Alberto Garzón, candidato de Izquierda Unida a la presidencia del Gobierno, ante una pared decorada por el signo de IU en varios colores
Alberto Garzón, candidato de Izquierda Unida a la presidencia del Gobierno, ante una pared decorada por el signo de IU en varios colores - EFE
Símbolos políticos de España

Izquierda Unida: un logo de 500.000 pesetas para «superar» la hoz y el martillo

El signo que representa a la coalición de izquierdas abandonó cualquier referencia al histórico partido que la integra e incluso marginó el color rojo hasta hace pocos años. Se adjudicó en 1988 mediante un concurso y se rediseñó en profundidad en 2006

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Un diseño casi para cada comunidad autónoma, otro totalmente diferente para Andalucía, cambios en función del motivo para el que se utilice… El logo de Izquierda Unida (IU), modernizado en 2006, ha seguido una evolución ciertamente caótica, lo que ha provocado que incluso los propios militantes o simpatizantes iniciasen antes de su rediseño campañas en la red para proponer sus propios diseños alternativos.

Pese a que pretendió y sigue pretendiendo aglutinar a la izquierda, la coalición optó inicialmente por renunciar prácticamente al color rojo, históricamente asociado con las formaciones de este espectro ideológico, lo que dio vía libre al PSOE para patrimonializarlo sin oposición. También apartó la hoz y el martillo, los históricos emblemas del Partido Comunista (PCE), su integrante principal.

«Las hoces y los martillos desaparecerán del anagrama de Izquierda Unida», proclamó el secretario general del PCE Julio Anguita, en 1988, poco antes de tomar el testigo de Gerardo Iglesias al frente de la coalición. Eran emblemas cargados de significado en un momento en el que precisamente estaban a punto de desaparecer de lo alto del Kremlin moscovita y de la mitad de Europa que la URSS dominaba con mano de hierro. El comunismo mundial estaba en crisis y la izquierda española necesitaba de nuevas referencias y nuevos signos distintivos.

«La decisión de apartar la hoz y el martillo tuvo que ver con la voluntad con la que nació IU en 1986», explica Alejo Sanz, militante del partido y responsable del rediseño del logo, en 2006. «Era un experimento nuevo que tuvo lugar poco antes de la caída del Muro de Berlin, y pretendía captar una mayoría social, por lo que se planteó un logo más ecléctico, más amplio y transversal».

Iglesias encabezó una nueva coalición que en gran parte era una renovación externa del PCE, acompañado por otras formaciones del mismo espectro ideológico. Una renovación para la cual la convocatoria del referéndum para mantener a España dentro de la OTAN supuso la oportunidad perfecta, al aglutinar a las formaciones a más escoradas en la campaña del voto en contra.

IU convocó un concurso público en 1988 para conseguir nuevo logo

Desechados los viejos símbolos, la nueva formación necesitaría también nuevos signos identificativos. Si bien en sus primeras campañas (elecciones andaluzas y generales de 1986, municipales de 1987) acudió con los emblemas del PCE, el Partido de Acción Socialista (Pasoc) y la Federación Progresista (FP), en 1988 convocó un concurso público para el diseño del nuevo logotipo, con un presupuesto de 500.000 pesetas.

El resultado fue un diseño algo anodino en gris y verde con un toque de rojo. Un signo carente de la potencia visual de la hoz y el martillo (aunque también de su carga ideológica), pero sobre todo falto de homogeneidad, con importantes variaciones en función de la región donde se presentase la candidatura, incorporando las banderas o iconos autonómicos y cambios en las siglas (Esquerra Unida en la Comunidad Valenciana) o incluso imagotipos totalmente diferentes, como el de Ezquer Batua en el País Vasco.

Conscientes de lo pobre del diseño y de los «costes organizativos, políticos y económicos» que suponía tener un imagotipo tan poco homogéneo, Izquierda Unida se planteó hace varios años una evolución de su imagen, que cristalizó en 2006 un logo más limpio, íntegramente rojo y enmarcado en un cuadrado inclinado hacia la izquierda, que le dotó de coherencia además de ser un claro guiño hacia su espectro ideológico.

Un diseño «más amable»

«Decidimos apostar por volver al rojo porque es un color que históricamente nos identifica», explica Sanz. El objetivo era «buscar un formato más moderno, más dinámico y más amable», algo que se había convertido en una necesidad no solo ideológica, sino también logística, ya que iba a permitir «el abaratamiento de costes al poder imprimir la propaganda a una tinta, adaptarlo mejor a cualquier uso...». Un ahorro a tener en cuenta en una formación que, según recuerda el propio Sanz, carece de los grandes recursos de otros partidos políticos.

El nuevo diseño, sin embargo, arrastra algunos de los problemas que sufría el anterior. Así, la actual guía de imagen del partido reconoce de nuevo numerosas variaciones regionales —aunque menos acusadas que antes— y también cambios en función del tipo de actos o medios en los que aparezca.

Así, en redes sociales, manifestaciones y actos de comunicación se le añade un triángulo en el lado inferior, dándole el aspecto de un bocadillo o globo de texto de cómic. Además, algunas federaciones, en especial la andaluza, han optado por un diseño prácticamente idéntico al anterior en lugar de evolucionar al nuevo, admiten cambios importantes en los colores (IU-Convocatoria por Andalucía permite el verde, el rojo, el morado y el negro) e incluso el logo de la federación nacional puede aparecer en varios colores: verde, rojo, morado y negro. Una decisión que desde el partido se justifica por la «incapacidad económica de implantar una imagen gráfica general» pero también por la intención de respetar las distintas sensibilidades regionales.