Susana Díaz gana, a la espera de confirmar si el Palacio de San Telmo es un paso previo a su salto expeditivo a la Secretaría General del PSOE que hoy lidera Pedro Sánchez - abc
Resumen elecciones Andalucía

22-M: los diez titulares que nos dejan los comicios adelantados en Andalucía

Los protagonistas y sus mensajes, cómo queda el reparto del pastel de los escaños, la ronda de pactos que se abre a partir de este lunes 23 de marzo... Esta es la síntesis para que sepas, de un vistazo, qué ha sucedido en la Comunidad del sur del país

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Los protagonistas de la jornada electoral y sus mensajes, cómo queda el reparto del pastel de los escaños en el Parlamento autonómico, quién es el dueño del sillón presidencial del Palacio de San Telmo, la ronda de pactos que se abre a partir de este lunes 23 de marzo, las alianzas que se ciernen en el horizonte... Este es el resumen para que sepas, de un vistazo, qué ha sucedido en la Comunidad del sur del país en los comicios adelantados para este domingo y que te hemos contado en directo en ABC.es.

1-. Gana el PSOE por minoría simple, lo más interesante comienza ahora. Una vez conocidos los resultados de la jornada electoral del 22-M, se antojan como poco definitorios de lo que va a acaecer verdaderamente a los mandos del timonel de la Junta. El PSOE se tiene que postular ahora: con quién quiere (o puede) pactar para que la nueva legislatura no se vea abocada al fiasco del bipartito conformado con Izquierda Unida del último y ya pasado mandato autonómico. La primera mujer que gana unas elecciones en Andalucía, Susana Díaz, mantiene los 47 escaños de su predecesor, José Antonio Griñán, en 2012, pero con una diferencia: en aquella ocasión venció el PP y fue el candidato Javier Arenas el más votado. Hay que remontarse a 2008 para encontrar la anterior victoria socialista,«indiscutible», ha descrito la propia Díaz.

2-. Gobernabilidad difícil. El PSOE necesita pactar con Podemos, Ciudadanos, el PP, dar oxígeno a un tripartito o gobernar en minoría. Habrá que dilucidar cuántos de esos pactos confieren estabilidad a la autonomía, golpeada por el paro y devastada por la crisis económica y la corrupción de los altos cargos institucionales y sindicales. El nuevo tiempo, de castigo a las «viejas políticas», exige responsabilidad a las formaciones que deben cuajar una alianza sólida o, en caso de que el PSOE gobierne en minoría, ofrecer su acuerdo en proyectos cruciales, como los presupuestos regionales, un extremo para el que el PP se ha manifestado partidario aunque no gobierne. Si bien un pacto del bipartidismo convencional se desdeña en un principio, cabe recordar el precedente de Antonio Basagoiti y Patxi López en el País Vasco, por lo que no se debe descartar «a priori» ninguna opción. Esta tesitura sí alejaría por completo a Díaz del líder de Ferraz, Pedro Sánchez, para quien un consenso con los populares es del todo imposible.

3-. A pesar de la victoria, la lectura también debe ser que el PSOE ha retrocedido. Sin saberse todavía si Sevilla es una escala con vía directa a Madrid en la carrera de Díaz (que ya pasó por el Senado de la capital antes de regresar a su tierra natal) y con un Pedro Sánchez que ha declinado apoyarla más en campaña (solo ha «viajado» al sur en dos ocasiones durante la liza electoral, frente a las seis veces en que lo ha hecho el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy), los socialistas obtienen peores resultados que tres años atrás, aunque logran dar la vuelta a la tortilla en el primer cajón del podio. El PSOE salva los muebles pero ha perdido fuelle por el aterrizaje de dos nuevos partidos en el Parlamento andaluz, Podemos y Ciudadanos. Andalucía ha votado continuismo tras más de tres décadas de Gobierno socialista, entra en un periodo de cierta incertidumbre y Díaz tendrá que hablar con el resto de la formaciones de una Cámara tan abierta.

4-.Nerviosismo en las filas populares. No despega en Andalucía, el batacazo no tiene matices, se deja 17 escaños y un 30% de los votos. Cabe recordar que el hoy vencedor en Almería Javier Arenas ganó los comicios anteriores (de 2012) con un 40,6% de los sufragios confiados por los andaluces. El exsecretario de Estado en el Ministerio de Ana Mato no ha revalidado el triunfo. Los resultados han sido malos, sin fisuras, para el oriundo de Barcelona pero andaluz de raíces y sentimiento, que se ha manifestado proclive a ejercer la labor de oposición «desde este lunes mismo, sin un día de tregua».

5-. El bipartidismo pierde un 15% de los asientos. La mayoría absoluta se fija en 55 escaños de los 109 presentes en el Parlamento andaluz. Las «viejas políticas» sumaban 97 escaños en 2012; ahora 80. De los más de 3 millones de votos logrados tres años atrás, la cifra se relaja en más de medio millón de votos, hasta los 2.470.000. El desgaste de los años de gobierno para los populares en el Ejecutivo de la nación han pasado más factura que a los socialistas los escándalos de corrupción en que se han visto envueltos en la región. Aunque no se puede extrapolar con exactitud, el varapalo al bipartidismo que todos los sondeos pulsan para el contexto nacional se ha iniciado al sur de la Península. Los partidos emergentes han llegado para quedarse.

6-. Con Antonio Maíllo en cabeza, Izquierda Unida lucha por significarse, por no ser irrelevante en el panorama andaluz, del que ha sido llave de gobierno en los últimos tres años, pero se deja 200.000 votos y 7 parlamentarios. De 12 diputados, la coalición que hoy dirige un malagueño, el joven Alberto Garzón, se despeña hasta los cinco. Se conforma con mantener el grupo parlamentario, pero el desembarco de un partido en el mismo espectro político le ha perjudicado enormemente. Entre los tres principales partidos, sumaban el 91,4% de los votos en marzo de 2012. Este 22-M, la adhesión del tridente apenas supera el 69%.

7-. La estampida de escaños de izquierda se ha fugado a las arcas de Podemos, aunque con menos apoyo del vaticinado. El caladero de IU se ha transferido a esta formación de nuevo cuño, que obtiene un 14,8% de las papeletas. Las ansias de cambio de la ciudadanía han sido capitalizadas por el partido violeta, que se ha presentado como ariete de la anticorrupción, pese a las informaciones que se han ido publicando de algunos de sus principales dirigentes. La candidatura de la gaditana Teresa Rodríguez irrumpe como tercera fuerza, si bien ha debido rebajar convenientemente sus expectativas postreras, puesto que el último sondeo del CIS daba 26 asientos al partido pilotado por Pablo Iglesias. El sorpaso de Podemos se ha producido, pero más contenido de lo vaticinado en el granero andaluz.

8-. Resultado magnífico de Ciudadanos, hará oposición y no cambiará «carguitos por pactos» de gobierno. El feudo socialista por excelencia seguirá siéndolo, pero Andalucía se presenta como la probeta de un giro y ensayo de los pactos de gobernabilidad que se avendrán en los próximos meses con las autonómicas, municipales y generales en la recámara. Por ello, Ciudadanos se ha presentado como esa opción de «cambio», pero no «irreversible» y profundo como preconizaba Podemos, sino como el «cambio sensato». El partido de Juan Marín en la región, confirma su ascenso con 9 parlamentarios y demuestra que, pese a su arquitectura nacional aún por cincelar, fideliza a un importante grueso de votos. No quiere ser un convidado de piedra: Albert Rivera y sus modos tranquilos en el país han conquistado casi una de cada diez papeletas en Andalucía. Si en las europeas fueron la octava fuerza política del país, ahora es la cuarta formación con mayor representación de la autonomía. ¿Cuál es la política de pactos que se abre ahora para Ciudadanos? Nada más darse por finiquitado el escrutinio, Rivera ha reiterado que no cambiará «carguitos por pactos» y Ciudadanos no entrará en el gobierno de la región.

9-. Baja tres puntos la abstención. El índice de indecisos, que las encuestas situaban en una tasa de algo más del 20% de los ciudadanos llamados a votar, se ha mantenido respecto a los últimos comicios y ha sido de un 36,06%, tres puntos por debajo de la cita anterior. La movilización del voto útil al que instigaban los candidatos se ha producido, perjudicando en esta ocasión a los partidos convencionales.

10-. UPyD, anodino, no consigue representación y constata su decadencia. Del bipartidismo en claro debilitamiento se pasa al quintupartidismo, un anticipo de lo que espera en este macroproceso político que es un año con cuatro citas electorales más por delante. Y en esa atomización no se ha dejado cabida a la formación de Rosa Díez, que solo ha arañado un 1,93% de los votos, por un 3,35% de tres años atrás.