Sede del Juzgado de lo Mercantil en Sevilla
Sede del Juzgado de lo Mercantil en Sevilla - jesús spínola

Consejos para enfrentarse a un juicio

Una vestimenta adecuada, mirar a la frente al juez y responder de forma escueta y sólo a lo que se pregunta son algunas de las directrices para salir airoso de una vista

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Enfrentarse a un juicio es una de esas situaciones que pueden tocar alguna vez en la vida. Un divorcio, indemnizaciones, testamentos, herencias... son situaciones no poco comunes que pueden desembocar en que una persona, sin ninguna experiencia previa ni relación con los tribunales, acabe sentada en el banquillo.

Nada es improvisado y nada se deja al azar. Una vista oral requiere ensayo y preparación a todos los niveles, desde el procesal hasta el psicológico.

La directora jurídica de Legálitas, Lourdes Guzmán, asegura que la clave está en la preparación activa con los abogados. «Es muy importante preparar el juicio, ensayar el turno de preguntas y respuestas y el tipo de cuestiones que se le plantearán al cliente», indica a ABC. Guzmán indica que lo ideal incluso es acudir previamente a una vista pública en la misma sala donde el cliente tenga que enfrentarse al juicio para que pueda familiarizarse con ella, con la disposición de los asientos y con la mecánica de lo que allí ocurrirá.

Además, hay una serie de consejos que se convierten en máximas a la hora de sentarse en el banquillo. En primer lugar, la vestimenta. «Debe ser muy cuidada, nada de bermudas, chanclas o tirantes», señala Guzmán. «Y nunca llevar las manos metidas en los bolsillos», aconseja.

En un tribunal todo cuenta. Y la primera impresión, la que arroja nuestra vestimenta, debe transmitir empaque, decoro y solemnidad, pero sobre todo debe ser acorde al mensaje que se quiere trasladar. Por ejemplo, una persona que alega insolvencia no debería aparecer en el juzgado con prendas caras y de precios desorbitados. También es importante sentirse cómodo con lo que se lleva puesto.

La actitud es también importante. Guzmán aconseja no mascar chicle y mirar a su señoría a la frente cuando se dirija a ella. «Es fundamental ser muy escueto en las respuestas, ciñéndose sólo a contestar lo que se le pregunta», advierte.

Es fundamental saber que es el juez quien tiene el control en la Sala. «A mi equipo de abogados les digo que el respeto al juez debe ser absoluto», dice Guzmán. Conviene dirigirse siempre al magistrado de usted y con educación y cortesía. «Nunca hay que tratar de enseñar o dar lecciones al juez; es él quien manda y quien dirige los tiempos», señala. Por ello, conviene hablar sólo cuando se concede la palabra, sin alterarse e interrumpir el discurso de cualquiera de los que intervengan en el juicio.

Antes de la vista oral, el letrado estudia el perfil de su cliente, para intentar analizar cómo reaccionará ante las distintas situaciones. Hay a quienes les traicionan los nervios —recuerda Guzmán el caso de un hombre que no podía parar de dar vueltas alrededor del micrófono durante su intervención—, pero la clave está en la preparación previa. «Los ponemos en todo tipo de situaciones extremas para que comprueben lo que no pueden hacer y aprendan a morderse la lengua, porque lo que está en juego es mucho», asegura.

Curiosamente, Guzmán revela que ciertos nervios pueden jugar a favor del cliente. «A los más nerviosos, en los juzgados les puede la razón que tienen y adoptan serenidad. Son muy coherentes», explica. «El hecho de que se les vea menos preparados y que les da respeto la situación facilita que les crean». Por ello, conviene huir del hipercontrol, puesto que puede definir el perfil de quien habla.