Cristina Garmendia
Cristina Garmendia - Ignacio Gil
Conversaciones con causa

Cristina Garmendia: «El Gobierno del PSOE subestimó el alcance y la gravedad de la crisis»

Al frente de la Fundación España Constitucional, reclama «respeto» a los que hicieron posible la Carta Magna, e inspirarse en sus valores

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A Cristina se la rifan. Desde su paso por el Ministerio de Ciencia e Innovación durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, su nombre se codea entre los grandes, aunque ella lo acepta con naturalidad. En la presidencia de Cotec, relevando a Juan Miguel Villar Mir. En el consejo de Gas Natural, precediendo a Felipe González. En la presidencia de la Fundación España Constitucional, junto a Rodolfo Martín Villa y Pío Cabanillas.

Especialista en configurar equipos, lleva adelante múltiples proyectos a la vez. Sin tregua. De ahí que reconozca su «síndrome de la caverna», pero no porque le hayan afectado las sombras de la política. En autocrítica permanente, su entusiasmo es contagioso. «El futuro de la política no depende de los partidos, sino de las personas».

-Tuvo una conversación con Zapatero de cinco horas antes de asumir el Ministerio de Ciencia e Innovación…

-Mi trayectoria estaba centrada en el ámbito de la investigación y la innovación, y cuando llevas años diciendo lo que el Gobierno debería hacer, es una oportunidad y una gran responsabilidad pasar al otro lado de la barrera. Había una propuesta clara por la I+D+i, y tuve absoluta libertad e independencia a la hora de nombrar a todos los altos cargos. Estoy orgullosa de haber formado parte del Gobierno del presidente Zapatero, donde pude hacer muchísimas reformas.

-Durante su mandato se aprobó una nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, con sólo tres votos en contra.

-Casi por mayoría absoluta, con un Gobierno en minoría. Teníamos todos los elementos en contra. Fue posible gracias al consenso. Uno de los grandes cambios fue acabar con la precariedad que había con las becas, porque los investigadores en formación no tenían todas las prerrogativas como los médicos.

-Usted estuvo en el Gobierno de Zapatero. ¿No se vio venir la crisis?

-El gran punto de inflexión fue la caída de Lehman Brothers, pero realmente la virulencia de la crisis, salvo que uno tuviera una bola mágica, era difícil de predecir. Posiblemente se subestimó hasta dónde podía llegar, y era el momento de ponernos a trabajar todos juntos, e ir viendo cómo evolucionaba la economía. Nos mostró que nuestro sistema productivo no era un sistema sólido. Por eso, una de las grandes conclusiones de esta crisis es que la innovación es una de las claves para la supervivencia, para que nuestras economías sean menos vulnerables a los ciclos económicos. El debate de la culpa no nos lleva a ningún sitio.

-¿Usted volvería a la política?

-En este momento no volvería. Si la pregunta es: ¿si volviera a la casilla de salida aceptaría de nuevo el reto?, sin dudarlo. La experiencia ha sido transformadora y positiva. Diseñar políticas que transforman sistemas es un reto. Ahora tengo un compromiso personal de ayudar a los gobiernos elegidos por las urnas y a todos los partidos políticos que me pregunten. Desde Cotec les pasaremos datos, reflexiones, iniciativas. La política del I+D+i es fundamental para la competitividad de la economía y el bienestar social.

-¿Se sentaría con los líderes de los nuevos partidos? ¿Con Albert Rivera y Pablo Iglesias?

-Por supuesto. Con cualquiera que tenga interés. Entendemos las dificultades, los retos y las oportunidades. Nos ha pedido información el PP. He tenido reuniones con miembros del PSOE que están en la parte programática. Indirectamente, con Ciudadanos. Hablé con Manuel Conthe y me parecieron muy acertadas algunas de sus propuestas sobre centros tecnológicos. Con Podemos no hemos tenido ninguna relación. Pero, desde luego, mi absoluta disposición a tener un diálogo en nombre de Cotec con los distintos partidos políticos.

-Desde la presidencia de la Fundación España Constitucional, ¿cree que es el momento de abordar la reforma de la Constitución?

-La reforma habrá que abordarla en algún momento. Pero la urgencia no tiene que comprometer los fundamentos y requiere mucho diálogo, no siempre público, para no mostrar las desavenencias. Los acuerdos se forjan con discreción. No es urgente, y es una cuestión muy importante.

-¿Qué piensa cuando escucha que hay que «abrir el candado del 78»?

-No creo en los candados, el movimiento es justo lo contrario, abramos puertas, gracias a la generosidad de muchos fue posible la Transición, y el éxito de la democracia. Mucho respeto a los que la hicieron posible, y mucha inspiración de aquellos valores. La Fundación España Constitucional es un foro de encuentro intergeneracional político, y ojalá sea útil en el debate de las ideas y como herramienta para forjar consensos.

-Sucede a Felipe González como consejera de Gas Natural. ¿Cuál será su aportación?

-Gas Natural es referente en un ámbito clave como es la energía, con un gobierno corporativo sólido y con un magnífico consejero delegado. Creo que puedo aportar mi experiencia en la tecnología, de situar la política energética en otro contexto. Me encanta que alguien pueda pensar que puedo suceder a Felipe González. Ya me gustaría tener su liderazgo y capacidad de impacto.

-¿Ahora todo son puertas giratorias?

-Las puertas giratorias tienen que tener su regulación y transparencia. Si queremos que haya perfiles profesionales no políticos que entren en el Gobierno, como ocurre en todas las democracias avanzadas, tiene que haber un mecanismo de ir para volver. No podemos decir que queremos personas profesionales e independientes si no prevemos cómo es la vuelta, porque si no es una contradicción. Mientras, tendremos que vivir con la demagogia.