Imagen de la Policía, el pasado miércoles, registrando una nave del polígono Cobo-Calleja en Fuenlabrada (Madrid)
Imagen de la Policía, el pasado miércoles, registrando una nave del polígono Cobo-Calleja en Fuenlabrada (Madrid) - efe

El jefe de una mafia india, chantajeado por traductores de la Policía

Detenido un «topo» e imputado otro por vender datos de una investigación secreta

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Dos años y medio de investigación, toneladas de mercancías entrando por las aduanas (desde camisetas a medicinas o material electrónico), más de 200 millones de euros blanqueados y otros cien defraudados a Hacienda.

Son algunas cifras de la sofisticada trama de que dirigía el indio nacionalizado español Harischandra Tarachand Varma, detenido en noviembre, junto a otras 70 personas, en la operación Prima. Meses y meses de trabajo estuvieron a punto de fracasar por el chantaje del que fue víctima Varma en mitad del caso.

La ambición de dos traductores contratados por la Policía fue el origen, según el sumario. Le vendieron información reservada a cambio de dinero. Uno ha sido detenido y el otro está imputado por revelación de secretos, cohecho y extorsión.

La operación Prima comenzó en 2012. En abril de 2014, el principal investigado acude a Asuntos Internos de la Policía y denuncia amenazas y coacciones. En su teléfono ha recibido mensajes de extorsión. Le siguen y teme por su vida y la de su familia. Él asegura que es policía quien le chantajea. Se hace llamar «Blackmailer» (chantajista en inglés) y conoce cada paso de su vida y de sus ilegales negocios. Le pide diez mil euros como anticipo a cambio de darle información.

«Sé dónde vive tu amante»

Pese a esas amenazas -«se está terminando el tiempo, sé dónde vives, dónde vive tu amante, dónde guardas la mercancía», le escribe-, Varma sigue adelante importando de forma ilegal mercancías de todo tipo (incluido un sucedáneo de viagra) y blanqueando dinero suyo y de otros que acuden a él a cambio de comisión. Planea ampliar el negocio a la venta de aceite de oliva a Dubai, coches robados a Angola y tabaco falsificado.

La Udev Central de Policía Judicial y la Fiscalía Anticorrupción no pierde de vista a su red criminal en la que también hay españoles. Los teléfonos interceptados echan humo. Al otro lado escuchan los intérpretes de hindi y urdu contratados (hasta seis hubo que ampliar debido al volumen de información). En una de las líneas telefónicas de Varma se apunta la extorsión que él mismo había denunciado.

Cuatro meses después, la Sección de Delitos contra la Propiedad Intelectual e Industrial de la Policía Judicial, que inició la investigación, descubre de forma clara que se estaban produciendo filtraciones de información reservada tan importantes como el número de diligencias (secretas) o el contenido de una comisión rogatoria enviada a Alemania.

La persona que había traducido esa y otras comisiones era Ali S., el intérprete paquistaní, al que se asignaron las escuchas de Varma en un primer momento. Más adelante, Ali sugirió a los investigadores la contratación de Ijaz A., también paquistaní, quien en el turno de tarde se encargó del teléfono del cabecilla de la red.

Las conversaciones que escuchaban en tiempo real y traducían coincidían con el contenido de los whatsApp que recibía Varma de «Blackmailer» para estafarlo y además se producían en días muy próximos.

Los agentes llegaron a varias conclusiones: el móvil del topo era económico (10.000 euros para «empezar»); el chantajista tenía acceso directo a las escuchas telefónicas porque es la única vía por la que se sabía esa información (una boda amañada con un español; la llegada de una mercancía o el regalo de un reloj a un juez) y no era de origen español, aunque conoce el idioma (con graves errores gramaticales eso sí).

Un móvil de 500 euros

El horario de Ijaz A. en una sala del complejo policial de Canillas era totalmente compatible con las horas en las que «Blackmailer» mandaba sus mensajes de extorsión a Varma. Pese a quejarse de lo poco que ganaba como intérprete, en noviembre enseñó a un policía una factura de móvil de 500 euros comprado en Dubai. Él tradujo las conversaciones coincidentes.

El 15 de diciembre, cuando los principales miembros de la red de fraude y blanqueo estaban ya en prisión, Ijaz A. fue detenido e imputado su amigo Ali S., quien trabajaba para la empresa Seprotec, la encargada de proporcionar los intérpretes a Policía y Guardia Civil desde 2008. La investigación de Asuntos Internos sigue porque Varma asegura que quien le chantajeaba es policía.