Rosa Díez, durante un mitin de UPyD en Valencia en 2014
Rosa Díez, durante un mitin de UPyD en Valencia en 2014 - Rober Solsona
Símbolos políticos de España

UPyD: «El magenta es necesario para crear otros colores, como lo es UPyD para la regeneración de la democracia»

Unión, Progreso y Democracia reivindica que la voluntad de alcanzar pactos está en su ADN y en sus señas de identidad

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Se prevén tiempos de pactos y Unión, Progreso y Democracia (UPyD) reivindica que la voluntad de alcanzar pactos está en su ADN y en sus señas de identidad. No es casualidad que las letras P y D de su logo se toquen, ni tampoco su emblemático color magenta, que según fuentes del partido, buscaba resaltar el objetivo de su intención de convertirse en garante y sostén de la democracia.

«Gustaba la idea de que el magenta es un color "base" o "primario" es decir "necesario" para la creación de muchos otros colores como lo es UPyD para la regeneración de la democracia», explica la responsable de identidad corporativa del partido, Liliana Labarthe. Un color escogido no solo por no estar patrimonializado por ningún otro partido ni por ser llamativo, sino para resaltar la vocación pactista pero también de ser garante democrático de la formación, que nació en 2007 y al que las encuestas sitúan ahora en el camino de salida de muchas de las instituciones en las que está presente.

El diseño del logo fue encargado personalmente por su portavoz, Rosa Díez, a una pequeña agencia de publicidad del País Vasco, que no cobró nada. En las directrices que Díez envió a la agencia figuraba una fundamental, según explica Labarthe: «que en el logotipo estuvieran representados los conceptos e ideas que defendemos como Unión, Progreso y Democracia». En 2007, cuando Díez presentó UPyD arropada por Mikel Buesa, Carlos Martínez Gorriarán y Fernando Savater, desde el partido se justificó la elección del nombre porque defendería incondicionalmente la unidad de España, respetaría las libertades individuales y apostaría por una democracia «radical».

«La función asociativa de la marca recae en las siglas del partido sin buscar combinaciones insólitas, ni símbolos. El contenedor se asemeja también a un bocadillo de cómic, un recurso generalizada entre los partidos políticos españoles», valora Miguel Gosalvez, diseñador gráfico y director de GW Creativos y profesor del Instituto de Gobierno y Marketing Político (CIGMAP) de la Universidad Camilo José Cela.