 años un día antes de que, con toda probabilidad, sea proclamada candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Con el PSC y el PP a la baja en la región, su formación emerge como el primer partido constitucionalista en Cataluña.

En conversación con ABC resume su trayectoria y los retos a los que se enfrenta alguien que «jamás» se había imaginado en política. Tras acudir a aquel primer acto del partido decidió hacerse simpatizante, y un par de meses después afiliarse. «Ya conocía el discurso del partido, pero me decidí a dar el paso porque vi gente normal y comprometida». Reconoce que hasta entonces tenía una visión muy escéptica sobre la militancia en los partidos.

Han pasado apenas cuatro años de aquel sentimiento. Todo ha cambiado para una persona a la que Albert Rivera definió esta semana como «la mujer con más futuro político del país». Se ofreció incluso a ser su «telonero» durante la campaña para el próximo 27 de septiembre. En el partido son conscientes de que Rivera sigue siendo su mejor activo, pero la proximidad de las elecciones generales le ha hecho ceder la responsabilidad de un reto mayúsculo. Porque en el partido aspiran a dar la batalla a Convergencia y ERC. Y con la crisis que sufre ahora la federación que ha dirigido Cataluña desde la transición, la tésis oficial del partido es la de no descartar nada. Salir a ganar.

Y es a Arrimadas la que con toda probabilidad asumirá ese reto. Licenciada en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, cursó además estudios superiores en Gestión Empresarial y Negocios Internacionales en Niza. Arrimadas domina, además del catalán y el castellano, el inglés y el francés. Tras terminar la Universidad con 24 años trabajó un año y medio en un grupo de empresas de servicios industriales y posteriormente, durante seis años, en la consultora D'Aleph. «He tenido mucha suerte en el mundo laboral», reconoce.

Siempre estuvo en las quinielas para sustituir a Rivera, aunque quizás el relevo en Cataluña llega antes de lo que todos pensaban. Desde comienzos de año comenzó a participar en alguna de las principales tertulias de ámbito nacional. Pero cuando de verdad su mayor influencia se hizo evidente fue en la campaña de las pasadas elecciones municipales. Con Albert Rivera de gira por toda España, fue la diputada catalana la que asumió el peso de la campaña en Cataluña. Hubo un día que quedó patente a la perfección esa promoción. El 17 de mayo Ciudadanos celebraba su acto central de campaña en Madrid. Ese día tomaron la palabra Rivera, el candidato autonómico, Ignacio Aguado, y la candidata a la alcaldía, Begoña Villacís. Un día antes, el acto de campaña del partido se había desarrollado en Barcelona. Además de Rivera intervino Carina Mejías, la candidata a la alcaldía, y, ante la ausencia de elecciones autonómicas, fue Arrimadas la elegida como tercer orador.

Al igual que Rivera ofreció esta semana su pedigrí catalán para «ayudar» a sentar las bases de una España «unida y diversa», Arrimadas aporta su condición de andaluza para construir una Cataluña de todos. Su familia sigue viviendo en Cádiz, y el verano pinta complicado para ir a hacer una visita. Vive en Barcelona desde que en 2006 su carrera profesional la llevó a pasar cada vez más tiempo en la ciudad condal. «Siempre he dicho que me siento andaluza y catalana», afirma. Reconoce que le sorprendía cuándo algunas personas alababan lo bien que se había integrado. «¿Cómo no iba a estarlo? Vivimos en un mundo globalizado en el que la gente se mueve constantemente y yo ni siquiera cambié de país». Es la sorpresa de alguien que no «entiende» los nacionalismos.

Entró en la Ejecutiva del partido en el año 2011 como secretaria de Juventud. Tal vez por su imagen y cercanía generacional, siempre se la consideró una versión femenina de Albert Rivera. Aunque el partido insiste en que «lo importante son las ideas y no la edad» parecía evidente que su discurso por la regeneración necesitaba, al menos para este puesto como relevo de Rivera, a un perfil joven. La eterna comparación con Rivera no le preocupa. Al contrario. « Es el mejor político de España. No hay nada más frustrante que tu jefe sea un inútil. Esa comparación es un bendito problema».

Su principal desempeño esta legislatura ha sido en la comisión de Empresa y Empleo. También ha trabajado en la comisión del caso Spanair y en tareas de juventud, igualdad y tecnología. Reconoce con cierta frustración haber vivido «una legislatura perdida» por la deriva independentista emprendida por Artur mas. Cuestiona como «dos enemigos políticos de toda la vida», como CIU y ERC, «que no tienen nada que ver en modelo social y económico» se han aliado en la cuestón independentista «que es lo único que les une».

Se declara «ilusionada» ante el reto que tiene por delante. «Tenemos una oportunidad muy grande que no podemos desaprovechar». Su agenda, cada vez más apretada desde que la semana pasada asumió la portavocía de su grupo, no trabaja con otra tésis que no sean las elecciones el próximo 27 de septiembre. «A estas alturas sería intolerable que Mas no convocase elecciones».

Poner encima de la mesa «lo que une a los catalanes» es su principal objetivo, y señala como una de sus prioridades una reforma de la Administración que reduzca la «grasa», diputaciones y entes comarcales, para destinarlo a sanidad, educación y servicios sociales. «Ayudar a las pymes, a los autónomos y reducir el paro es el verdadero reto de Cataluña».