Cartel electoral de José Ramón (Sánchez) con el logo de Cruz Novillo en lugar destacado (1977) entre las palabras «vota» y «PSOE»
Cartel electoral de José Ramón (Sánchez) con el logo de Cruz Novillo en lugar destacado (1977) entre las palabras «vota» y «PSOE» - Instituto Cervantes
Símbolos Políticos de España

El puño y la rosa, un símbolo socialista en peligro de extinción

Su diseñador, José María Cruz Novillo, lamenta que se mantenga el logo al margen de muchas de las campañas del partido. El PSOE niega que haya planes para relegarlo, aunque admite que ha pasado a segundo plano

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Ha movilizado masas, ha encendido esperanzas y provocado tirrias y animadversión. Ha ocupado un lugar destacado en los carteles electorales del país que ha gobernado España durante más tiempo que nadie en democracia y ahora corre serio peligro de desaparecer de la primera línea. Así lo ve al menos su creador, el venerado diseñador José María Cruz Novillo, que critica que su diseño del puño y la rosa se mantenga al margen en algunas de las últimas campañas electorales del partido socialista.

El signo de Cruz Novillo, cuyos trabajos son admirados tanto en España como en el extranjero, hace tiempo que no aparece en los actos y documentos del PSC catalán. Tampoco tuvo espacio en los carteles electorales de Alfredo Pérez Rubalcaba para las elecciones generales de 2011, ni en el encabezado del programa marco para las elecciones municipales del próximo 24 de mayo. Hace menos de un mes, la candidata socialista a la Junta de Andalucía, Susana Díaz, hoy presidenta en funciones, optó por empequeñecerlo o incluso suprimirlo totalmente de la propaganda electoral.

«Cada vez lo veo con menos frecuencia», se lamenta Cruz Novillo, autor también de los emblemas de la cadena Cope, Correos, Endesa, Repsol, RENFE o el Cuerpo Nacional de Policía, entre muchos otros. «Hay unas tácticas de diversificar la identidad que a mi me parecen erróneas, pero es un hecho que cada vez lo veo menos en la comunicación del partido. Me da muchísima pena porque desde el punto de vista creador cada vez tiene más tirón entre los medios profesionales del diseño».

El puño y la rosa, concebido en su primera versión por Yann Berriet y diseñado por Marc Bonnet, apareció por primera vez en Francia, a principios de la década de 1970. Según explica Beatriz García Paz, de la Fundación Pablo Iglesias, fue adoptado como emblema por el Partido Socialista de Francia en 1971 y pronto comenzó a ser utilizado por los partidos socialistas de Bélgica, Chile y España, y por la Internacional Socialista. En España Cruz Novillo lo reinterpretó gráficamente a petición con de Guillermo Galeote, por entonces miembro de la Ejecutiva del partido.

«Fue en el año 1976 o 1977, cuando el partido acababa de salir de la clandestinidad», rememora. Por entonces, los documentos y los actos de los socialistas estaban presididos por el yunque, el tintero, el libro y pluma, un símbolo que, si bien sigue estando reconocido como emblema en los estatutos, fue relegado a un discretísimo segundo plano tras el trabajo de Cruz Novillo.

«Yo me puse pesado para que fuera el puño y la rosa. No me gustaba trabajar sobre el tintero y el yunque, que es una simbología más esotérica. Es muy probable que yo convenciera a mi cliente de que aceptara la forma de mi propuesta, porque ya en aquella época era un diseño muy potente».

La opinión de que la factura del signo es magnífica es compartida en el sector y todavía hoy, más de treinta años después, el diseño sigue apareciendo con cierta frecuencia en artículos especializados. «El trabajo del gran diseñador» Cruz Novillo es garantía de calidad inmejorable», certifica Miguel Gosálvez, diseñador gráfico y director de GW Creativos y profesor del Instituto de Gobierno y Marketing Político (CIGMAP) de la Universidad Camilo José Cela.

En el caso del PSOE la mano que sujeta la rosa es la izquierda

La reinterpretación de Cruz Novillo, de formas más limpias y geométricas que el original francés, esconde una curiosidad si se compara con los símbolos del resto de partidos socialistas europeos. En el caso español, la mano que sujeta la rosa es la izquierda, mientras que en el resto la extremidad dibujada es la derecha. Preguntado al respecto, asegura en tono jocoso que es «disléxico» y explica que tiene problemas para entender «este tipo de problemas de falsas simetrías». Más serio, asegura que se trata de algo «anecdótico» aunque recuerda que los comunistas habitualmente levantan el puño derecho en sus actos.

El signo de Cruz Novillo se puede apreciar por primera vez en una fotografía de un cartel distribuido por el periódico del partido, «El Socialista», el 15 de abril de 1977. En la imagen se muestra un signo, de formas más limpias y geométricas que el original francés, y con una curiosa diferencia:: en el caso español, la mano que sujeta la rosa es la izquierda, mientras que en el galo la extremidad dibujada es la derecha. Preguntado al respecto, el maestro asegura en tono jocoso que es «disléxico» y explica que tiene problemas para entender «este tipo de problemas de falsas simetrías». Más serio, asegura que se trata de algo «anecdótico» aunque recuerda que los comunistas habitualmente levantan el puño derecho en sus actos.

Diferenciación con el PCE

«Según narra Julio Feo, “La diferencia no era casual, como casi nada: los comunistas saludaban con el puño derecho cerrado; por tanto había que diferenciarse de ellos y adoptamos el puño izquierdo”», puntualizan desde la Fundación Pablo Iglesias. En los días posteriores el signo de Cruz Novillo vuelve a aparecer en los actos y carteles del partido y ocupa un lugar destacado en la reunión de la Unión de Partidos Socialistas de la Comunidad Económica Europea y el PSOE celebrada en Madrid el 23 de abril de 1977. Dos años después, en 1979 la Secretaría de Propaganda del PSOE publica el «Manual de diseño», donde se regulariza la forma, color y maneras de utilizar el logo en los documentos y la propaganda.

El logo ocupó un lugar destacado en las campañas más exitosas del partido

Comenzaba una etapa dorada para el partido, siempre con el signo de Cruz Novillo en lugar destacado. Primero, en el cartel electoral con el que Felipe González arrasaría en las elecciones generales de 1982 y después en las sucesivas campañas en las que los socialistas se harían con el poder en la mayor parte de ayuntamientos y comunidades autónomas españolas. Ni siquiera la salida del poder de Felipe González en 1996 lo relevó a un segundo plano y, en 2004, seguía acompañando en primer plano a José Luis Rodríguez Zapatero cuando éste conquistó La Moncloa. Conun nuevo diseño, eso sí, que mantenía la esencia del original.

Sin embargo, su creador lo ve hoy en día cada vez más lejos de la primera línea, quizás fruto de la crisis de identidad y de intención de voto que afronta la histórica formación, asediada por nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos. Desde el partido niegan que esté en vías de extinción, aunque reconocen que ahora debe compartir protagonismo con nuevos emblemas, como el «Socialistas» coronado por una rosa que cada vez aparece con mayor profusión.

«Ellos tendrán sus motivos para ignorarlo o cambiarlo con tanta frecuencia según la comunidad autónoma que a veces parece un partido distinto. A veces pienso que esta a punto de desaparecer, aunque quizás esté a punto de revitalizarse. No lo sé, pero me da pena ver como el que toma la decisión de ponerlo en la pancarta actúa con total libertad y decide ponerlo o no, es algo que no me ha pasado en ningún otro trabajo».

No hay arrogancia ni altivez en la voz del maestro. Quizás una nota de orgullo y un poco de tristeza por el ninguneo que detecta en el partido, del que se declara «cercano y simpatizante», a la que recuerda como una de sus mejores creaciones. Una de las pocas en las que, según reconoce, se implicó emocionalmente. «Yo me seguiré llevando alegrías cuando lo vea y tristezas cuando no. Solo digo que un símbolo tan maravilloso debería ser tratado mejor».