Susana Díaz y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo
Susana Díaz y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo - AFP

El PSOE, harto del culebrón Sánchez-Díaz

Barones, cuadros y militantes se mueven entre la perplejidad, la

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Nadie en el PSOE acaba de creerse que Susana Díaz vaya a estar ausente de todos los mítines que Pedro Sánchez está protagonizando en las ocho provincias andaluzas; siquiera irá "al de Sevilla", el jueves 21 de mayo, se dicen en voz baja barones, cuadros y militantes que asisten al enésimo capítulo del culebrón entre ambos con una mezcla de perplejidad, indignación y aburrimiento.

Ninguno de los consultados por ABC sabe, a ciencia cierta, quien empezó la contienda y a estas alturas creen que poco importa ya, pero todos tienen claro que "esto se tiene que acabar por el bien del partido". Empezando por Felipe González, que así se lo transmitió por separado a ambos a principios de año. "Os vais a cargar el PSOE", dicen que les dijo... Por lo visto con escaso éxito.

Desde entonces, no hay ocasión en la que el expresidente del Gobierno deje de respaldar a Sánchez. Fue muy crítico al inicio de su mandato y, como le ocurre al resto de la "vieja guardia", no le gusta nada el trato que él y la presidenta de la Junta de Andalucía están dispensando a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán a propósito de los ERE.

Pero González piensa que Podemos y Ciudadanos han venido para quedarse en el escenario político, más cerca del 20% del voto que del 15% que les dan las encuestas más optimistas; que se nutren en buena parte de antiguos votantes socialistas y de nuevos que, en condiciones normales deberían ser del PSOE; y que lo último que le hace falta a su partido es este espectáculo.

Paradójicamente, y hasta que las elecciones del 24 de mayo certifiquen o no su liderazgo, Pedro Sánchez es hoy el fuerte en este pulso. Justo al contrario de lo que ocurría en enero, cuando Susana Díaz adelantó las elecciones andaluzas al 22 de marzo, convencida de que neutralizaría a Podemos y que, sobre esa base, edificaría su liderazgo nacional en el PSOE.

Y es que, como decía esta semana un veterano socialista aludiendo a la excesiva gestualidad de la andaluza, "en política, igual que en la vida, cuando sacas el pito, te lo cortan". Verdad o no, lo cierto es que dos meses después de la cita con las urnas, Díaz se encuentra con que el nuevo Parlamento andaluz ha rechazado tres veces su investidura y, lo que es peor: ha perdido la iniciativa política.

Ésta ha pasado, silenciosamente, a terreno de Sánchez, el protagonista inevitable de los pactos a múltiples bandas para toda España que habrá que tejer tras las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo en las que el PP puede perder muchas mayorías absolutas.

Oficialmente, Ferraz dice que los barones van a tener manos libres para acordar con Podemos, Ciudadanos y con partidos regionalistas el desalojo del PP. Pero, desde el entorno del secteraio general ya se está deslizando la idea de que Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, "tendrán que verse y conocerse" después de esta cita con las urnas; es decir, manos libres... pero menos.

Por si acaso, Díaz, siempre celosa de sus tiempos, ya dice que ella nunca aceptará que Andalucía entre en ese "cambio de cromos", pero el secretario general, aprovechando que no va a sus y, como quien oye llover, la ignora. Anoche, en Vélez-Málaga respondió indirectamente a su amenaza de repetir las elecciones andaluzas mostrándose "convencido" de que será presidenta más pronto que tarde y sin necesidad de llegar a eso.

Sánchez sabe, y ella también, que la presidenta andaluza va a quedar "presa" en el sevillano palacio de San Telmo durante toda la legislatura andaluza; muy débil como para patrocinar entre los suyos a un tercero que dispute al secretario general la candidatura a la Presidencia del Gobiereno en las primarias del 26 de julio.

"Susana no se ha dado cuenta todavía de que con su actitud de estos meses ha `quemado´ las primarias; de que con cada gesto suyo de distanciamiento reforzaba a Sánchez en las bases, que son soberanas", dice a ABC una persona del entorno del líder socialista.